Un  lugar ideal que combina entorno y tradición en pleno corazón de Ourense

Entrevista a Javier González Vázquez, propietario de la bodega

Creo que la historia de su familia y el vino data del siglo XIX- Cuénteme un poco cómo surgió la bodega

Nosotros teníamos un bisabuelo que emigró a Chile y cuando volvió se compró una parcela en  la Qinza, Ayuntamiento de Ribadavia, que tenía siete hectáreas de viñedo. Mi abuelo, por parte materna, eran once hermanos y todos los que sobrevivieron se dedicaron al mundo del vino. Uno de los cuadros más significativos que tenemos colgado en la casa de turismo rural es un diploma de asistencia a un curso en Reus de mi tía abuela que hoy tendría 99 años. Es decir  que con 25 años mi familia la mandó a que se formara en el mejor sitio en el que entonces se estaba haciendo vino. Todos los recuerdos que tenemos desde pequeñitos están vinculados de alguna forma al mundo del vino.  Mi abuelo fue gerente de Pazo  Ribeiro durante 5 o 6 años, y fue fundador de la cooperativa El Leiro, con Senito de Vilerma y tres o cuatro personas más. Así que la vinculación con este mundo siempre la hemos tenido ahí. Cuando murió mi abuelo, decidimos ponernos nosotros a elaborar vino para nuestro consumo. Hacíamos unos cuatro mil  litros para que mi padre y sus amigos pudieran seguir bebiendo más o menos el mismo vino que elaborábamos cuando vivía mi abuelo. Después nos llegó la oportunidad de comprar esta casa, Casal de Armán, y desde hace catorce años nos pusimos realmente a elaborar vino bajo la denominación de origen.

Bodegas Casal de Armán es un proyecto que nace a finales de los años 90, pero que pertenece a la cuarta generación de un grupo familiar que ha elaborado vinos en el Ribeiro desde finales del siglo XIX. La ilusión, el trabajo y la pasión por el mundo del vino son los pilares sobre los que se asienta el proyecto de Casal de Armán.

¿Cuál es la variedad de uva que predomina en sus viñedos?

Nosotros hemos apostado claramente por  la treixadura. Esta variedad de uva nos va a dar vinos con mucho volumen y es la variedad perfecta para hacer “vinos de guarda”. El Ribeiro es una zona en la que plantes la variedad que plantes, vas a tener la máxima calidad,  por eso  los vinos  jóvenes que elaboramos son vinos plurivarietales. Y la explicación de que sean así es que la variedad principal, la treixadura, tarda mucho tiempo en evolucionar, en darnos toda la expresión. Si hiciéramos un 100% monovarietal de treixadura para consumir en el año, tendríamos un vino muy agreste. En cambio, al meterle  una proporción de godello, una de albariño, una de loureiro… Lo que estás haciendo es dulcificar o suavizar un poco las características de esa variedad y acompañarla de las características de las otras. La treixadura te va a dar la untuosidad, la potencia en boca, mientras que los aromas a frutas de hueso te los va a dar el albariño, los aromas a heno te los va a dar el godello, el toque de singularidad te lo va a dar la loureira, y esto es posible  porque estamos en una zona, como te decía, en la que plantes lo que plantes te va a dar las máximas características de esa uva.

¿Y este vino, tan gallego y tan complejo es fácilmente exportable?

Cara a la exportación, si hablamos de países europeos, sí es fácilmente exportable. Si hablamos de Estados Unidos, acabas metiendo el vino y exportándolo porque gusta, pero es un mercado que prefiere los vinos de una sola variedad. Entiendo perfectamente ahora porque Rías Baixas exportó su albariño, porque es el tipo de vino que les gusta a los norteamericanos.

¿Cómo y cuándo surgió la idea de montar un complejo (bodega, tienda, hotel, restaurante….)?

Cuando entramos en el mercado hace doce años, ribeiros de calidad te ibas a encontrar tres y no había muchas más referencias. Fuera de Galicia, la palabra ribeiro significaba vino de menor calidad. Nosotros entendimos que lo que había que hacer era dar a conocer a la gente nuestra zona, y para conseguirlo decidimos que había que enseñar también parte de nuestra cultura: nuestras casas de piedra, nuestras viñas… Cuando empezamos  con la idea de Casal de Armán, teníamos claro que queríamos enseñar algo más que una bodega. Traemos aquí a los importadores, a los consumidores finales, a los restauradores y no los alojamos en un hotel, se quedan aquí y les damos un trato más personal. Lo que buscamos con esto es que cuando les visite el distribuidor, no sólo recuerden el vino, sino que recuerden también la estancia en Casal de Armán y, sobre todo, nuestra zona, el entorno.

¿Fue o está siendo difícil introducir el concepto de enoturismo en Galicia?

Es un turismo muy apetitoso, muy bueno, en el que parece que Galicia quiere arrancar ya. Tardará más tiempo en haber suficientes clientes para dedicarse una persona dentro de la bodega exclusivamente a ello, pues sí, pero esta tendencia  irá  evolucionando poco a poco. El otro día teníamos una charla con una periodista inglesa y hablábamos de ese tema. Hemos conseguido que nuestro vino esté en Inglaterra, que las mejores revistas inglesas nos estén dando buenas puntuaciones  pero  lo que estás  haciendo realmente es llegar al cliente final. Hoy en día, todas las botellas de las bodegas llevamos nuestro código pin y desde el restaurante, puedes  visitar Casal de Armán. Eso te permite llegar a mucha gente y que aumenten  notablemente las posibilidades de que vengan a visitarte y que crezca el enoturismo en el Ribeiro.

¿De qué zonas de España o de otros países son la mayoría de sus visitantes?

Normalmente, a principios de verano, en los meses de junio, julio, estamos recibiendo muchos visitantes de España, concretamente de Levante y de la zona de Madrid. Este año, por ejemplo, a mediados de agosto y todo el mes de septiembre hemos tenido un montón de clientes canadienses  e ingleses. El resto del año, salvo fechas puntuales, vivimos del turismo gallego.

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