Esta vinoteca, en pleno corazón de Vigo, es uno de los lugares más frecuentados por los amantes de los mejores vinos y del buen comer. Su anfitriona y alma mater, Ana Aragunde, ha hecho de este local un punto de encuentro que desde su reconversión en vinoteca  en el año  2008 no ha dejado de estar de moda.

Dice Ana Aragunde que hoy en día cualquiera monta un bar con cinco vinos y  se cree que tiene una vinoteca. Para ella, el Baraciña es el resultado de años de trabajo, de esfuerzo, de cariño y de reorientar un negocio que en principio iba a ser una tienda delicatessen. Al final, fueron los propios clientes los que marcaron la pauta de lo que iba a ser el local al decidir disfrutar de sus compras en el propio establecimiento.

Ubicado al lado de la Alameda de Vigo, en pleno corazón verde de la ciudad,  el Baraciña es desde 2008 un lugar de encuentro para los amantes del vino y de la comida tradicional gallega, un punto de reunión para la gente que busca un punto de modernidad y un trato familiar.

Con una amplia carta de vinos, más de doscientas marcas, que se va renovando semanalmente, Ana no oculta su querencia por los vinos gallegos y se muestra orgullosa del auge que han experimentado en los últimos años. Ella lo sabe bien porque entre sus clientes se encuentran muchos de los extranjeros que se hospedan en los más céntricos hoteles vigueses y que ya piden “con total naturalidad” un albariño, un godello o un ribeiro.

Con una media de edad de entre 30 y 50 años, los clientes del Baraciña saben lo que quieren aunque, asegura Ana, se dejan aconsejar y no les importa probar cosas nuevas. La cocina no se queda atrás e intenta sorprender a los comensales con unas recetas que aúnan lo mejor de la tradición gallega con pinceladas de la cocina más vanguardista, además de un tapeo diferente, “porque hay clientes para todo y hay que darles lo que piden”.

Dice Ana que la crisis aún no ha llegado al Baraciña y que desde 2008, el local no ha parado de crecer.  Y lo que en un principio fue casualidad es hoy en día, “la mejor decisión que he tomado en mi vida”, asegura. Estar con la gente, probar nuevos vinos, descubrir la cocina son en este momento los mejores alicientes para una mujer que se define como “trabajadora incansable”.

La posibilidad de trasladar este modelo de vinoteca a otros locales de la ciudad, o a otros lugares es algo que, por el momento, su propietaria descarta, a pesar del éxito. “Hemos personalizado tanto el Baraciña que para hacerlo igual, deberíamos estar los mismos  y eso es imposible”.  Por el momento, para disfrutar de este buen ambiente sólo podrán hacerlo si se acercan a Vigo,  al número 9 de la calle García Ollloqui.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.