La eurodiputada del grupo BNG Os Verdes Alianza Libre Europea Ana Miranda, habló sobre el mundo del vino y los retos a los que se enfrenta tras la reforma de la Política Agraria Común (PAC)

En colaboración con el Ayuntamiento  de Castrelo de Miño, el BNG organizó el pasado mes de junio una jornada de debate bajo el título  “La PAC: retos y oportunidades para el sector vitivinícola gallego”. La inauguración corrió a cargo de la eurodiputada Ana Miranda  y del  regidor Xurxo Rodríguez, para dar paso a cuatro mesas de debate que analizaron la repercusión de la futura Política Agraria Común 2014-2020 en el sector del vino gallego, en particular en lo  referente a los derechos de plantación de viñedos y a la OCM, las estrategias comerciales  en un entorno cada vez más competitivo, el papel de los Consellos Reguladores  y las experiencias sobre asociacionismo y cooperación dentro del sector.

Para Ana Miranda, el contexto de la crisis abre un horizonte de dura lucha por los fondos, lucha que no es ajena a la necesidad creciente de la internacionalización de las ventas, provocada por la continúa bajada en el consumo en el nuestro entorno geográfico (20 litros por persona y año) y la pérdida brutal de poder adquisitivo de las clases trabajadoras.

Según Xosé Manuel Puga, ex asesor de la Consellería do Medio Rural, “las directrices de la nueva PAC están decididas”, queda sólo por ver donde se reparte finalmente lo que hay, que en términos históricos fue siempre discriminatorio para Galicia, que sin dedicar un litro de vino a la destilación, almacenaje o arranque de cepas, recibió menos del 2% de los grandes montantes de los fondos que se repartieron desde Madrid en las últimas décadas.

En la jornada también se expusieron las experiencias y líneas estratégicas que las diferentes empresas participantes han llevado a cabo en lo que respecta a la búsqueda de mercados interesantes para nuestros vinos. En esta línea, se puso de manifiesto que las empresas productoras “tradicionales” tienen limitaciones en el tamaño y también están sometidas a las limitaciones por derechos de plantación y reglas de las denominaciones de origen, y que se orientan a una constante mejora de la calidad de los productos y con la comunicación de una imagen ligada a un territorio.

En este tipo de empresas productoras tradicional trabajan las bodegas gallegas, utilizando estrategias diferentes y adaptadas a sus posibilidades técnico-económicas.  Así, Condes de Albarei abandera la nueva imagen enoturística de Galicia que, con la reciente adquisición del Pazo Baión, refuerza la penetración de sus vinos de albariño en mercados exigentes como los EE.UU., donde, en palabras de Guillermo Martínez, Presidente de la bodega y cooperativa, “saben apreciar nuestros vinos”.  Por su parte, Carlos Carrión explicó las bases de la estrategia de Paco & Lola, grupo cooperativo surgido en el año 2006 en O Salnés, donde se buscan e investigan mercados donde la producción de vino propia queda muy por debajo del consumo, caso del Reino Unido, EE.UU., Japón, Brasil, Colombia o Perú.

Inma Pazos explicó la estrategia de bodegas pequeñas y medianas del Ribeiro, que constituyeron “Ribeiro del Avia” y que persiguen  la exportación en base a vinos nada baratos que tienen que vender un territorio muy concreto. Todos  coincidieron en la necesidad de vender una “marca gallega”, y así lo destacó también el enólogo Roberto Regal con su experiencia de elaboración de vinos para pequeños propietarios en la Ribeira Sacra chantadina.

El Secretario Técnico del Consello Regulador de Rías Baixas, Ramón Huidobro, destacó el gran peligro que supondría la liberalización de derechos,  porque la batalla no hizo más que comenzar, ya que los grandes grupos industriales quieren que se inicie una transición a una liberalización de facto para la próxima década y aunque no hay riesgo de que las normas de etiquetado que defienden las Denominaciones e Indicaciones sean desvirtuadas en la práctica, hay riesgo de que los fondos de promoción a terceros países eliminen áreas mundiales de especial interés para los vinos gallegos como América Latina en favor de Asia.

Miguel Angel Viso, presidente del Consello Regulador del Ribeiro, situó las posibilidades que da un pago a un viticultor para mejorar las posibilidades de jóvenes de trabajar en zonas como el Ribeiro, aún reconociendo las dificultades de aplicación  por la compleja situación parcelaria del país. En este sentido, el presidente de Ribeira Sacra demandó un sistema único de gestión del Registro Vitivinícola, que hoy en día depende de instancias totalmente inconexas como el Ministerio, la Xunta y los Consellos Reguladores.

Finalmente fueron expuestas tres experiencias de gestión colectiva de viñedos, dos de ellas en el Ribeiro con proyectos que recomenzaron con bases nuevas y diferentes del minifundio. Para terminar la jornada tuvo lugar un paseo por Castrelo de Miño, donde se pudieron contemplar los viñedos de Solaina Minei y la Cooperativa Vitivinícola, con vides en floración y el hermoso río Miño al fondo.

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