El trabajo, financiado  por la Fundación Juana de Vega, estudia tres de las principales enfermedades  de la vid en las cinco denominaciones de origen gallegas

 “Evaluación de la virulencia de distintas poblaciones de hongos  responsables del Mildiu, Oidio y Botrytis en distintas denominaciones de origen gallegas” es el título del proyecto  que está llevando a cabo  el Grupo de Viticultura de la MBG-CSIC, y de cuyos primeros resultados dieron cuenta sus responsables el pasado mes de febrero en Santiago de  Compostela.

La necesidad del estudio viene dada porque los hongos responsables del Mildiu, Oidio y Botrytis causan en las vides gallegas  importantes pérdidas en la calidad y la producción, y su tratamiento, no del todo eficaz, pasa por una elevada aplicación de fungicidas, con el consiguiente coste económico y ecológico que conlleva su uso. El objetivo es que al conocer más datos sobre ellos, se podrá  proponer otro tipo de metodologías para combatirlos o para hacer más eficaces las ya existentes.

En este sentido,  los primeros resultados del exhaustivo estudio indican que el patógeno responsable de la Botrytis es el que presenta mayor concentración de esporas en el aire, que determinadas condiciones climáticas favorecen el ataque a las cepas por los hongos, y que dentro de un mismo viñedo, según sea la orografía del terreno, hay una gran diferencia en la concentración de esporas de los distintos hongos.

Así, lo explicaba la jefa del Grupo de Viticultura del CSIC-Galicia, Carmen Martínez, en rueda de prensa: “En todas las zonas analizadas el patógeno responsable de la Botrytis fue el que presentó mayor concentración de esporas en el aire. Le siguen el del Oidio y el del Mildiu”. Por otra parte, señaló, “Monterrei y Ribeira Sacra fueron las áreas donde se alcanzaron los niveles más altos, niveles que se observaron, sobre todo, en primavera y a finales de verano”.

Así, un hecho  que llamó la atención de los investigadores fue que en los dos años que llevan de estudio, cuando aumentó la presencia de esporas de Botrytis, disminuyó la de Mildiu. En opinión de los expertos, esto puede indicar  la existencia de un cierto antagonismo entre ellas. Los científicos también prestaron mucha atención durante este tiempo a la relación entre la concentración de esporas en el aire de los viñedos, las condiciones climáticas y la incidencia de la enfermedad en la planta.

“Aunque haya una elevada concentración de esporas en el aire, el ataque a las cepas se produce sólo si se dan unas condiciones climáticas favorables, condiciones que difieren  para cada uno de los tres tipos de hongos estudiados. Por ejemplo, la lluvia no influyó tanto en la aparición de Botrytis, como pudo influir el punto de rocío”, explicó Carmen Martínez.

Por otra parte, los investigadores del CSIC estudiaron, a través del ADN y microscopía, la existencia de razas en algunos de los patógenos analizados; dos en el caso de la Botrytis, una en el Oidio y varias razas en el caso del Mildiu.

En los próximos meses, el eje central de la investigación versará sobre el estudio de la virulencia de cada una de las diferentes razas en las cinco variedades. En 2015, cuando se espera que concluya el proyecto, el CSIC y la Fundación Juana de Vega darán cuenta de los resultados obtenidos con su trabajo y lo trasladarán al sector vitivinícola gallego a través de diversas jornadas de difusión.

En  investigación, iniciada en 2012 y financiada por la Fundación Juana de Vega, cuenta con la colaboración de Bodegas Terras Gauda (D.O. Rías Baixas), Adegas Moure (D.O. Ribeira Sacra), Virxen de Galir (D.O. Valdeorras), Pazo Casanova (D.O. Ribeiro) y un viticultor particular Félix Estévez Cisterna, de la Denominación de Origen Monterrei.

En la rueda de prensa celebrada en la sede del CSIC en Santiago de Compostela, participaron la jefa del Grupo de Viticultura, Carmen Martínez y el científico el CSIC José Luis Santiago. Por parte de la Fundación intervinieron Enrique Sáez Ponte, presidente, y José Manuel Andrade, director.

La Fundación Juana de Vega es una entidad jurídica privada que data del año 1872, que tiene como objetivo contribuir al desarrollo del medio rural gallego. Para ello, desarrolla varias líneas de trabajo entre las que se encuentra  la de investigación, apoyando los trabajos  que den soluciones a diversos problemas que se presentan  tanto en el ámbito del sector primario, com en el del conglomerado agroalimentario de Galicia.

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