Entrevista a Francisco Javier Piñeiro, director comercial

«Nuestro proyecto, tras los espumosos y manteniendo siempre los pies en la tierra, es elaborar un tinto con variedades autóctonas»

Habla con pasión del trabajo en la bodega y del esfuerzo realizado por todos los socios para sacar adelante un proyecto ambicioso, en el que hubo que poner de acuerdo muchos intereses y necesidades. Porque Eidosela fue la cristalización de un sueño común, un sueño que comparte la ilusión de una zona, Condado do Tea, que se extiende por el margen derecho del Río Miño. La bodega comercializa dos marcas: Eidosela y Arbastrum, fiel reflejo de la pasión de sus creadores por el vino de calidad, y un espumoso, el primero amparado en la D.O. Rías Baixas

¿Cómo se gestiona una bodega de más de sesenta socios?

No es fácil pero si hay voluntad, no hay mayor problema. El único requisito para gestionarla bien es que haya buena voluntad, y aquí sí que la hay. Quizás también ayude al buen entendimiento que aquí no hay nadie que sea capitalista, que esté por encima de los demás, incluso la mayoría tuvo que endeudarse un poco  para poder formar parte de este proyecto y eso, quieras o no, une a la gente.

¿La bodega está abierta a más socios o sesenta es un número que consideráis ideal?

Estamos abiertos a más pero nuestra prioridad hoy por hoy es ampliar el mercado para poder vender la producción. De  nada vale que tengas un millón de litros si no tienes capacidad para vender 400.000. Primero hay que buscar mercados y después ya pensaremos en ampliar, con cabeza, por supuesto, y manteniendo siempre los pies en el suelo.

2004 fue un año destacado para la bodega, con la compra de un solar de 5.000 metros cuadrados, ¿pero cuándo empezó a funcionar Eidosela como bodega?

La bodega comenzó a funcionar en 2007 pero el proyecto empezó a gestionarse varios años antes, durante tres o cuatro años. Había que poner a sesenta personas de acuerdo y muchos viticultores que hoy son socios de la bodega, le estaban vendiendo la uva a otras bodegas y hubo que convencerles de que éste era un proyecto con futuro, eso llevó su tiempo.

¿Y de quién fue la iniciativa de crearla?

Fueron seis los miembros fundadores, los que se encargaron de “cocer” el proyecto para que fuera viable y los que se encargaron de hablar con otros viticultores para incorporarlos a la bodega. Entre ellos se encuentra Lázaro, que hoy es el presidente.

Han pasado seis años desde que se creó, ¿ha compensado el esfuerzo?

Moralmente sí, económicamente se necesita más tiempo porque sólo para amortizar toda la inversión se necesitarán unos quince años. Rentabilizar esto y consolidar el proyecto es algo que necesita un tiempo. Hay que recordar que el edificio costó 400.000 euros pero la inversión total superó los tres millones de euros. Eso sí, tecnológicamente le puedo asegurar que hay muy pocas bodegas como la nuestra.

5Eisela gerente¿Qué importancia tiene la viña en el éxito de Eidosela?

Toda la importancia. Nuestro enólogo, Jorge Hervella, que está entre los tres mejores enólogos de Galicia, siempre dice que con una buena calidad de uva se puede elaborar un mal vino, pero que con una uva de mala calidad, los milagros no existen.

Vuestro espumoso fue el primero de calidad amparado en la Denominación de Origen Rías Baixas, entiendo que eso es fruto de la apuesta por el I+D  de la bodega 

Siempre buscamos nuevos nichos de mercado. Nuestra inquietud es consolidar lo que tenemos, ir creciendo poco a poco, y buscar nuevos mercados donde poder introducir nuestro vino. La venta de espumosos aquí es incipiente pero en otros países de Europa los espumosos están teniendo una cuota de mercado importante, así que hay que intentar estar ahí porque la capacidad de hacer espumosos de calidad ya está demostrado que la tenemos.

¿Cómo fue recibido este proyecto?

Yo creo que les hizo ilusión y no fue fácil porque tuvimos que pelearnos burocráticamente durante cuatro años para poder sacarlo adelante. Nosotros queríamos sacarlo amparado en la Denominación de Origen y hubo que hacer muchos trámites.

¿Algún “invento” más en mente?

Estamos trabajando en un espumoso elaborado con cinco variedades autóctonas tintas (sousón, caíño, loureiro, espadeiro y brancellao).  Estamos en periodo de pruebas y estamos apostando mucho por él porque de nuevo seremos los primeros en elaborar un espumoso de estas características. Creemos que puede tener una buena acogida entre el público porque las variedades que utilizamos son muy interesantes y las apropiadas para hacer un producto con las características que buscamos.

Y con la experiencia que ya tenéis en espumosos, ¿cuánto se puede alargar la fase de pruebas?

Dentro de un mes sabremos si podremos sacarlo al mercado las próximas navidades, por ahora es un mero proyecto.

Actualmente exportan sus vinos a más de quince países. ¿Qué importancia tienen las ventas en el exterior en la cifra de negocios de la bodega?

Actualmente, entre el 38 y el 40% de nuestra producción va para el exterior, realmente la exportación es muy importante para nosotros. Hay un dicho popular que dice “los huevos hay que repartirlos en distintas cestas” y creo que es una gran verdad.  Tampoco no podemos olvidarnos del mercado nacional pero que parte de tu producción vaya a otros países también te permite sortear mejor la crisis.

En la bodega comercializan dos marcas propias: Eidosela y Arbastrum, ¿dónde se vende mejor una y otra?

Lo que vendemos fuera es básicamente nuestro albariño 100%, que gusta mucho en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Australia, Japón, China e Islas Barbados. En Europa, además de España, tenemos mercado en Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Inglaterra, que es un mercado muy interesante para nosotros,  y también estamos en Irlanda, Dinamarca, Italia, Alemania. El Arbastrum, nuestro Condado, es más una curiosidad, aunque se vende muy bien.

¿Y cómo ha sido la vendimia este año?

Fue complicada por la climatología, pero nosotros hemos tenido suerte porque cerca del 90%  de la vendimia se hizo antes de que empezase a llover. Consideramos que lo que tenemos es muy bueno, estamos contentos.

¿Además del espumoso tinto del que hablábamos antes, algún proyecto más de futuro?

Nuestro proyecto, y siempre manteniendo los pies en la tierra, es elaborar un tinto con variedades autóctonas. Ahora mismo estamos en el proceso de convencer a los socios para que tengan plantaciones autóctonas de variedades tintas.

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