5felicisimo2El  vino no se rige por matemáticas, siempre sorprende

El enólogo Felicísimo Pereira es autor de algunos de los vinos más importantes que se han elaborado en los últimos años en Galicia. Asesor y bodeguero por partida doble (Herederos de Jesús Freijido y El Paraguas),  Pereira fue distinguido en 2011 como Mejor Enólogo de Galicia, según la Asociación de Sumilleres gallega, y es miembro de la Asociación Galega de Catadores. En su extenso currículum también destacan sus incursiones como jurado en concursos internacionales, así como su actividad docente como experto profesor en Enología y Viticultura en diversos cursos de la UNED

Todo el que le conoce destaca su pasión por el vino y  su espectacular bodega en pleno casco histórico de Ribadavia, ¿quién es Felicísimo Pereira?

Llevo como enólogo unos 27 años, siempre trabajando en Galicia. Antes de ser enólogo trabajé en la bodega de mis tíos, donde empecé desde abajo, viviendo de cerca todo el proceso. Vengo de una familia que ha estado siempre vinculada a este mundo. Mi  abuelo era de una saga que por decirlo de alguna forma era los que controlaban todo el Ribeiro, fueron los precursores del Ribeiro moderno, los que empezaron a comercializarlo. Empezó mi bisabuelo y de su familia  fue el único que siguió haciendo vino de su viñedo. Mientras todos los hermanos compraban vino para venderlo después, él conservó su bodega. Cuando mi abuelo dejó la bodega, ésta pasó a mis padres y después a mí. Soy la cuarta generación, casi la quinta, que se dedica a este mundo.

¿Y esa historia se refleja en sus vinos?

“Agás do tempo” es el vino con el que empecé y era un homenaje a mi abuelo, una forma de decirle que a pesar del paso del tiempo, seguimos ahí, con su vino. Es una viña pequeñita, de hectárea y media, seguimos haciendo el vino con esas mismas uvas. Hace poco saqué una nueva marca, “Felicísimo”, que es el segundo vino exclusivamente mío. Por otra parte, hace dos años, junto con Marcial Pita sacamos al mercado el vino “Paraguas”, del que este año venderemos  la tercera cosecha. También vamos a sacar un nuevo vino, una barrica de 500 litros borgoñona, y que surgió  a raíz de un viaje que hicimos a la Borgoña y de nuestro contacto con dos tonelerías de la zona. Esta iniciativa se llama “Fai un sol de carallo”

¿De cuál de ellos se siente más orgulloso?

Bueno yo siempre digo que mi bodega es mi juguete, porque donde realmente me gano la vida es asesorando bodegas  y elaborando en otros sitios. “Agás do tempo” fue mi primer vino y quizás por eso, al que más cariño le tengo. No obstante, no podría elegir entre mis tres vinos, bueno, entre mis cuatro, contando el que saldrá ahora que es un barrica puro. Son todos muy diferentes  y aunque salgan del mismo viñedo, le hacemos distintas combinaciones de uvas, e incluso en el mismo viñedo, como va por “socalcos”, no es lo mismo el “socalco” de abajo que el de arriba. También vamos dándole las connotaciones  que nos da ese viñedo y haciendo vinos muy distintos entre sí.

¿Una bodega como la suya es rentable?

Ese es el objetivo, que  sea rentable. Ahora mismo ya está en un momento que no da pérdidas. Al principio hubo muchas inversiones y, además, el vino no era conocido. En este sector, te tienes que mover, si no te mueves, no existes. Hoy en día ya se conoce lo que estamos haciendo y nos da para gastos, que está muy bien.

Y  usted que sabe tanto de vinos, ¿qué cosas le siguen sorprendiendo?

El vino en sí es sorprendente. En los 25 años que llevo elaborando vino, no he visto dos años iguales, y eso ya te dice mucho de qué va esto. Tiene sus rendijas, nosotros no elaboramos vinos, estamos para guiar a la uva. Según la uva que nos den, elaboramos un vino u otro. Depende de muchas cosas: del tiempo, la tierra, el tipo de uva, la cepa, las artes culturales, quién lo poda, cómo, cómo se abona. Lo más bonito es que el mundo del vino no son matemáticas, dos más dos no son cuatro, pueden ser -1, pueden ser seis… Y eso para mí es lo hermoso de esta profesión.

Sus vinos pertenecen a la Denominación de Origen Ribeiro, de donde últimamente están saliendo grandes marcas

Yo digo que Galicia es tierra de vinos, vinos atlánticos, que son muy ricos, muy afrutados. Yo divido las cinco denominaciones que tenemos en tipos de vinos, yo creo que las tierras de blancos son Rías Baixas  y Ribeiro, después las otras no es que no tengan blancos, tienen, pero yo las veo más representativas de tintos. En Valdeorras hay blancos muy ricos, igual que en Ribeira Sacra, pero para mí las zonas de blancos en Galicia, por volumen, son Rías Baixas y Ribeiro. En esta zona, además, estamos recuperando las variedades autóctonas, que era quizás la asignatura pendiente  del Ribeiro. Este año, por primera vez desde hace muchos años, en el Ribeiro hubo más autóctona que Palomino.

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