El salón madrileño, cumbre internacional de la gastronomía, albergó una nueva edición de Enofusión, la cita imprescindible para los apasionados de la cultura del vino

Madrid se convirtió durante tres días en la capital del mundo de la gastronomía con la celebración de Madridfusión. Y buena prueba de la importancia de esta cumbre fueron los más de 3.500 asistentes diarios, de los que 150 eran periodistas extranjeros, a los que se sumaron a otros 500 profesionales de la prensa nacional. Una gran expectación mediática para dar eco a los 57 ponentes internacionales de más de 15 países y al centenar  de chefs  venidos de todo el mundo para esta cita con la mejor gastronomía, que este año cumplía su duodécima edición.

En el marco  de la cita madrileña, tuvo lugar Enofusión, la cumbre del vino por excelencia en la que se dieron cita bodegueros, hosteleros, distribuidores, enólogos, sumilleres, periodistas y apasionados de la cultura del vino.

Este año, los Premios Enofusión tuvieron a Galicia como protagonista. Así, el galardón a impulsores del vino “D. Luis Hidalfo” fue a parar a Marisol Bueno, de Pazo de Señoráns, que dedicó su premio a toda Rías Baixas, por el esfuerzo realizado a la hora de posicionar los vinos gallegos en el lugar que hoy ocupan, a la prensa, que ha sabido difundirlo,  y a su familia. Por su parte, la distinción  a la innovación fue para Rafael Palacios, de Bodegas Rafael Palacios, “por su gran labor para elevar a la máxima calidad los vinos blancos”. Palacios confesó que sin la fuerza transmitida  por su padre, jamás habría llegado tan lejos en el mundo vinícola.

El centro del vino ofreció, por su parte, catas inolvidables como la de Chàteau Margaux o los últimos 100 de Parker, así como un encuentro con grandes referencias como las catas de Ramón Bilbao, Vivanco, Torres o Billecart-Salmón, entre otras importantes citas. Las cinco denominaciones de origen gallegas también estuvieron presentes en el salón, a través de un buen surtido de bodegas que eligieron el salón madrileño como escaparate para sus novedades.

Y en la feria gastronómica propiamente dicha las tapas creativas, los chefs de renombre, los talleres, cursos y premios conformaron el atractivo programa de actos. Un amplio abanico de actividades entre las que no faltó el ya tradicional Gastrofestival, una iniciativa  dirigida al consumidor  en la que participaron 400 establecimientos madrileños. El objetivo, hacer más perceptible en el conjunto de la ciudad la importancia de un evento que en su décimo segunda edición continúa manteniéndose entre las citas gastronómicas mundiales de mayor relevancia en el calendario anual.

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