Entrevista a Javier González Sabucedo, director 

“Este proyecto comenzó hace mucho tiempo, cuando un gallego emigró y juntó un dinero para comprar unas tierras”

Nada de lo que ocurre en torno al proyecto “Ramón do Casar” es habitual. Antes de su salida al mercado, numerosos blogueros y expertos ya hablaban maravillas de sus dos vinos, alabando su personalidad y calidad, y días después de la inauguración de la bodega, su Treixadura recibió el Acio de Prata de la D.O. Ribeiro en los Premios de las Catas de Vinos de Galicia. Y en el origen de esta historia: la familia de un emigrante retornado, unos viñedos en un entorno espectacular y una sensibilidad especial hacia la tierra

Ustedes se decidieron a abrir la bodega en 2013, ¿qué fue lo que les animó a dar este paso?

Hay varios puntos que marcaron el desarrollo de este proyecto. Nosotros ya funcionábamos como productores de uva desde el año 2010, y digamos que necesitábamos rentabilizar esta actividad, que fuera sustentable. Para hacer rentable el tema de la producción de uva, teníamos que elaborar, hacer un producto de calidad. El segundo punto que nos decidió fue que éste es un proyecto familiar, somos tres hermanos los que lo estamos llevando y somos hijos de emigrantes, mis dos hermanos se encuentran en Venezuela con una situación complicada, y a lo mejor tienen que hacer las maletas y volver, y esta era una forma de volver a la tierra y poder trabajar, ya que no podemos obviar el contexto de crisis en el que estamos. Yo soy ingeniero industrial y dejé el despacho para iniciar esta aventura empresarial. Y por último, el tercer motivo era puramente personal, mis padres están mayores, yo soy el hijo más cercano y queríamos estar todos cerca de ellos, y para eso lo mejor era establecerse en Ourense. Todo eso nos llevó a decidirnos a montar la bodega que, por otra parte, era una ilusión que teníamos de siempre.

¿Desde cuándo tienen las viñas?

Estas plantaciones propias son del año 2000, y se puede decir que empezamos a producir uva unos cinco años después.

¿Y desde que se decidieron el año pasado a poner en marcha Ramón do Casar, qué valoración puede hacernos de estos meses de trabajo, ha sido más duro de lo que se imaginaba?

Sin duda, éste es un trabajo donde no te llegan las horas del día, ni los días de la semana, exige constantemente una labor de campo. Y eso, unido a todo el trabajo que conlleva el inicio de actividad como bodega, te exige mucho tiempo y dejar un poco de lado otros aspectos de tu vida. Por ese lado, sí es duro, pero no esperábamos menos, estamos acostumbrados a no parar de trabajar, mi padre ha sido empresario, mis dos hermanos continúan con esa labor, y yo abrí un despacho de ingeniería, siempre hemos tenido esa iniciativa de hacer cosas.

¿De dónde viene el nombre de la bodega?

Ramón es el nombre de nuestro padre y él es el protagonista de todo lo que hay en la bodega y del producto, y el Casar es el pueblo. Habíamos barajado muchas alternativas pero finalmente Ramón do Casar fue la que más nos gustó a todos. Nos lo propuso la agencia con la que trabajamos los temas de marketing y comunicación. y aunque al principio nos sorprendió, es el típico nombre que a los cinco minutos ya te gusta.

IMG_2645-wTanto el entorno como las etiquetas sorprenden por lo innovador y por la temática, entiendo que la emigración es un tema que han tenido muy en cuenta

Esa sensibilidad por el mundo de la emigración que, como te dije, nosotros hemos vivido tan de cerca es algo que enseguida detectó la agencia y que tuvo muy en cuenta a la hora de hacernos las propuestas. Este proyecto no se inició hace unos años cuando se plantaron las viñas, esto comenzó hace muchísimo tiempo cuando un gallego emigra, junta un dinero para comprar unas tierras donde tener unas viñas, donde echar unas patatas… Digamos que Ramón do Casar tiene una trayectoria bastante larga. La utilización de las imágenes de Alberto Martí refleja muy bien la emigración y la sociedad gallega de esa época, lo vimos apropiado y al final salió así. En este sentido, me gustaría añadir que con la cesión de las fotos, el dinero que iba a ir destinado a este proyecto se invirtió en un comedor social que Martí lleva desde hace muchos años.

Y dejando la imagen a un lado para ir al contenido, ¿cómo definiría los dos vinos que sacan al mercado?

A nivel de sensaciones, el Ramón do Casar plurivarietal es un vino muy fresco, goloso, encaja muy bien con las características que demanda el mercado, es aromático, floral y, por decirlo de algún modo, baja muy bien. Por otro lado, hemos conseguido hacer otro vino diferente, eligiendo muy bien las uvas, se trata del Ramón do Casar Treixadura, un vino intensamente aromático, con un potencial y una fuerza tremendos. Son dos productos diferentes pero que siguen los mismos parámetros de calidad que buscamos en la bodega.

A pesar de que en el momento de esta entrevista aún no han salido al mercado, en internet ya circulan excelentes críticas de sus vinos

Celebro eso, no dispongo del tiempo necesario para estar mucho en las redes, salvo lo indispensable para trabajar, y me alegra oír eso. Sí que nos han comentado que está gustando mucho y, por supuesto, eso te hace tener más ganas de trabajar si cabe.

¿Qué objetivo comercial tienen con sus vinos?

Como emigrantes que somos, hemos pensado ya en la exportación, que será nuestro mercado objetivo. Entiendo que los principales destinarios del vino serán los gallegos que estén en el extranjero, aunque también somos conscientes de que es complicado exportar desde el primer día. La idea es sacar una parte del producto fuera, pero estamos definiendo todavía el porcentaje. Lo que sí tenemos muy claro es que vamos a concentrar una parte de la producción en Galicia, que es una zona de gran consumo de blanco, y queremos llegar también a otros puntos de España, para lo que estamos en contacto con varios distribuidores.

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