“Lo único que me falta es una película sobre mis personajes Floreano y Moncha”

Los que no le conocen nunca pensarían que ese tipo sencillo y curioso con el que se pueden cruzar cualquier día por las calles de O Grove (Pontevedra) es uno de los humoristas gráficos más prestigiosos de España, que cuenta con infinidad de seguidores tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Colaborador habitual de Faro de Vigo y de la edición en castellano de The Washington Post, Gogue ha conseguido poner un poco de humor en nuestras vidas. Para ello se sirve de Floreano, un filósofo de pueblo que ama el tinto y que un día sorprendió a todos “pensando en verde”. ¡Larga vida al humor!

Ilustrador, caricaturista, humorista gráfico…

Yo me defino como humorista gráfico y creador, creo que eso describe muy bien lo que hago, lo que es mi trabajo. De hecho tengo una página web que se llama Fábrica de ilusiones, donde muestro, por ejemplo, las esculturas que hago en poliespan. Es algo que no muchos saben pero hago unas esculturas muy grandes, que están gustando mucho, una de ellas, la de un pirata, se puede ver en Nueva York.

Sus personajes tienen mucho de cronistas de la actualidad y consiguen que la gente de la calle se sienta identificada, ¿cómo lo consigue?

Efectivamente, pueden definirse como cronistas de la actualidad y conectan bien porque son gente muy sencilla, que cuenta con mucha naturalidad el día a día, y eso les permite encajar muy bien con todo tipo de personas. Para hacer este trabajo tienes que estar al día de todo lo que ocurre, aunque donde se mueven mejor mis personajes es en el humor social, yo intento apartarme un poquito de lo político.

¿Quiénes son Floreano y Moncha, de dónde vienen?

Vienen de la cabeza de Gogue y deben gustar porque se cumplen ahora 25 años desde que empezaron a salir diariamente en el periódico. Entré en el Faro de Vigo como caricaturista para las secciones de Deportes, Nacional e Internacional, aunque siempre tuve la idea de crear un personaje que perdurara en el tiempo y cuando el Faro me propuso hacer una tira diaria para que contase las cosas que pasaban en el día a día, acepté encantado. Fue un reto difícil pero aquí estamos. Floreano nació en diciembre de 1989 y desde el primer día gustó a la gente. Si algún día falta a la cita diaria, siempre por algo extraordinario, la gente le echa de menos y llama al periódico para preguntar.

Usted dice que no, pero sus personajes tienen un trasfondo político claro

Quizás, pero de forma indirecta, no pretendo ser Forges. Aunque es cierto que a través de los ojos de Floreano me pronuncio sobre determinados temas, pero siempre con alegría y con esa forma tan suya de ver las cosas.

Ya que hablamos de Forges, este año se cumplen 50 años de la publicación de su primera viñeta, ¿usted se acuerda de su primera vez?

Sí, recuerdo que había un problema muy importante con los caladeros de Namibia y la primera viñeta iba sobre ese tema. No me acuerdo del diálogo, pero sí de que Floreano hablaba de este tema con un amigo.

Cuando a uno le ponen una estatua en su pueblo natal, puede pensar que ya está, que ya lo ha logrado…

Para mí esto era la cumbre de la cumbre. Soy un lector incondicional de comics, empecé con Tintin, Asterix y ya no paré. Siempre soñé con tener un personaje así, pero nunca había pensado que pudiera sucederme. El homenaje, sí te lo hacen, es normalmente cuando ya has desaparecido. Me alegra, además, que a la escultura de Floreano sé le esté sacando tanta rentabilidad porque no te imaginas la de gente que viene para sentarse a su lado y hacerse una foto, a veces se monta una cola tremenda, sobre todo en verano. Yo tenía varias ilusiones en la vida: una tira diaria, hacer un libro y que se hiciera una película de animación sobre el personaje. Esto último es lo único que me falta.

Libros, viñetas, caricaturas… ¿cuál es el medio que le permite expresarse mejor, en el que usted se siente más cómodo?

Me encanta la prensa escrita y disfruto muchísimo trabajando para el Faro de Vigo y para la edición en castellano del Washington Post. Creo que es un medio que te permite llegar a un montón de gente y es alucinante que, por ejemplo, desde O Grove esté colaborando con uno de los periódicos más influyentes del mundo, un periódico que leen millones de personas como es el Washington Post. Y ahí sí que hago política, me encargan muchas cosas sobre la Casa Blanca, de Obama, de Kerry…. Tengo un equipo de gente que me sugiere el tema y yo pongo en marcha mi imaginación para intentar plasmar esa sugerencia y procurar acertar con lo que realmente quieren.

¿Cómo surgió esa aventura norteamericana?

Hace muchos años que trabajo para Estados Unidos y Australia. Empecé con el ‘boom’ de las comunicaciones, mandando un montón de cosas a muchísima gente y poco a poco fui sembrando. Ahora es cuando estoy recogiendo los frutos. Hice portadas de libros de deportistas de élites de beisbol, un montón de cosas… No me puedo quejar, estoy orgulloso de lo que he conseguido.

Alguna vez ha pensado tras terminar un trabajo, “esto es lo mejor que he hecho”

Me pasa a veces, sí. El otro día sin ir más lejos hice un trabajo sobre Keith Richards, el de los Rolling Stones, me llevò tres ó cuatro días y cuando lo terminé me pareció increíble, espectacular, aunque esté mal que lo diga yo, parecía que su cara se salía del papel. En eso también es cierto que influye mucho la fotografía que tengas, que te permita recoger todos los rasgos del personaje en tu dibujo. Una vez hecha, la enseñé e hice un montaje en blanco y negro sobre una camiseta negra, te juro que el facebook ese día me echaba humo.

¿Creo que también se ha metido en el mundo del vino, cuál es su relación con él?

Es un tema precioso, me gusta el buen vino y conozco a bastante gente de este sector. Hacía tiempo que tenía la idea de meter a Floreano y Monchiña en algo relacionado con el vino y hace un par de años estaba con un amigo y se lo comenté. Le encantó la idea y se puso en contacto con otro amigo que tenía una bodega familiar. Esa misma noche hablamos y empezamos a colaborar. Hay dos mil botellas, todas numeradas y tenemos un contrato por cuatro años. Ahora empezamos con los licores también, pero con otros personajes.

¿Floreano se queda con los blancos o los tintos?

Floreano es muy de tinto de Barrantes y no puedo vincularlo a un albariño porque sus seguidores me matarían, jajaja. Así que siendo Floreano de tintos, acabó con un Mencía. Hace unos años me llamaron de la empresa Heineken porque querían utilizar mis personajes para Galicia y le dije que en principio sí. Se hicieron unas camisetas y la gente empezó a decir, pero cómo Floreano va a ponerse ahora a beber cerveza, no puede ser. En la presentación de la campaña en A Toxa, tuve que explicar por qué Floreano se daba a la cerveza y hacerlo de forma convincente.

¿Y Gogue?

En principio me quedo con los dos, con Mencía y Albariño pero tengo amigos que saben mucho de este tema y saben que a mí me gustan los buenos vinos, de la Denominación de Origen que sea.

Me decía antes que el único proyecto que le quedaba por hacer era una película, ¿lo conseguirá?

Hubo varias intentonas pero estamos hablando de presupuestos gigantescos y el momento actual es muy malo. Yo no pierdo la esperanza, creo que sería genial, hoy por hoy sería lo que más ilusión me haría.

¿Sigue el trabajo de la nueva generación de humoristas gráficos?

Sí, claro, aunque no tengo mucho contacto con ellos, cada uno va por su camino. Pero sí que considero que hay gente muy buena, en O Grove, por ejemplo, tenemos un caricaturista, un chaval joven, que lo está haciendo muy bien. Ahora quizás lo tengan más difícil que en mi época, que éramos menos. O se van fuera o aquí triunfar es muy difícil.

adiviñadora-w

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.