“El apoyo social a la declaración de Ribeira Sacra como Bien Mundial es enorme, tenemos ya más de 10.000 firmas”

Entrevista a José Ramón Gómez Besteiro, presidente de la Diputación de Lugo

Presidente_Jardin 024-cyv-6-bn-WEl sector del vino en Galicia ha conseguido una imagen de marca consolidada

Ahora más que nunca la Ribeira Sacra está en boca de todos. La Diputación de Lugo puso en marcha en octubre del año pasado una campaña de impulso a la candidatura de este espacio natural como Patrimonio de la Humanidad. ¿Cuál es el balance hasta el momento?

Más que positivo. Estamos muy satisfechos de la respuesta conseguida desde los primeros días, durante los que el autobús de la campaña estuvo delante del Pazo de San Marcos, hasta hoy: Más de 10.000 lucenses y visitantes ya firmaron en el libro oficial de la UNESCO, lo que demuestra que el reconocimiento tiene un apoyo social enorme. Los ciudadanos entienden perfectamente que su apoyo es fundamental, y están convencidos de que Ribeira Sacra merece ser declarada Patrimonio de la Humanidad, igual que la Muralla de Lugo, el casco antigo de Santiago, el Camino de Santiago o la Torre de Hércules.

¿En qué medida puede convertir esta declaración a la Ribeira Sacra en la marca de calidad de la Galicia interior?

La Ribeira Sacra tiene muchos atractivos que ofrecer, y el hecho de que esta declaración mejore el posicionamiento turístico de las zonas distinguidas la convierte en una oportunidad única de dar a conocer los potenciales de crecimiento económico de la zona: la riqueza paisajística, enológica, arquitectónica o etnográfica, capaces de atraer visitantes en cualquier época del año.

¿Puede servir la unanimidad surgida en torno a esta propuesta para desarrollar proyectos comunes a las provincias de Lugo y Ourense?

Sí, esa unanimidad debe animarnos a estrechar lazos y formular otras cuestiones que creen expectativas de futuro para los vecinos de ambas provincias. Lugo y Ourense debemos llegar a puntos de entendimiento para afrontar problemas que compartimos en ambos territorios, como

El envejecimiento de la población y el fuerte abandono del territorio. Urgen soluciones para atajar estos fenómenos realmente preocupantes, por lo que es conveniente avanzar, de forma conjunta, en iniciativas que en este sentido, dinamicen los recursos agrarios y forestales, así como otras fortalezas relacionadas con el turismo y el patrimonio.

¿El secreto del éxito es, pues, el trabajo conjunto?

El secreto es que todos nos impliquemos a la misma altura. Administraciones, ciudadanía, tejido asociativo, emprendedores… Mantuvimos reuniones con los Ayuntamientos, con importantes asociaciones y entidades de la Ribeira Sacra del sector hostelero, vitivinícola; tomamos contacto con el Consello Regulador de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, con el Consorcio Turístico… caminamos todos en la misma dirección. Se está creando un clima de trabajo que es tremendamente positivo para la zona y, en general, para las dos provincias implicadas y para toda Galicia.

Otro de los atractivos turísticos más destacados de la provincia de Lugo es el Camiño de Santiago. ¿Qué iniciativas ha puesto en marcha la Diputación para potenciarlo?

Lo cierto es que la provincia de Lugo es privilegiada en este sentido, porque cuenta con más de 800 kilómetros de cuatro rutas jacobeas que discurren por su territorio. A esto hay que sumar otras riquezas de las tierras lucenses que son un atractivo añadido para el Camino y que pueden atraer a un turismo alternativo. Para el visitante, el Camino puede convertirse en la excusa perfecta para conocer nuestra naturaleza; la gastronomía y enología; las aguas mineromedicinales; el patrimonio histórico artístico… lo que supone una extraordinaria oportunidad para fomentar el turismo y, por lo tanto, una fuente importante para generar riqueza en la provincia. Llevamos años reivindicando el reconocimiento oficial del Camino del Mar, que discurre por la Costa de Lugo. Dentro de las gestiones que hemos realizado, la Diputación editó Camiño do mar, el primer libro que recoge todo el inventario documental existente que certifica que ésta fue una auténtica e importante ruta utilizada por los peregrinos en su viaje a Compostela y que en la actualidad es tan poco estudiada como mayoritariamente conocida. También ligado al Camino del Mar, nuestra Mariña, está la Peregrinación Marítima, una actividad que llevamos organizando cinco años y que muestra las múltiples posibilidades de la desestacionalización del turismo, a través de las actividades de naturaleza, deporte o medio ambiente. Iniciativas como esta Peregrinación, o el programa Termalismo en el Camino, a través del que fomentamos las estancias en los balnearios situados a pie de la ruta jacobea, son muestra de que la Diputación de Lugo es plenamente consciente de que el Camino de Santiago supone un factor de desarrollo económico más que destacado para nuestra provincia.

¿Qué otras iniciativas de carácter económico y turístico desarrolla la Diputación para impulsar la Ribeira Sacra?

Desde la Diputación impulsamos los productos autóctonos de la provincia, como pueden ser los vinos de la Ribeira Sacra, y mejoramos su comercialización con el objetivo de generar emprego y fijar población en la rural. Para eso creamos una plataforma de comercio electrónico. Del centenar de empresas adheridas, una veintena son precisamente de la Ribeira Sacra, dedicadas al vino o a la producción de miel, entre otras, que venden sus productos por toda España: en Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia, Vizcaya… Animo a las 96 bodegas que forman parte de la Denominación de Origen de la Ribeira Sacra a que se sumen a nuestro portal de venta online, único en Galicia por sus características, pues está dedicado en exclusiva a los productos autóctonos y las empresas adheridas no tienen que asumir ningún coste. Por otra parte, creamos también las marcas Lugo Sabe e Lug02con el fin de poner en valor la calidad de nuestros productos autóctonos y establecimientos turísticos, y convertirlos en un referente en España que se traduzca en beneficios económicos. En la Ribeira Sacra hay 150 empresas con estos distintivos de calidade impulsados por la Diputación. Además, en este 2014 destinamos 7.500 euros a apoyar económicamente certámenes agroalimentarios de la Ribeira Sacra muy emblemáticos y con una gran repercusión económica en la zona, como la Feira do Viño de Sober, la Festa da Empanada de Chantada, la Festa da Cereixa de Ribas de Sil o la Mostra de Aceite de Quiroga.

 ¿Y en materia de empleo?

Como refuerzo de toda esta serie de actuaciones de apoyo a los productos de nuestra provincia, impulsamos el plan Fórmate en Verde, una iniciativa a través de la que formamos y dimos asesoramiento técnico especializado de manera totalmente gratuita a un millar de personas para crear o reconvertir empresas vinculadas a la ganadería o a la agricultura ecológicas, y a la gestión forestal sostenible. Decidimos centralizar en la Zona Sur la formación de agricultura ecológica, teniendo en cuenta que en las comarcas de Chantada o Lemos la superficie dedicada al cultivo es de entre el 30 y el 50%, y que Monforte alberga la sede del Consejo Regulador de Agricultura Ecológica de Galicia. Gracias a esta iniciativa de inserción laboral, se crearon dos empresas en la Ribeira Sacra, una vinculada al sector de la agricultura ecológica en Chantada y otra de ganadería ecológica en Quiroga.

¿Qué retos considera debe afrontar el sector del vino?

Creo que, con mucho esfuerzo, dedicación y unidad, el sector del vino en Galicia consiguió una imagen de marca consolidada y prestigiada, que contribuimos a reforzar precisamente desde la Diputación de Lugo impulsando la declaración de la Ribeira Sacra como Patrimonio de la Humanidad. El sector vitivinícola crea riqueza y empleo justo allí donde más falta hace, en el medio rural, generando 150 millones de euros y más de 1.000 empleos directos, pero también repercute en el turismo y en la imagen que Galicia proyecta fuera. Todo esto es lo que tenemos ahora, pero hay una serie de desafíos que debemos afrontar. El mayor reto es el del envejecimiento y el despoblamiento que afecta gravemente a las actividades económicas del rural, como la produción del vino. En la denominación Ribeira Sacra, por ejemplo, la media de edad de los viticultores llega en algunas zonas a los 70 años. Para darle solución hay que echar mano de una política transversal, consensuada y a largo plazo para fijar población; establecer incentivos específicos y facilidades para que nuestros jóvenes vean el rural como una oportunidad de futuro próspera; y no torpedear lo que ya está hecho. Me refiero a la posibilidad formulada por el Gobierno central de imponer un nuevo impuesto al vino. El Parlamento de Galicia, por iniciativa de los socialistas, aprobó recientemente por unanimidad exigir a los ministerios de Agricultura y Hacienda que no apliquen este tributo. Esperemos que atiendan a esta demanda. Otra de las cuestiones a tener en cuenta es la exportación. Consciente de que el mercado nacional está hoy prácticamente estancado, el sector trabaja en la línea de la internacionalización, como demuestra que las exportaciones aumentasen en más de un 30% en los últimos cinco años.

¿Ha puesto en marcha alguna iniciativa el organismo que usted preside para afrontar estos desafíos?

Con el objetivo de abrir nuevos mercados me gustaría destacar la labor que desarrollamos desde la Diputación de Lugo apostando por promocionar los productos autóctonos. Además de las marcas de calidade y la plataforma online de venta de productos autóctonos, pusimos ya en marcha un proyecto, en colaboración con la prestigiosa Escuela de Organización Industrial, a través del que elaboramos, de forma gratuita, un plan de innovación para pequeñas empresas y autónomos, en el que se incluyen medidas para abrir la comercialización, mejorar el producto, márketing online… Animo también en este caso a los bodegueros de la Ribeira Sacra a que se anoten en este plan a coste cero, ya que creo que es una herramienta idónea para avanzar en el reto de la internacionalización.

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