IMG_9852-wLa mejor forma de descubrir los secretos de los vinos gallegos es paseando entre sus viñedos, un recorrido que nos proponen desde Turismo de Galicia

O Ribeiro está situado en la parte más occidental de la provincia ourensana, en la confluencia de los valles de los ríos Miño, Avia, Arnoia y Barbantiño. Es este enclave el que singulariza estas tierras y les confiere una más que notable belleza paisajística. Este territorio, considerado como uno de los enclaves más representativos de la arquitectura gallega, atesora un patrimonio artístico magníficamente conservado. En sus pueblos medievales se pueden visitar castros, juderías, pazos, monasterios, e iglesias integrados a la perfección con el paisaje del agua y el vino. Las épocas “castrexa”, románica, barroca o moderna se conjugan en O Ribeiro entre la nobleza de su granito y la espiritualidad de la cultura. Los recursos de la Ruta do Viño do Ribeiro ofrecen al visitante un amplio abanico de posibilidades para disfrutar de la visita. Las rutas de senderismo nos permiten conocer Monumentos Naturales como Pena Corneira, o admirar la riqueza patrimonial que los diferentes estilos arquitectónicos nos han dejado. Podemos disfrutar practicando deportes náuticos, pasear en catamarán entre viñedos o relajarnos y aprovechar las beneficiosas propiedades de las aguas termales. La vegetación en O Ribeiro es el resultado de la acción combinada de la naturaleza y la mano del ser humano. La primera proporcionó las condiciones necesarias de suelo fértil y clima benigno, y la segunda fue adaptando poco a poco el entorno a sus necesidades. Los bosques frondosos acompañan los canales de los ríos. Entre todos los cultivos de la comarca, frecuentemente dispuestos en vistosos bancales, destaca la vid. Las diversas variedades proporcionaron a los vinos de estas tierras una reputación de calidad ya reconocida en tiempos del Imperio Romano.

Producción y variedades 

La zona de O Ribeiro ha sido muy activa desde tiempos antiguos, prueba de ello es la existencia de vías romanas, restos de minas, lavaderos de oro, etc. Las primeras citas documentales que la definen como región diferenciada datan del año 928. Desde la Edad Media, esta tierra y sus gentes han estado íntimamente unidas al cultivo de la vid y a la producción de sus característicos vinos, siendo la principal referencia vinícola de los reinos cristianos desde el siglo IX hasta el siglo XVII. La Denominación de Origen cuenta con una extensión de aproximadamente 2.700 hectáreas de viñedo situadas en los municipios de Ribadavia, Arnoia, Castrelo de Miño, Carballeda de Avia, Leiro, Cenlle, Beade, Punxín y Cortegada, y parte de los de Boborás, San Amaro, Toén, Carballiño, Ourense… El viñedo se extiende desde los 75 hasta los 400 metros de altitud en valles y laderas, a veces de acusada pendiente que es salvada por las terrazas, aquí denominadas socalcos o bocarribeiras, que siguen las curvas de nivel. Con un clima de influencia atlántica, de temperaturas suaves y una notable pluviometría, se cultivan preferentemente uvas blancas como la Treixadura, seguida de Lourerira, Torrontés, Albariño, Albilla, Godello y las foráneas Macabeo y Palomino. En tintas, la preferente es la Caíño, complementada por la Ferrón, Sousón, Brencellao, Mencía, Garnacha y Tempranillo. Las vides se elevan para que el fruto no esté en contacto con el suelo. Así, el vino blanco de O Ribeiro es un vino limpio y transparente, sutil en el olfato, con exquisitos aromas de flores y frutas, mientras que los tintos son vivos, con tonos brillantes de rojo picota, intensos en nariz y amplios y expresivos en boca.

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La importancia del agua en esta tierra de vino

El agua, tanto la de sus ríos como la de sus balnearios y la de sus embalses, juega un papel fundamental en la personalidad de la zona. A su paso por estas tierras, los ríos Miño, Arnoia y Avia dan lugar a sucesivos remansos y gargantas, conformando de este modo el paisaje emblemático de O Ribeiro. En los valles fluviales se asienta la mayor parte de la población. El relieve se muestra suave ante nuestros ojos, siendo el Faro de Avión, de 1.154 metros, el punto más elevado. Aunque no existen grandes alturas, la naturaleza agasajó a esta zona con varios miradores desde los que contemplar el paisaje de viñedos y huertas tan propios de esta comarca. Abundan los espacios naturales de gran valor, como Pena Corneira y las márgenes del Miño, del Arnoia y del Avia. Numerosos atractivos que hacen imprescindible una visita a esta gran tierra. IMG_6994-w

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