Científicos de la Universidad de Santiago de Compostela crean la empresa i-Grape para comercializar antioxidantes del Albariño en Farmacia, Cosmética y Veterinaria

Del bagazo  del Albariño, el residuo que queda tras el prensado en la bodega, la empresa i-Grape extrae un líquido natural con propiedades antioxidantes  y bactericidas cuyas utilidades van  desde las cremas cosméticas a tratamientos de farmacia y veterinaria.  i-Grape, que está en fase de lanzamiento, nace de un grupo de investigación  de la Universidad de Santiago, ya ha situado su patente en el mercado y ha ganado el premio Argos a la mejor ‘star-up’, los negocios que surgen a partir del trabajo de os equipos científicos universitarios.

El secreto de la uva está en sus polifenoles, sustancias químicas naturales que tienen virtudes antioxidantes, potencialmente capaces de retrasar el envejecimiento o protegernos de enfermedades  como el cáncer o las dolencias cardiovasculares. Existen en el vino y por eso un consumo moderado es, según los especialistas, beneficioso para la salud. Pero también se quedan en el bagazo, el residuo que, en una mínima parte, las bodegas usan para hacer aguardientes y que, en su mayoría, supone un residuo de difícil gestión por su volumen y sus gastos asociados.

“Nuestra  propia materia prima, el bagazo, supone solucionarle un problema a las bodegas”. Señala Juan Verdes, responsable de i-Grape, que fue constituida a finales de 2014 y que en 2015 comenzará con la comercialización de sus productos.

Una empresa de Ponteareas explotará la patente para cremas cosméticas, mientras que en una granja de Coristanco y en otra en el Ulla ya prueban su extracto como antibacteriano natural para las vacas, sin efectos secundarios en la producción de leche. “El producto de i-Garpe permite tratar a las vacas en casos de mamitis sin utilizar antibióticos, que obligan a una cuarentena del ganado”, explica Verdes.

La creación de i-Garpe, de la Universidad a la empresa, surge del LIDSA, el Laboratorio de Investigación e Desenvolvemento de Solucións Analíticas  de la Facultad de Química Compostelana. Allí, la investigadora Marta Lores lideró un equipo que estudia  las propiedades del bagazo, en colaboración con las cinco denominaciones de origen gallegas. Tras varios descubrimientos, que tuvieron amplia cobertura en diversas revistas científicas, decidieron dar el paso a la industria. En el camino se unió la experta en alimentación Marta Álvarez, el investigador en Farmacia Jesús Álvarez y dos socios con perfil económico: Daniel Gómez y Juan Verdes, ambos máster en Dirección de Empresas.

La idea de i-Grape no sólo crea una nueva actividad en el sector vitivinícola, también da mayor proyección a los vinos gallegos, en su mayoría blancos, que quedan asociados a lo saludable. Se sabe que los tintos tienen mayor concentración  de antioxidantes, con 5.500 miligramos por kilo, frente a los 4.000 miligramos por kilo de la uva blanca. Y las desigualdades crecen  porque en la elaboración  del vino blanco se separan las pieles de la uva del mosto, fermentando de manera independiente. Por el contrario, en el vino tinto  se mezcla todo para su fermentación, lo que enriquece el caldo con mayor cantidad de polifenoles totales. Lo que parece una desventaja,  ha sido aprovechado por los investigadores de la Universidad de Santiago: usar el bagazo de blanco, que es donde la concentración de antioxidantes es notablemente mayor.

“Lo que aún nos falta es el nombre comercial”, reconoce Verdes, “aunque nosotros ya le llamamos greipiño”. Y aunque todavía el nombre está por determinar, lo que sí se sabe es que en el albariño  nos puede ayudar a mantener la juventud.

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