Entrevista Aroa Rojo, responsable de Ventas de Bodegas Manuel Rojo

“Tanto en la bodega como en el restaurante nuestro éxito radica en la materia prima que tenemos”

Desborda entusiasmo y amabilidad y no puede contener la emoción cuando habla de su padre, un hombre hecho a sí mismo que iba para promesa del fútbol pero que, por motivos de salud, abandonó el deporte para centrarse en los negocios familiares: un restaurante en Vigo y un viñedo en Arnoia. A día de hoy, Manuel Rojo es sinónimo de calidad, algo que, según su hija, “se debe a la pasión que mi padre pone en todo lo que hace y a sus ganas de mejorar cada día para ofrecer lo mejor a sus clientes”.

 Viene de una tradición que se remonta a los años 50 con sus abuelos y que continuó después con su padre. ¿A su padre le gustó este mundo desde el principio o le entró el gusanillo poco a poco?

Aunque en el año 2003 fue cuando empezamos a formar parte de la Denominación de Origen del Ribeiro, nuestro registro embotellador tendrá unos 30 años. Mi abuelo elaboraba el vino que después servíamos en nuestro restaurante, y también lo vendía en zonas de Vigo y de O Morrazo. A mi padre este mundo le vino dado, nuestra familia siempre estuvo vinculada al vino, siempre tuvieron viñas, tanto mi abuelo como todos sus hermanos. Con el tiempo se fueron haciendo con tierras y a mi padre le cayó todo esto un poco de rebote. Él veía que teníamos muy buena uva y grandes posibilidades, y coincidió que en ese momento daban una subvención europea que ayudaba a poner en marcha la bodega y se lanzó. Aunque realmente a él lo que le gustaba era el fútbol y jugaba muy bien, pero tuvo un problema de asma con veintitantos años y no le quedó más remedio que dejarlo. Después le entró el gusanillo del vino y hasta hoy. El proceso de elaboración del vino lo seguimos haciendo siguiendo las pautas de mi abuelo y de un ingeniero agrónomo que trabaja con nosotros.

Y ahora está usted, la tercera generación

Bueno, yo llevo sobre todo temas de comercialización y marketing, pero soy técnico elaborador de vinos. Y aunque en vendimia sí estoy mucho en la bodega, el artífice de todo esto es mi padre. Es una persona muy metódica, quiso hacerlo todo muy bien desde el principio, aprovechando, eso sí, los conocimientos que tenía mi abuelo y también los que he aportado yo con el tiempo. Su objetivo y el de todos nosotros es mejorar cada día un poco más.

¿Qué importancia tiene la tierra en la calidad de los vinos y el clima?

La tiene toda, el 100%. Nuestro suelo es casi todo arenoso y muy ácido, estamos muy cerca del Balneario de Arnoia . Sólo tenemos una hectárea de viñedo, pero dividida en 14 parcelas, donde mi padre hace todo a mano. En Arnoia tenemos un clima muy bueno, es un valle, te cubre mucho y de hecho el cambio climático a nosotros nos favorece. Lo peor es la oscilación de temperatura.

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Trabajan con variedades autóctonas tanto en blanco como en tinto, ¿cómo fue ese proceso de selección, siempre han trabajado con las mismas variedades?

Trabajamos con las variedades de siempre pero quizás lo que más hemos plantado es Treixadura, que es una variedad muy delicada pero una superestrella. También plantamos Godello y Lado, que equilibra, te da una acidez fresca y dura en el tiempo. Por eso nuestros blancos son vinos de guarda, porque evolucionan muy bien en botella, se pueden consumir tres o cuatro años después y sorprenden. El Lado equilibra, la Treixadura nos aporta la calidad, por supuesto, y ese matiz de aromas y frescor, y la Godello, también influye positivamente. En tinto utilizamos principalmente las variedades de Brancellao, Mencía y Sosuón, tenemos algo también de Ferrol, porque son las que mejor se adaptan al vino que queremos.

En su bodega han apostado por tener una producción reducida en la que prime la calidad sobre todo. Esto en un mundo como el nuestro es bastante raro…

Eso es amor al arte y una política que hemos seguido desde el principio porque mi padre siempre lo tuvo claro. Quería concentrar todo el potencial, y el tiempo le ha dado la razón. Mi padre siente verdadera pasión por la viña, trabaja un montón, le encanta ver cómo están las cosas.

Sus cepas centenarias son como un tesoro para su bodega

Es cierto, las cuidamos muchísimo. Ahora mismo, las cepas más jóvenes tienen unos 20 años, pero tenemos de 100 y de 70 años.

Dada la producción limitada que tienen, ¿dónde venden su vino?

Debemos de aclarar que somos un vino de “colleiteiro”, es decir, que elaboramos menos de 60.000 botellas y toda nuestra producción es propia. Nos estamos manejando ahora entre 8.000 y 9.000 botellas de blanco, y unas 2.000 de tinto. En Galicia, prácticamente vendemos todo lo que sacamos al mercado. También vendemos en Barcelona y a ciertos restaurantes que nos demandan el vino, sobre todo en País Vasco y Madrid. Nos gustaría exportar pero con la producción que tenemos es difícil, a ver qué pasa en el futuro.

¿Cuál es el objetivo que se han marcado para este 2015?

Superar el 2014 en cuestión de calidad del vino. La vendimia este año fue buenísima, siempre hay un factor suerte y nosotros la estamos teniendo.

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También han apostado por el enoturismo, con visitas guiadas y catas comentadas, ¿qué tal funciona?

Está funcionando muy bien, la verdad, estamos contentos y el “boca a boca” está marchando. Es un concepto un poco diferente, es muy familiar, la gente que viene está como en casa, se lo pasa muy bien.

Hábleme de su restaurante, que es toda una institución en la ciudad de Vigo

Llevamos aquí más de cuarenta años, lo fundó mi abuelo al volver de Suiza. Al principio esto era un bodegón y mi abuela era la que cocinaba. Cuando mi padre dejó el fútbol, empezó a involucrarse más en el negocio y amplió la carta. Cambió un poco las cosas y aunque estamos un poco escondidos, también en este caso nos funcionó muy bien el boca a boca. Es un hombre muy auténtico, super trabajador, y que le encanta cocinar y se le da muy bien. Dentro de un contexto económico de crisis, la verdad es que nosotros no nos podemos quejar, nuestros clientes se han mantenido fieles.

¿Y la carta del restaurante marida bien con sus vinos?

Perfectamente, nuestros vinos maridan muy bien con toda la carta. Nuestros blancos también se pueden tomar perfectamente con carnes. Tanto en la bodega como en el restaurante nuestro éxito radica en la materia prima que tenemos, que es muy buena.

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