Entrevista a Rogelio Moral, Bodegas Roandi

“Cuando conseguí la estabilidad económica necesaria para poner en marcha la bodega, me lancé”

Viene de una familia vinculada desde hace varias generaciones al mundo del vino pero fue él, tras años de trabajo fuera de su tierra, el que se decidió a dar el paso de montar una bodega y dar a conocer las bondades de su viñas a través de unos caldos de gran personalidad. El éxito de Roandi comienza en sus viñedos, que se asientan en laderas de 525 metros de altitud sobre suelos de naturaleza pizarrosa y arcillosa. Son viñedos de cepas ancestrales mezclados con la reconversión de 16 hectáreas de viñedo de variedades nobles gallegas. Para Rogelio, esta mezcla “tan equilibrada” consigue imprimir en sus vinos un conjunto de sensaciones complejas, diferentes y únicas. Para la familia Morán es importante que sus caldos expresen “el respeto por la tierra, como nos enseñaron nuestros antepasados”. Ese amor a la tradición va unido en el caso de Roandi con una apuesta por la innovación que ha sorprendido a todos los amantes del buen vino.

IMG_6287 copia-wLa bodega la puso en marcha usted que representa la tercera generación de viticultores, ¿cómo se decidió finalmente a dar ese paso?

Mis abuelos y mis padres siempre había estado vinculados con el mundo del vino, tenían viñedos pero yo me dediqué profesionalmente a otra actividad. El deseo siempre estuvo ahí y cuando conseguí la estabilidad económica necesaria para poner en marcha un proyecto de estas características, me lancé. El antiguo viñedo de mis padres ha sido el germen de esta bodega, que yo he ido ampliando con la compra de más tierras.

¿Su familia le apoyó en esta aventura empresarial?

Por supuesto, de hecho las plantaciones de cepas ancestrales son heredadas de mi familia. En cuanto a la bodega, tanto mi hijo como mi mujer, son socios. Nosotros hemos sido emigrantes, y gracias a ello conseguimos el capital necesario para poder realizar este sueño.

En Roandi han apostado por las variedades ancestrales, pero también han incorporado otras nuevas, no muy habituales en esta zona. ¿Por qué esta mezcla?

La Mencía es la variedad que más se da en esta zona pero para madera siempre es mejor hacer un “coupage”, ya sea con Sousón, Albariño o la típica Tempranillo. A mí siempre me han gustado los vinos en barrica y al intentar hacer la mejor mezcla de esas variedades, es por lo que me decidí a cultivar Albarello, Sousón y luego Tempranillo, que se da muy bien en madera. La Mencía es sobre todo una variedad para vinos jóvenes, pero viene muy en barrica para mezclar con otras variedades.

¿Ha conseguido hacer el vino que realmente quería?

Sí, y estoy muy orgulloso. De hecho, hace relativamente poco conseguimos el premio al mejor crianza en el certamen de vinos de Valdeorras.

En 2014 deberían haber terminado con la última remodelación que acometieron en estas instalaciones. ¿Queda algo por hacer?

Lo que es la bodega, ya está la obra terminada. No el hotel, que aún faltan cosas, esperamos poder inaugurarlo a finales de este año o a principios de 2016. La bodega, que es una construcción bajo tierra, con capacidad total para 600.000 litros, se concluyó y hemos incorporado la más alta tecnología en lo que respecta a la elaboración y de cara también a la conservación de los vinos. De hecho aquí no hay refrigeración artificial, todo es natural.

Esta bodega ha sido pionera en elaborar un espumoso rosado y otro Godello 100%. ¿De dónde surgen estos proyectos?

Me considero una persona emprendedora, me gusta innovar, probar cosas nuevas y el enólogo de la bodega es también una persona muy inquieta en este sentido, así que entre los dos le damos muchas vueltas a las cosas y ponemos en marcha este tipo de inventos.

¿Cuánto tiempo tardaron en desarrollar esta idea y conseguir que viera la luz?

Mi familia siempre ha estado siempre relacionada con el mundo de la viticultura, hemos sido socios de la Cooperativa durante más de 50 años, pero fue en 2005 cuando fusioné las plantaciones heredadas con las nuevas que fui realizando. En el año 2008 comenzamos la construcción de la bodega, a la que actualmente le quedan aún pequeños detalles para que quede tal y como nosotros deseamos.

Buena parte de la producción de Roandi se vende fuera de España, ¿en qué países tiene presencia su vino?

Vendemos sobre todo en Suiza, Italia y Alemania y tenemos ya dos contactos para empezar a vender también en Bélgica y Brasil.

¿Y en el mercado nacional, dónde aprecian más sus caldos?

En Galicia vendemos bastante en Santiago, Vigo, en Ourense. También gustan mucho nuestros blancos en Madrid, mientras que en Mallorca arrasamos con el rosado.

¿Nos puede hablar de esos nuevos proyectos que tiene en mente?

Tenemos toda una viña plantada con una nueva variedad que se había extinguido con la filosera. Hubo un monje que se dedicó a ir por todos los pueblos de España recopilando variedades que fueras resistentes a la filosera y una en concreto que aparece nombrada en sus escritos la hemos conseguido rescatar para plantarla aquí. Pero aún es pronto para decir algo. Será un tinto que saldrá al mercado como vino de mesa y que estoy seguro que sorprenderá gratamente.

 

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