Se presentan en la sede del CSIC de Galicia los resultados finales del proyecto “Evaluación de la virulencia de distintas poblaciones de hongos responsables del Mildiu, Oidio y Botrytis en distintas denominaciones de origen gallegas”

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Juana de Vega presentaron en Santiago de Compostela los resultados finales del proyecto sobre los hongos que atacan a las variedades de vid de Galicia.

La investigación, de carácter público-privado e iniciada en el año 2012, la realizó el Grupo de Viticultura de la Misión Biológica de Galicia con la financiación de la Fundación y la colaboración de Bodegas terras Gauda (D.O. Rías Baixas), Adegas Moure (D.O. Ribeira sacra), Virxen de Galir (D.O. Valdeorras), Pazo Casanova (D.O. Ribeiro) y un viticultor particular (Félix estéves Cisterna, de la D.O. Monterrei).

Según destacó en la presentación de las conclusiones Carmen Martínez, científica responsable del proyecto, “estos tres años de investigación han permitido conocer más sobre los hongos responsables de las tres principales enfermedades de la vid en Galicia (Mildiu, Oidio y Botrytis), tomando como objeto de estudio, por vez primera, las cinco denominaciones de origen (Rías Baixas, Ribeira Sacra, Valdeorras, Ribeiro y Monterrei) y cinco de las principales variedades de vid de la comunidda, las mayoritarias en cada una de las D.O. (Albariño, Mencía, Godello, Treixadura y Dona Branca). Todo ello con un fin claro: proponer herramientas más eficaces para combatirlos, señaló Carmen Martínez.

Los científicos del CSIC han demostrado la existencia, para Mildiu y Botrytis, de razas diferentes, con distintos niveles de agresividad y con distinta afinidad por cada variedad de vid. Paralelamente, han trabajado en el perfeccionamiento y puesta a punto de diferentes métodos de cuantificación de la concentración de esporas (formas fúngicas de diseminación) en el aire.

Por un lado, han puesto a punto un método de conteo a través de microscopio acoplado a un procesador de imágenes, y por otro, un método de análisis molecular. “El resultado obtenido es el mismo en ambos casos, aunque cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El primero de ellos (captura de imágenes a través de microscopio y posterior análisis) es más tedioso y lento en la obtención de resultados, pero suministra mucha información diferente y es mucho más barato. El segundo método es mucho más caro pero tiene la ventaja de la rapidez en la obtención de datos, lo que redunda en la posibilidad de disponer de margen suficiente para tomar decisiones sobre aplicación de tratamientos en el viñedo antes de que aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad en hojas o los racimos”, explicó la doctora Martínez.

Por su parte, el presidente de la Fundación Juana de Vega, Enrique Sáez Ponte, destacó “la importancia de esta investigación realizada por un centro de referencia del CSIC en vinos, como es la Misión Biológica de Galicia de la mano del sector vitivinícola gallego, cuyo objetivo es lograr un mayor conocimiento de los hongos que afectan a la vida, para así reducir los costes de aplicación de fitosanitarios y el impacto medioambiental derivado del tratamiento”. Sáez Ponte señaló que “en definitiva, lo que se persigue es ayudar a mejorar la competitividad y la sostenibilidad del sector vitivinícola gallego, que es una referencia mundial, no tanto en producción, pero sí en cuanto a la calidad de sus caldos, y que, además, constituye el mayor ejemplo de éxito del sector primario gallego en los últimos treinta años”.

 

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Ejes del proyecto y resultados alcanzados

El CSIC, a través del Grupo de Viticultura de la MBG, y la Fundación Juana de Vega establecieron una colaboración público-privada en el ámbito de la I+D+i de la viticultura en el año 2007. En 2012 iniciaron esta investigación con el fin último de aportar soluciones a uno de los temas que más preocupa actualmente a las empresas vitivinícolas de todo el mundo: los hongos responsables de las principales enfermedades de la vid.

Para ello seleccionaron como objeto de estudio los hongos responsables del Mildiu, Oidio y Botrytis, tres de las principales enfermedades de la vid, en las cinco denominaciones de origen de Galicia (Rías Baixas, Ribeira Sacra, Valdeorras, Ribeiro y Monterrei).

Durante estos últimos tres años los científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas realizaron trabajo de campo en las cinco D.O. gallegas, donde recogieron cerca de 30.000 muestras con las que hicieron posteriormente en el laboratorio de la MBG (Pontevedra) distintos ensayos y análisis.

Las principales líneas de investigación se centraron en : La cuantificación de las concentraciones de esporas de los distintos hongos en el aire; La existencia de las razas dentro de cada uno de los patógenos; La cuantificación de los distintos niveles de agresividad de cada una de las razas seleccionadas, trabajo éste que se llevó a cabo mediante inoculaciones controladas en laboratorio con las razas de hongos recogidas en campo; y el estudio del grado de afinidad de estas razas de hongos, con relación a las cinco variedades estudiadas.

En primer lugar, los científicos del CSIC cuantificaron la concentración de esporas en el aire de los hongos responsables del Botrytis, Mildiu y Oidio en las distintas regiones vitivinícolas de Galicia.

“En los tres años de estudio y en todas las zonas analizadas el patógeno responsable de la Botrytis fue el que presentó la mayor concentración de esporas en el aire. Le siguen el del Oidio y el Mildiu. Monterrei y Ribeira Sacra fueron las áreas donde se alcanzaron los niveles más altos, niveles que se observaron sobre todo en primavera”, subrayó Carmen Martínez Rodríguez.

“También observamos que determinadas condiciones climáticas (temperatura, humedad relativa, humedad foliar o precipitaciones) favorecen el ataque de los hongos. SE comprobó que incluso dentro de un mismo viñedo, según la orografía del terreno, había grandes diferencias en la concentración de esporas de los distintos hongos y que cuando aumentaba la presencia de esporas de Botrytis, disminuía la del Mildiu”, indicó.

En segundo lugar, los científicos del CSIC confirmaron la existencia de diferentes razas para Botrytis y para Mildiu. El hongo causante de la Botrytis era el que más razas tenía -hasta 30- seguido del causante del Mildiu -seis-. En el caso del Oidio, se comprobó que las muestras recogidas en Galicia pertenecían todas al Biotipo B.

En cuanto a las diferencias entre las cinco zonas objeto de estudio, Ribeira sacra y Ribeiro fueron las que presentaron el mayor número de razas diferentes y Rías Baixas y Valdeorras, las que menos.

En cuanto a la virulencia de cada una de las diferentes razas procedentes de las distintas zonas vitivinícolas objeto de estudio, se observó que la mezcla de razas procedentes de los viñedos de Monterrei fue la más agresiva de todas y afectó a las cinco variedades, seguida de la procedente de Ribeira sacra. El resto de las razas mostraron agresividad diferente, dependiendo de la variedad en la que eran inoculadas, lo que demuestra que tienen una mayor afinidad por unas variedades que por otras.

“A partir de estos resultados se abren nuevas líneas de actuación. Así, por ejemplo, sería interesante en el futuro poner a punto una técnica que permitiese comprobar si entre las esporas recogidas en el aire y las recogidas en hojas frescas y racimos, hay una misma raza dominante, o si en el aire es una la que domina y en los órganos verdes de la planta es otra”, avanzó Carmen Martínez.

La Misión Biológica de Galicia

El Grupo de Viticultura de la Misión Biológica de Galicia, dirigido por María del Carmen Martínez Rodríguez, está formado por cuatro doctores más (Santiago, Boso, Alonso-Villaverde y gago) y tres técnicos. Desarrolla actividades de I+D en el área científico-tecnológica de viticultura y resistencia a enfermedades fúngicas de las variedades de vid. Posee, además, una amplia experiencia en otros aspectos relacionados con las variedades de vid.

Dicho grupo de investigación es experto en la cuantificación de los niveles de sensibilidad a hongos de las viníferas (con especial dedicación a las antiguas y todavía poco conocidas variedades gallegas), en el estudio de los mecanismos de defensa de la planta frente a la entrada del hongo y en el estudio de la influencia del suelo, el clima o el manejo de cultivo, en la aparición de enfermedades. Son temas todos ellos muy demandados en los últimos años por el sector empresarial vitivinícola internacional, y en el que existen pocos científicos especializados.

Por su parte, la Fundación Juana de Vega es una entidad jurídica privada constituida en el año 1872 que tiene por objetivo contribuir al desarrollo del medio rural gallego. Para ello, desarrolla varias líneas de gtrabajo entre las que se encuentra la de investigación, que tiene como finalidad apoyar acciones de investigación e innovación que den soluciones a diversos problemas que se presentan, tanto en el ámbito del sector primario como en el del conglomerado agroalimentario de Galicia.

En la rueda de prensa de los resultados del proyecto participaron, por parte del CSIC, la directora del grupo de Viticultura, Carmen Martínez Rodríguez, científica responsable del proyecto, y Susana Boso Alonso, del Grupo de Viticultura. Por parte de la Fundación Juana de Vega asistieron su presidente, Enrique Sáez Ponte, y su director, José Manuel Andrade.

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