Entrevistas a: Alicia García García: Miembro de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV) y Guía Internacional de EuropaMundo.

José Ramón Carlón: Miembro de la Federación Internacional de Periodistas (FIJEV) y Gerente de Clap&Wine.

180412033-wA nuestra vuelta del tercer viaje consecutivo a la República del Perú, sentados en la butaca del avión, volvemos con las mismas sensaciones que motivaron nuestro primer y sucesivos viajes, una sensación de oportunidades para el vino español gracias a la revolución gastronómica que está viviendo el país peruano. Esto, sin duda, está inyectando un dinamismo en productos complementarios como los vinos y, por tanto, impulsando enormemente el consumo de los mismos, tanto de los vinos locales como los importados, considerándolo por todo ello una excelente plaza para los vinos gallegos, tal y como hemos constatado.

 

La actividad vitivinícola en el país no es reciente. Los primeros registros de uva en el país datan del año 1553, y fue entonces, desde Perú, donde arrancó un camino vitivinícola plagado de idas y vueltas, donde la vid fue avanzando acompañando a los conquistadores españoles y llegando así a muchas tierras de otros países de Sudamérica.

 

A pesar de ello, en Perú, todo este desarrollo y arraigo vitivinícola fue pequeño en la antigüedad, quedando en algo testimonial y concentrándose su consumo y producción en pequeños grupos de población y en zonas locales del país.

 

La escena en la actualidad está cambiando y es bien distinta. Entre la selva, el altiplano y el mar, la vitivinicultura local parece sobreponerse a su historia reciente gracias a la inversión en zonas de cultivo tradicionales, siendo Ica una de las más importantes prometiendo encarar el futuro vitivinícola del país con más fuerzas que nunca, al igual que pasó en Argentina, Chile o México. Aproximadamente 600.000 hectolitros anuales de vino blanco principalmente son producidos en esta zona. Estos vinos son comercializados tanto internacionalmente (Estados Unidos como principal mercado importador), como en el plano local. Sin embargo, este desarrollo en la producción de vino peruano a partir de una superficie aproximada de viñedo de 13.000 hectáreas, aunque muchas se usan para la elaboración de pisco, está calando en la población y el consumo per cápita de vino está aumentando año tras año, situándose en la actualidad en cerca de dos litros. Un dato a tener en cuenta y que confirma el gran potencial creciente de dicho mercado. Santiago Queirolo, Viña Tacama o El Tabernero son algunos ejemplos de las bodegas que están desarrollando el sector vitivinícola peruano además del pisco.

 

Durante mis catas a profesionales me percaté de las preferencias del paladar peruano, siendo actualmente las bodegas argentinas y chilenas quienes se alternan los primeros puestos de vinos importados y las que están en primer lugar dentro de los gustos del consumidor peruano. Esto supone que el 80 % de los vinos importados provienen de tierras gauchas y chilenas. En tercer lugar se sitúan los vinos españoles con una cuota de mercado del 13 %, muy por encima de los vinos franceses, italianos, californianos o sudafricanos. La hegemonía de los vinos argentinos y chilenos se debe principalmente al factor precio, habiendo un cambio de tendencia a favor de los vinos del Viejo Mundo. Es entonces aquí donde los vinos gallegos pueden tener su nicho de mercado originado por el mayor interés por el consumo de vinos de mayor calidad, en línea con el desarrollo gastronómico y el desarrollo del Instituto del Vino, Universidades y Escuelas de formación como Le Cordon Bleu. Estas instituciones y organismos, que cada año nutren de un buen número de profesionales del sector el mercado laboral, favorecen sin duda la promoción y conocimiento de los vinos españoles y que adquieran un buen reconocimiento entre los niveles socioeconómicos altos de la población en el Perú.

 

Foto Peter siseck3 copia-wLa sociedad peruana se divide actualmente en grupos A, B, C y D, siendo la clase A la que más potencial económico tiene para adquirir vinos de gran calidad. Sin embargo, el interés hacia los vinos gallegos radica en las clases B y C, una clase media que está surgiendo en el país constituida por jóvenes universitarios procedentes de familias humildes y que se está viendo contagiada por las modas europeas, sustituyendo el consumo de bebidas alcohólicas de alta graduación por el vino. Ahí es donde puede residir el mayor volumen de consumo de calidad de vinos de alguna de las cinco denominaciones de origen gallegas.

 

Todo esto, unido al conocimiento cada vez mayor de la cultura del vino propiciado como hemos comentado por el desarrollo de la cultura productora de vinos peruanos junto con una buena oferta formativa con un buen mercado laboral acompañado de una explosión gastronómica y estabilidad política y económica del país junto con un desarrollo del turismo en torno a Cuzco y Machupichu, favorece las importaciones de vinos blancos elaborados a partir de variedades autóctonas gallegas. No corren la misma suerte los vinos elaborados a partir de variedades foráneas como Sauvignan Blanc para el caso de los blancos y Cabernet Franc, Cabernet Sauvignan, Shyrah, etc. para los tintos, que de momento siguen perdiendo la partida frente a los vinos chilenos y argentinos, e incluso peruanos, que usan las mismas castas pero a precios mucho más competitivos.

 

Los vinos blancos gallegos, por su carácter fresco y frutal, buena acidez y agradable paso por boca, son buenos candidatos a enamorar al consumidor peruano que, a través de los más de cien importadores, harán llegar los vinos elaborados a partir de albariños, treixadura, loureiro, godello, caíño blanco o doña blanca, por ejemplo, al consumidor. Éste agradecerá dichas características organolépticas en un país marcado por un clima subtropical y árido en las costas y templado sub-húmedo en zonas más elevadas lo cual favorece el consumo de vinos frescos que maridan a la perfección con la gastronomía autóctona peruana como por ejemplo el ceviche u otros pescados.

 

GW Yichang & Cía y Perufarma, seguidas por Drokasa Licores, LC Group, Best Brands y Distribuciones Andinas Ilimitadas, son algunos de los grandes grupos importadores que aglutinan el mayor número de referencias que, posteriormente, son distribuidas por supermercados, restaurantes, licorerías y tiendas especializadas que cada vez se abren con mas frecuencia en barrios como San Isidro o Miraflores, impulsados por el aumento del turismo.

 

No obstante, la exportación a la Republica del Perú no es sencilla y conlleva previamente ciertos requisitos concretos, siendo obligatorio la obtención previa del Registro Sanitario de los vinos denominado Digesa, que tramita la Dirección General de Salud. Este registro se solicita a través de un formulario específico que se debe acompañar con los resultados de análisis físicos-químicos y microbiológicos de los vinos emitidos por la bodega, certificado de libre venta emitido por la entidad sanitaria, etiqueta frontal y dorsal de los vinos así como el pago de la tasa correspondiente siendo obligatorio.

 

Una vez concedido el Digesa para exportar los vinos es necesario añadir a cada una de las botellas que se distribuyen una etiqueta con los datos de la empresa importadora (razón social, RUC y teléfono de contacto) así como el número de Registro Sanitario.

 

Este mismo proceso sería idéntico para la importación de muestras comerciales, primer paso para dar a conocer los vinos en el país y comenzar el camino en la exportación a la Republica del Perú.

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