Entrevista a: Ángel Rodríguez Blanco, propietario de Adega Quinta da Peza

«Nuestros objetivos para 2016 pasan por ampliar la bodega y crear una nueva marca de tinto plurivarietal»

La herencia de una viña en 2000 fue el punto de partida de una bodega, “Quinta da Peza”, en la que Ángel Rodríguez ha puesto, además del patrimonio familiar, tiempo, dedicación  y muchas esperanzas. El tiempo le ha dado la razón, y tan sólo siete años después, sus vinos forman parte de las cartas de los mejores restaurantes y cosechan una puntuación excelente en las principales guías españolas del sector. Tras recibir el galardón de Mejor Tinto de Galicia 2015, Ángel Rodríguez se plantea ahora nuevos retos: la exportación, que es la asignatura pendiente de la bodega, la ampliación de las instalaciones y sacar al mercado un nuevo tinto plurivarietal. Habrá que estar atentos porque, visto lo visto, todo lo que se propone acaba en éxito.
 

DSC_0386La viña la compró su padre hace 30 años y usted la heredó en 2000, ¿qué le impulsó a montar la bodega, no hubiera sido más fácil vender?

Efectivamente, la viña la compro mi padre a mediados de los años setenta del siglo pasado y yo la heredé a principios de la década pasada. Para mí, que era un profesional al margen del mundo del vino surgió un dilema: vender, posiblemente  fraccionando en varias parcelas la finca,  o continuar la explotación teniendo que asumir su modernización, con nuevas variedades y sobre todo posibilitando su mecanización. El recuerdo a la memoria de mi padre y también, por qué no decirlo, ese tirón especial y misterioso que tiene la tierra cuando la sientes como tuya, inclinó la decisión. Debo decir, que en una primera etapa mi intención se limitaba a modernizar la finca y buscar la venta de su producción a otras bodegas. Fue la dificultad de venta en las primeras cosechas, lo que le sucede a muchos viticultores, lo que produjo de modo lógico la creación de una bodega propia, Quinta da Peza.

 ¿Se ha arrepentido en algún momento de la decisión que tomó?

Sustancialmente no. Pero debe reconocer que en momentos concretos, en los primeros tiempos de la comercialización, cuando tienes que crear una marca desde la nada o cuando cíclicamente topas con las consabidas dificultades burocráticas y no vives de este negocio, te preguntas  ¿quién me mandaría….?  Pero las dificultades se superan y las buenas sensaciones vuelven a predominar.

Esa viña ya tenía cierta fama en la comarca de alumbrar vinos muy buenos, ¿a qué se debe?.

Ya desde niño, cuando la finca era todavía de la familia Casanova, antes de que la comprara mi padre, siempre escuchaba a la gente de Fontei decir que era la mejor viña de la comarca. En Galicia, hace 50 años un viñedo de 10 hectáreas no era frecuente. Pero creo que lo mejor del mismo es su situación, en una hondonada  perfecta, que la  protege de las heladas primaverales y recoge el sol durante todo el día, con vientos locales que la refrescan en los cálidos días de verano. El suelo es excelente, en zonas pizarroso y en otras arcilloso, por lo que disponemos dentro del propio viñedo de parcelas con características diferenciadas.

  ¿Por qué Quinta da Peza?

El origen es sencillo y descriptivo. El viñedo se conocía como  “A Peza da Casagrande” y los edificios que estaba rehabilitando en aquel momento dentro del  recinto, constituían lo que se denomina  en castellano o gallego una “quinta”, en conjunto sonaba bien y surgió “Quinta da Peza”. Debo añadir que creo además, que refleja en buena medida esa  filosofía de pago que siempre ha estado en su origen. Como he señalado la bodega nació para el viñedo, para dar salida a su producción, al contrario que la mayor parte de las bodegas, que nacen con una carácter más marcado de negocio, totalmente legítimo, en el que primero se crea la bodega, se aprovechan las líneas de distribución y los contactos comerciales disponibles y después se busca la uva. En Valdeorras tenemos ejemplos recientes.

En 2008 sacó sus primeros vinos, ¿qué sintió en ese momento?

Un gran orgullo, era la materialización de un proceso iniciado varios años antes y el resultado era bueno, pero a la vez una enorme preocupación, había que vender la añada y mi experiencia y  conexiones con el mundo del vino y la distribución eran en aquel momento, mínimas.

Quinta da Peza empieza su andadura coincidiendo con la crisis económica, ¿cómo ha conseguido que la bodega sea hoy en día la empresa solvente que es?

No hay fórmulas milagrosas: un buen producto, precios razonables, que han permitido su acceso al mercado en una coyuntura difícil, y una situación financiera saneada al utilizar nuestra uva y funcionar con un porcentaje de recursos propios elevados, comprometiendo en el proyecto el patrimonio familiar.

Desde su salida al mercado, sus vinos no han parado de recibir premios, como el del Mejor Tinto de Galicia 2015. ¿Cómo lo ha logrado?

Quinta da Peza se ha movido fundamentalmente en el mercado gallego y no hemos buscado premios fuera de aquí. Estos han surgido de modo natural en el entorno especializado de nuestro país: hemos sido mejor vino blanco y mejor vino tinto en la Feria del Vino de Valdeorras, con premio todos los años. Igualmente, con alguno de nuestros vinos siempre tenemos algún reconocimiento en las Distinciones Gallaecia. Las grandes guías siempre nos han tratado bien, tanto la Guía Peñín como la de Vinos y Destilados de Galicia de Luis Paadín, y creo que para un vino gallego son fundamentales los Acios, al ser el Concurso Oficial de la Xunta de Galicia. En la D.O. Valdeorras habíamos tenido dos cuartos puestos y un Acio de Bronce con nuestro godello; el año pasado fuimos Acio de Plata con nuestro tinto barrica, Quinta da Peza Oro y lo de este año, Mejor Vino Tinto de Galicia con nuestro Quinta da Peza Mencía 2014, fue un sueño hecho realidad. Creo que los premios son reflejo de un trabajo correcto, hacemos buen vino, basado sobre todo en la viticultura, con una uva excelente, que llega a la bodega, situada en el propio viñedo sin mermas, con su máxima expresión. Un enólogo reconocido y excelente como José Luis Murcia hace el resto, que no es poco.

 ¿Dónde está vendiendo actualmente y qué porcentaje de sus vinos se va fuera de España?

Nuestro mercado fundamental es el gallego, aquí vendemos el 80% de nuestra  producción. En el resto de España vendemos el otro 20 %, así que nuestra presencia exportadora es completamente testimonial.

En los últimos tiempos  la Denominación de Origen Valdeorras ha iniciado un importante despegue, ¿es más fácil vender fuera ahora que hace unos años?

Creo que en estos tres últimos años ha explotado el Godello. El trabajo serio y callado de muchos años del Consejo Regulador de la D.O. y sus bodegas ha tenido fruto, y hoy el  vino de esta variedad está en todas las pizarras y cartas de los locales de hostelería y restauración, ha pasado de ser un vino para entendidos a ser un producto popular con una demanda creciente. En el resto de España (Madrid, Barcelona, País Vasco, Asturias…) estamos avanzando, es la fase donde estábamos en Galicia hace unos años, pero con la mejoría de la crisis se observa un interés creciente, también en el exterior. Con los tintos, la competencia fuera de Galicia es mucho más difícil, pero si entramos en determinados mercados con el Godello, podremos introducir  después nuestra Mencía.

Quinta da Peza se vende cada vez mejor, nuestra cosecha de godello 2014 está ya agotada y pronto terminaremos nuestras mencías, cuyo ciclo de venta empieza más tarde, pero claro, como hemos comentado somos una bodega joven que partimos de cero, es difícil saber en qué medida la mejoría corresponde a la marca o a la D.O. Posiblemente influyen las dos.

Usted se dedica a otra actividad profesional, ¿cómo consigue compaginar ambas cosas?

Con mucho trabajo. Mi tiempo de ocio lo dedico a la bodega y obviamente no todo en el mundo del vino es glamour.

Háblenos de su Mencía, el Mejor Tinto de Galicia 2015, ¿cómo lo definiría, qué tiene de especial?

Creo que es un vino muy elegante, con las notas clásicas de  los mencías gallegos. Presenta un color excepcional, de manual, con un intenso color rojo picota, luminoso y vivo. En nariz, aromas de frutos rojos maduros y  leves toques minerales. En boca es frutal, fresco y equilibrado con una buena estructura y tanicidad. Creo que su característica esencial es el equilibrio, la forma en que se ensamblan las características de un buen Mencía, quien lo pruebe, va a recibir ese mensaje, una sensación placentera y agradable en los sentidos, no es un vino innovador, representa, creo que con un nivel sobresaliente, lo que cabe esperar de un Mencía del año.

.¿Y sus blancos cómo son?

Quinta da Peza optó desde el primer momento por limitar sus referencias. Sólo producimos tres vinos. Nuestro Mencía joven, del que producimos en torno a 27.000 botellas; y nuestro Mencía Barrica, crianza de una añada anterior, del que elaboramos 8.000 botellas.  La otra mitad de nuestra producción es una sola marca de blanco, un Godello joven, con un leve paso por lías, del que embotellamos 35.000 unidades. Es un vino muy representativo de Valdeorras, con un color amarillo pálido, pero limpio y cristalino. Los aromas afrutados, con toques de manzana y flores blancas. Pero es en boca donde adquiere toda su complejidad y personalidad, con cierta gordura y untuosidad, buena acidez y sobre todo un marcado tono mineral.

¿Objetivos para 2016?

Nuestro objetivo principal es la ampliación de la bodega, ya estamos trabajando en el proyecto y esperamos poder ejecutarlo el próximo año. Es fundamental para seguir asumiendo nuevos retos. También pensamos en crear una nueva marca de tinto, plurivarietal, para aprovechar  la reciente adquisición de un viñedo colindante, con garnacha centenaria, así como una nueva plantación de Sousón. Comercialmente queremos potenciar la exportación, que es nuestra asignatura pendiente.

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