Nada hacía presagiar en la vida de Sandra Fuente que acabaría dedicándose a la hostelería, pero así ha sido. Estudió Políticas y Diseño en Santiago, y en la capital de Galicia se quedó para ponerse al frente de La Flor, un local histórico que se ha convertido en un templo del buen vino.

Sandra Fuente no puede evitar hablar con orgullo de La Flor, un local de referencia para los amantes del buen vino, y un establecimiento que tiene a gala ser uno de los más antiguos de la capital de Galicia. Nombrado así por un empresario del sector del transporte en homenaje a su esposa, desde su apertura en 1936 sólo cambio tres veces de manos, y es en esta tercera ocasión, con Sandra y su socio al frente, cuando se ha convertido en una vinoteca/café de estética vintage y ambiente acogedor.

Seis años hace ya que dirige este local cuya evolución la marcaron los clientes. Así, el mediodía es para disfrutar de un vino de siempre, para descubrir nuevas marcas o para ponerse al día de las variedades gallegas que triunfan en el mundo. Las tardes son para los jóvenes estudiantes y para compartir delante de un café, y en diversos idiomas, vivencias, apuntes y planes de fin de semana. Por la noche, vuelve el mundo del vino y el de las tapas efectistas y efectivas, de esas que definen “para chuparse los dedos”.

Según nos cuenta Sandra, La Flor fue un “boom” desde el primer día, “quizás por la estética del local, que se salía de lo normal”, e incluso en estos años de crisis ha conseguido mantener la clientela y aumentar su público.

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Otra de las sorpresas que le ha dado este local a su propietaria es lo bien que funcionó desde el primer momento la venta de vinos, “aquí te puedes encontrar caldos muy singulares, de gran calidad y con una estética que invita a comprar”. Se trata de vinos especiales, difíciles de encontrar, que conforman un buen ejemplo del panorama vinícola actual de Galicia.

En lo que respecta a su clientela, Sandra asegura que a La Flor (Rúa das Casas Reais, 25) viene gente de todas las edades: “Aquí conviven el señor que se viene a tomar su Ribera del Duero todos los mediodías, con el veinteañero que toma su Godello o Mencía”. Y con la experiencia que le da su profesión, y la espontaneidad de la que hace gala en toda la entrevista, Sandra nos comenta que “el vino gallego hoy en día es ‘trending topic’, se vende muchísimo”.

También reconoce que a la gente mayor le cuesta más apostar por los vinos de aquí, “sólo te los pide cuando saben que han ganado algún premio” y cuenta que con el vino pasa lo mismo que con la ropa, las tendencias también van por modas: “Por ejemplo, ahora todo el mundo te pide Ladairo y hace dos años nos los sacabas de los Crego e Monaguillo”.

Defensora a ultranza de las bondades de su profesión, “me encanta el trato directo con la gente”, Sandra considera que La Flor tiene cuerda para rato y mientras ella esté al frente, los amantes del buen vino saben que tienen en ella a una firma defensora del mejor producto.

Pero en La Flor no sólo encontrarán un buen vino, sino que también podrán apreciar un espumoso “made in Galicia” o un vermouth de aquí. Todo ello con una banda sonora atractiva y una anfitriona encantadora. Pasen y vean, o lo que es mejor, vayan y disfruten.

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