cepas-y-vinos-no14-1Son elaboraciones largas, laboriosas y, en muchas ocasiones, poco rentables, pero varias bodegas gallegas han apostado desde hace unos años por incluir los vinos dulces en su catálogo de productos, triunfando en países como Japón, Colombia o Estados Unidos, donde valoran el esfuerzo que conlleva este tipo de bebidas.

En Cepas y Vinos hemos querido aportar nuestro granito de arena organizando, en colaboración con Luis Paadín y el Concello de Castrelo do Miño la cata “+ Doce de Galicia”. Un panel compuesto por 13 expertos catadores probaron y valoraron una veintena de vinos tostados, de vendimias serodias, criocongelaciones, botrytis y sobremaduraciones, entre otras vinificaciones especiales, procedentes de variedades como Albariño, Treixadura, Godello, Branco lexítimo, Moscatel de grao miudo, Mencía, Sousón, Caíño longo o Caíño redondo.

Los vinos dulces viven en la actualidad un momento de auge, pero tienen un pasado que quizás los más jóvenes desconozcan. En Galicia se han elaborado tradicionalmente distintos tipos de vinos dulces, desde los elegantes tostados, auténticas joyas de vinos naturalmente dulces y que están amparados en las denominaciones de origen Ribeiro y Valdeorras, hasta mistelas, pasando por vendimias tardías y vinos fortificados.

La variedad y calidad de los vinos dulces de Galicia residen en unos suelos y climas diversos, pero con clara influencia atlántica. Unas variedades autóctonas muy aromáticas, con gruesos hollejos y alta acidez, permiten, gracias también a la ayuda de las nuevas tecnologías, realizar nuevas y sorprendentes vinificaciones.

Nuestros vinos, dulces o no, gozan de una marcada personalidad y una calidad que reconocen expertos de todo el mundo. Así quedó de manifiesto en el congreso dedicado a los vinos atlánticos “Atlante Wine Forum”. En este escenario, voces tan autorizadas como Sarah Jane Evans, presidenta del Institute Master of Wine, o Ferrán Centelles, jefe de sumilleres de El Bulli, destacaron las bondades de los vinos de Galicia y su capacidad para enamorar a distintos paladares.

En este sentido, Sarah Jane, en la entrevista que concedió a esta revista, destacó su pasión por los vinos de esta tierra, de los que destacó que “todos tienen un estilo muy fresco y muy limpio”. La presidenta del Institute Master of Wine confesó que en Valdeorras se encuentra uno de sus vinos favoritos, de la bodega de Rafael Palacios, y subrayó el prestigio de la variedad Albariño en el mercado inglés y la creciente notoriedad de la Godello, algo de lo que responsabilizó a “los prescriptores, periodistas y sumilleres”.

Por su parte, Ferrán Centelles, que durante once años estuvo al frente de los sumilleres en el restaurante El Bulli, de Ferrá Adriá, destacó que en este templo de la gastronomía el peso de los vinos gallegos era muy importante: “En el restaurante estábamos muy tranquilos y satisfechos por poder ofrecer vinos gallegos porque te dan la tranquilidad de que sabes que vas a dar algo que va a funcionar muy bien con muchos tipos diferentes de comida”. Centelles destacó la fluidez y profundidad como las principales características de los vinos de las cinco denominaciones de origen gallegas.

Y en el apartado que dedicamos a la gastronomía, en esta ocasión les traemos “Lume de Carozo”, un restaurante-tapería ubicado en el Casco Vello de Vigo, que se ha hecho un nombre gracias a su cocina fusión galaico-mejicana. Juanjo Figueroa, alma máter de Lume, sumiller y tutor del Instituto Galego do Viño, ha puesto todo su saber en la carta de vinos del restaurante, una carta en la que destacan auténticas joyas y rarezas de las cinco denominaciones de origen gallegas y de otras comunidades españolas.

Estos son sólo algunos de los temas que conforman nuestro número de junio. Para saber más, pasen y lean.

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