Fue la sexta edición de La Emoción de los Vinos. En su origen, La Emoción empezó con los viticultores que tenían abierto el camino de cara a espacios insospechados anteriormente, colocando al vino de Galicia entre los mejores y mas atractivos del mundo. Defendíamos los vinos fruto de una viticultura de calidad, esa que los lleva mas allá de lo que algunos establecieran como o que debería de ser. Viticultores con ambición, tratando de extraer todas las potencialidades de su “ terroir”: expresión de castas, suelos y microclimas con una interpretación humana alejada de prejuicios y criterios preestablecidos en una época moderna y considerados como inmutables. Que representan el compromiso con la entidad de sus tierras. Impulsando una viticultura más natural, orgánica, biológica, biodinámica o integrada en el respeto a la tierra, al medio ambiente y a nuestros consumidores finales.

Defendiendo también el patrimonio que es la viticultura tradicional, su arquitectura y la belleza del paisaje por ella moldeada, en muchos casos sustituida por ingenios vitícolas que alejan a los vinos de su origen… de La Emoción.

Apostamos por los viejos territorios del vino, estuviesen amparados en algún tipo de reglamento o no. Así, todos los años contamos con vinos de zonas hasta ahora infravaloradas en el programa vitivinícola gallego: Negueira de Muñiz, O Morrazo, Barbanza, Betanzos.

También fuimos apostando por proyectos con pilares de La Emoción, muchos aún como semilla, que estaban germinando por todo el país. Pequeños viticultores que con mucha pasión empezaban a mostrar sus interpretaciones de las diferentes tierras, la mayoría de ellos sin ayudas, sin publicidad y con pocas posibilidades de hacerse oír mediáticamente y mucho menos compartir espacio con viticultores ya consagrados y bendecidos por el mundo del vino.

Defendiendo siempre con firmeza un vino producido desde el respeto, con un trabajo sostenible en la viña y con una clara idea de calidad e identidad por encima de la cantidad y del mercado. Defendemos la sinceridad de los vinos limpios, de las personas honestas que respetan el entrono y al consumidor.

Durante estas seis ediciones se fue afianzando y avanzando en un camino de territorios recuperados, de la viticultura respetuosa y de los viticultores de calidad consolidados, por eso, La Emoción de los Vinos vuelve a su esencia: a la defensa de los tragos que emocionan, luchando contra la estandarización y el maquillaje de los vinos, contra los vinos que no bebemos porque no son capaces de estimular nuestro espíritu, nuestros sentidos, nuestra sed de Emoción.

Buscamos La Emoción en tragos acompañados de los que queremos, en medio de una conversación o mientras nos miramos, en el silencio de un abrazo o en el sonido de un beso… entre la música y las piedras que nos acogen.

Es así en cada edición, La Emoción fue apareciendo en nosotros cada año, con los amantes de los vinos que buscan la esencia de sus tierras y el afecto de sus intérpretes.

En esta edición fueron cerca de ochenta bodega, más de cuarenta gallegas, con la impresionante viticultura canaria o Jerez de estirpe centenaria, Gredos o Mediterráneo o la Alpujarra, la meseta… y siempre y desde siempre Portugal.

Esto no para, sin tregua va y con Emoción queremos ir a los mismos lugares donde el vino nos lleve… con Emoción.

 

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