Con la presentación de “Mausiño 2015”, vino elaborado a partir de la variedad Ratiño (catalogada recientemente y localizada en determinadas microviñas compuestas por cepas muy antiguas que se localizan en el municipio de Barro), la cooperativa Viña Moraima culmina un proyecto de vinificación experimental que se ha prolongado durante dos años. La producción de este vino, se ha limitado a 500 litros y pone en valor el potencial enológico y de futuro de esta variedad autóctona.

En el acto de presentación, Roberto Rivas –socio fundador de Viña Moraima y uno de los impulsores de este proyecto de vinificación experimental- definió “Mausiño” como un vino “con mucho cuerpo y estructura en boca” y “con unas notas muy particulares que lo diferencian del resto de variedades conocidas”.

La producción de “Mausiño”, que no va a comercializarse por tratarse de una clase de uva no incluida aún en el catálogo oficial de variedades, se enmarca en un proyecto de vinificación experimental cuya misión principal consistió en probar la aptitud enológica de la variedad Ratiño, identificada desde hace muchos años por la MBG (CSIC), en el marco de los estudios de recuperación y caracterización de antiguas variedades de uva de Galicia y Asturias. El proyecto pretendía, además, comprobar las características organolépticas que ofrece la variedad Ratiño y constatar su potencial enológico.

Para su elaboración, el equipo de enólogos de la cooperativa –integrado por Cristina Yagüe y Roberto Taibo- ha comparado el comportamiento de la nueva variedad con la del Albariño. “En base al conocimiento y manejo del Albariño que tenemos y a las características que presenta la uva Ratiño, hemos hecho una elaboración pensando en esta variedad”, señala Cristina Yagüe.

Apuesta por la diferenciación

Aunque Galicia se distingue ya por su amplia riqueza varietal en el ámbito vitivinícola, “recuperar variedades autóctonas tiene una importancia mayúscula pues permite seguir ahondando en la diferenciación de los vinos y abrir nuevas posibilidades comerciales”, considera la enóloga de Viña Moraima. “Además, esta recuperación tiene un componente etnográfico y también un valor sentimental muy relevante”, añade.

La elaboración de “Mausiño” ha sido posible gracias al trabajo de investigación del equipo enológico de Viña Moraima en colaboración con la Misión Biológica de Galicia, centro del CSIC en Pontevedra, que ha transferido material vegetal a los técnicos de la cooperativa a la vez que les ha asesorado sobre determinados aspectos de esta variedad. Además, dada la adscripción de Viña Moraima a la D.O. Rías Baixas, fue necesario solicitar la autorización del Consello Regulador para vendimiar y elaborar un vino a partir de una variedad no amparada.

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