Entrevista a Pablo Villanueva Goicoechea, Gerente de Pazo As Barreiras

 “Aunque parezca imposible innovar con el Albariño, se puede hacer, cada año es diferente”

Recuerda con cariño los inicios de Pazo As Barreiras de la mano de su abuelo, el precursor de esta saga familiar dedicada al mundo del vino, primero en la D.O. Ribeiro y desde hace unos años también desde Rías Baixas. Pablo Villanueva es consciente de que este no es un negocio “al uso”, que depende de numerosos factores ajenos totalmente al rigor de una fórmula matemática, pero quizás por eso le apasione tanto lo que hace.

Compraron este pazo en 1996, cuando ya llevaban años trabajando en la D.O. Ribeiro, ¿cómo surgió este proyecto?

Cuando compramos Pazo As Barreiras, mi padre ya tenía en mente la idea de que en el Ribeiro estábamos muy bien pero que parecía que empezaba a ver bodegas en Rías Baixas con un camino distinto, que empezaban a hacer cosas diferentes. Fue él quien insistió en que había que empezar a trabajar también en otra Denominación de Origen, que en este caso fue la de Rías Baixas. Esto fue hace veinte años y seguimos siendo una bodega familiar, mantenemos ese espíritu que siempre nos ha caracterizado.

¿Buscaban concretamente alguna bodega en la zona de Salvaterra do Miño o fue casualidad que se encontraran con As Barreiras?

Comprar en Salvaterra fue una auténtica coincidencia. La persona de confianza de mi padre, su mano derecha, le comentó un día que se vendía una finca en Salvaterra, y mi padre decidió venir a ver el lugar, más por curiosidad que por otra cosa. Por suerte se dieron las condiciones para comprar, así que lo que parecía casi imposible, porque no estábamos preparados para meternos en un viñedo y una bodega de este tamaño, al final salió bien.

¿Qué supeficie de viñedo tiene el pazo?

Diez hectáreas, todo de cepas de Albariño. Además, tiene los jardines y todo el ámbito del pazo, que ocupa una buena superficie.

A diferencia de su bodega en Ribeiro y del proyecto de Valdeorras, en esta denominación de origen la variedad va por delante, el Albariño prácticamente no necesita presentación

La diferencia que yo veo en Rías Baixas es que la única subzona que se ha vendido como tal ha sido el Rosal, y tanto Salnés como Condado hemos vendido lo que es Albariño, la variedad. Yo soy de los que defiendo que las combinaciones de uva son muy importantes, hoy en día puedes hacer un Albariño espectacular, pero la ventaja que le veo al Ribeiro es que te permite una combinación de distintas variedades. Al final esto es como un guiso, le puedes añadir una serie de ingredientes y todos ellos son igual de importantes, pero también puedes hacer un pescado solo y hacerlo muy bien. En nuestro caso hemos en los próximos años desarrollaremos la idea de Condado que, como subzona, sí te permite utilizar Treixadura, Godello, Loureiro, una serie de variedades que te dan un poquito más de juego.

 

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Hablando de variedades, ¿todavía queda margen para innovar con el Albariño?   

Siempre hay margen. Es decir, aunque parezca imposible, cada año es diferente, el vino no se va a parecer de un año a otro, en todo el tiempo que llevo trabajando en la bodega, nunca he visto un año igual a otro. Las condiciones del clima son muy diferentes, las del suelo también varían, así que yo creo que el Albariño aún tiene mucho recorrido. Aunque creas que con una única variedad es muy difícil innovar y tener nuevas ideas, sí que se puede hacer. Y es algo que también pasa con los vinos plurivarietales. El otro día me preguntaban en una entrevista para la radio si todos los años la combinación de variedades era la misma, no, nunca puede ser la misma porque unos años laTreixadura tiene más o menos acidez, lo mismo pasa con el Albariño, y aromáticamente pueden ser más o menos intensos. Con el vino no se puede aplicar una fórmula matemática rígida, cada año es un mundo.

¿Qué le aporta Salvaterra, su tierra y su clima, a la uva Albariño?

Esto es meterte en un lío, porque si le preguntamos a bodegueros de otras zonas, cada uno va a defender su zona. Nosotros, como criterio general lo que sí valoramos de forma objetiva son las características propias del conjunto de bodegas de esta zona y, sinceramente, creo que por suelo y climatología y por una serie de puntos importantes que afectan en la maduración, en el equilibrio que después tiene el vino, creo que Salvaterra es una zona privilegiada.

¿Su abuelo, que fue quien impulsó la empresa familiar, llegó a ver en marcha este proyecto en la D.O. Rías Baixas?

Mi abuelo cuando vino para este pazo tenía 81 años. Aún vivía aquí el señor al que le compramos la casa -tardó un tiempo en marcharse- y recuerdo venir aquí con mi él y dormir la siesta en el coche. Mi abuelo fue quien realmente montó la finca, siempre fue una persona de ciudad, de estar en la bodega pero en la central, y realmente cuando empezó a hacer trabajo de campo y disfrutar de esto fue con 80 años, gracias también a que tenía una salud fantástica -condujo prácticamente hasta los 90 años-. Era una persona súper metódica con su alimentación, sus horas de descanso, sus horas de trabajo, y tenía algo muy claro, que el reloj no se podía parar. No entendía de vacaciones, era otra cultura, otra forma de ver la vida. Estuvo aquí once años y creo que tuvo un final de vida espectacular, murió donde él soñó siempre vivir, trabajó sus últimos años disfrutando de lo que hacía, y falleció rodeado de los suyos.

¿Y cómo vivió el éxito de la bodega que tienen en Ribeiro y la posterior compra de Pazo As Barreiras?

El resurgir de la Denominación de Origen Ribeiro ya no la vivió y, por otra parte, en sus últimos años ya se centró mucho en el Albariño. Los años de mi abuelo en el Ribeiro fueron los más conflictivos dentro de la D.O., fue cuando tuvo un bache importante y quizás también por eso le cogió un cariño tremendo a esto. Obviamente, y en esa época menos que nunca, podía llegar a imaginarse el resurgir posterior del Ribeiro.

De Pazo As Barreiras salen tres marcas de vino Albariño, ¿qué diferencia uno de otro?

Los tres son monovarietales, pero son diferentes. En una finca como esta, con la superficie que tiene que a nivel nacional puede ser muy pequeña pero en Galicia es bastante grande, cada zona es diferente. Hay zonas en las que las cepas son más antiguas, otras que están mejor orientadas, otras zonas donde el suelo es mejor que en otras. Aquí no hacemos un “coupage” de todas las zonas, separamos por zonas.

¿Dónde se vende mejor su vino?

Para nosotros el mercado está de Madrid para arriba, el Norte de España es un mercado muy importante para la bodega (País Vasco, Cantabria, Asturias), también Cataluña y la Comunidad Valenciana. Es cierto que hacia Andalucía tenemos más dificultades, pero tanto en los Albariño como en los vinos que hacemos en el Ribeiro. Hay algo que está claro, es muy difícil meterse en zonas muy cerveceras, donde el clima tampoco acompaña mucho para el consumo de bebidas alcohólicas de 13º.

¿Cuándo empezará a elaborar en esta zona con otras variedades?

Mi idea es a corto plazo, probablemente en uno o dos años, no más. Esto es como todo, ahora mismo tenemos un vino estrella, que está funcionando de una forma increíble que es el Carlos Villanueva, de la D.O. Ribeiro, y fue un vino con el que empezamos a trabajar hace tres años y sólo hace dos que está en el mercado. Hay que tener en cuenta que cuando haces un vino, necesita un recorrido de por lo menos de un año, necesitas saber la evolución que va a tener, cómo va a variar la combinación de variedades. Y es al año siguiente cuando lo vuelves a intentar hacer y si sale bien ya puedes empezar a pensar en su comercialización. Pensar en el vino como en un negocio en el que llegas y al poco tiempo vas a obtener rentabilidad, es un gran error. De hecho, entró mucha gente en el mundo del vino y lo ha abandonado otro tanto.

Y si tuviera que elegir un vino o una variedad, ¿con cuál se quedaría?

Si tuviera que quedarme con uno de los vinos, ahora mismo sería uno del Ribeiro, estoy muy enamorado de los vinos que hacemos allí. También reconozco que me encanta el Albariño, pero en fin, que esta pregunta es como pedirme que diga cuál de mis dos hijos es más guapo (risas). Por eso a mí me gusta que prueben los vinos que hacemos personas ajenas a la familia, porque a lo mejor nosotros estamos tan involucrados que podríamos ser poco objetivos.

¿Y los Villanueva consiguen ponerse de acuerdo en cuestión de vino?

Bueno, cada uno tiene sus ideas, pero al final nos ponemos de acuerdo. En esta familia nos defendemos y luchamos juntos, en compañía.

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