Prólogo es un albariño desnudo por la baja cantidad de sulfitos con que ha sido elaborado

 Se trata de un vino de autor estrechamente relacionado con el mundo de las letras, como manfiestan su nombre y su envoltorio en forma de periódico

Cuando un escritor lleva lo suficientemente avanzada su obra, puede permitirse escribir el prólogo. Es por eso que este albariño extremo en lo que a su forma de elaboración se refiere, llega ahora que el enólogo de Bodegas Carballal tiene el «saber hacer» definitivo como para arriesgar. «Hemos trabajado con bajísimos niveles de sulfitos, llevamos a cabo dos fermentaciones, reposamos el producto sobre lías finas durante 5 meses e hicimos un seguimiento de cata muy exhaustivo. Tras varias pruebas, al fin logramos dar con la tecla para lanzar este vino extremo en lo que a pericia y técnica se refiere», cuenta Juan Carlos Vázquez, enólogo de la bodega.

Y es cierto. Obsesionado con crear un albariño puro en aroma y sabores, similar a los que se hacían en los orígenes del vino, pero aprovechando la tecnología actual, Juan Carlos ha logrado elaborar un albariño desnudo: Prólogo tiene cinco veces menos sulfitos que la cantidad máxima permitida por la Unión Europea. Es un vino que sabe y huele a uva. Un albariño llevado al límite de la pureza capaz de ofrecer una propuesta de valor diferencial en el mercado.

Dos años de desarrollo e innovación hicieron falta para lograr el sabor original de los albariños. Y no solo en el contenido, sino también en la forma. No en vano, Prólogo está envuelto por una hoja de periódico como también lo estaban, en sus comienzos, los vinos que se compraban para regalar.

 

Albariño y Literatura, pareja de éxito

La relación entre el vino y los artistas se remonta a los orígenes de nuestra historia, y así el albariño ha servido de inspiración a numerosos escritores que no han dudado en escribirle unas palabras. Prólogo es un vino de autor por cómo ha sido elaborado, y lo es también por el elegante papel de periódico que rodea su botella. Textos de Álvaro Cunqueiro, Carlos Casares, Filgueira Valverde o Ignacio Peyró sirven para vestir a este albariño de literatura y cultura. «Cuando leo, vendimio las palabras; cuando recojo las uvas, continúo mi lectura», decía Bernard Pivot en una sentencia que cobra todo el sentido en este vino.

En palabras del propio Juan Carlos, «libros y caldos están condenados a entenderse. Al fin y al cabo, los dos tienen mucho en común: emocionan, inspiran y nos transportan a través de las épocas. Por eso sentimos que, mediante este albariño tan honesto, podemos ayudar a difundir algunas letras inspiradas en él».

En este sentido, la colaboración de los escritores y de las fundaciones que están a cargo de sus derechos ha sido ejemplar. Todos mostraron su ilusión por participar en este proyecto apasionante y pusieron facilidades para que pudiera llevarse a cabo. Ahora, la DO Rías Baixas ya cuenta con un albariño que se consume con la boca, la nariz… y también con los ojos.

Prólogo será presentado el próximo 1 de diciembre, a las 8 de la tarde, en el Hotel Altamira de Santiago de Compostela. La ciudad de las artes y las letras. Dónde si no.

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