La historia de Sober, municipio del sur lucense perteneciente a la Comarca de Lemos, está marcada, en gran medida, por su estratégica posición geográfica, sobre todo, como encrucijada de caminos cara a las vecinas tierras de Ourense. Las órdenes monásticas asentadas en las riberas del río Sil y la familia de los López de Lemos, señores de Sober, Ferreira de Pantón y Amarante marcarán en buena medida el acontecer histórico de este municipio.

La fertilidad de los campos de Sober dio lugar a que desde antiguo fuesen considerados como los mejores suelos agrícolas de Lemos y a este respecto se acuñó el famoso proverbio popular que dice: “Terrón por terrón, vaite a Pantón, e se che dan a escoller, vaite a Sober”, recogido entre los autores Otero Pedrayo y Amor Meilán. Esta riqueza de las tierras de Sober dio lugar a que, en la época medieval, fuesen codiciadas por señores feudales y monasterios, debido a su rica producción.

Las primeras noticias escritas en las que se habla de Lemos -zona que conforma la unidad territorial bien definida en el sur de la provincia de Lugo y en la que se engloban los concellos de Sober, Pantón, Monforte, Bóveda, Saviñao e Brollón- se deben, sobre todo, al naturalista romano y procurador, en el año 73 d. de C. de la Hispania Citerior, Plinio el Viejo. En su Naturalis historia, cita a los Lémavos como una tribu asentada en la actual Comarca de Lemos, cuya capital se fija en el Castro Dactonium, el actual Monforte. El geógrafo griego Ptolomeo complementa y confirma, con posterioridad, los datos aportados por Plinio sobre los pueblos que habitaban Galicia en el siglo II d. de C.

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Arte rupestre

En la época de la prehistoria de Sober también se enmarcan las denominadas insculturas rupestres o petroglifos. Con este nombre se conocen los numerosos conjuntos de grabados al aire libre que se reparten por la geografía gallega. Aunque presentan una variada gama tipológica, el tema más característico y que le confiere al arte rupestre galaico una personalidad diferenciada es el de las combinaciones circulares, con su amplio y complejo espectro, según afirman los investigadores Peña Santos e Vázquez Varela.

En Sober se conservan un buen número de petroglifos, la mayoría de ellos en Proendos y también en las parroquias de Figueiroá y Milán. Todas estas insculturas rupestres pertenecen a la tipología de las combinaciones circulares. Su significado no está claro, aunque se les atribuye un simbolismo mágico-religioso. Cronológicamente esta manifestación artística se fija en la edad de bronce entre el año 1800 e el 1700 a. de C.

Una fiesta de homenaje al vino que empezó de forma singular

Amandi es la historia de un resurgir continuo, de un negarse a perder la batalla. Amandi es sudor y esperanza de una gente convencida de que el futuro también puede ser suyo. Un futuro que se empezó a escribir hace 18 años, cuando un grupo de vecinos, formado fundamentalmente por industriales, decidió revitalizar la antigua feria del ganado, el Domingo de Ramos. Pero como ya en aquel entonces la agricultura del municipio, e incluso de la comarca, estaba en decadencia se pensó en ofrecer algún atractivo más para atraer hasta Sober a personas que no necesariamente tenían por qué vivir de la tierra. Por ello se invitó a los cosecheros de vino de la zona de Amandi a que trajeran hasta la capitalidad del municipio una pequeña muestra de sus caldos.

El resultado, de todos conocido, fue una feria con una vaca y trece barricas de 32 litros de vino para degustación. Por lo que se sabe, la bebida se agotó y mucho antes de lo previsto. De esta forma, y con la lección aprendida, al año siguiente se organizó, también en Domingo de Ramos, una segunda feria, centrada ya únicamente en el vino. El ayuntamiento compró 3.000 botellas entre los cosecheros y las vendió desde las propias ventanas de la Casa Consistorial a 125 pesetas cada una.

Los viticultores, que ese mismo año 1982 estaban vendiendo el litro de vino en sus bodegas a 60 pesetas, empezaron a creer en un proyecto que hoy aporta importantes beneficios a una zona que tiene ya en el vino su principal fuente de ingresos.

La “Feira do Viño de Amandi” se celebró desde entonces ininterrumpidamente el fin de semana coincidente con el Domingo de Ramos y la organización de este evento corre a cargo de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Sober.

Los vinos “Amandi” se cosechan en el sureste del municipio de Sober, en la ribera del Sil. Su orientación, unida al microclima mediterráneo de esa zona y el cultivo en bancales, así como la utilización de variedades de alta calidad lo hicieron merecedor de numerosas medallas a nivel internacional; además de ser recomendado en las mejores guías gastronómicas.
Desde septiembre de 1996 tienen denominación de origen, al ser una de las cinco subzonas de la Ribeira Sacra junto a las de Ribeiras do Miño, Ribeiras do Sil, Quiroga-Bibei y Chantada. Por parroquias el Amandi se cosecha en Doade, Amandi, Lobios, Pinol, Santiorxo, Bolmente y parte de las de Anllo San Martiño y Anllo Santo Estevo. En total son 200 hectáreas de viñas, repartidas entre algo más de 300 viticultores, y con 29 bodegas inscritas en el Consello Regulador.

 

Ocho rutas para disfrutar de una experiencia única

  • Ruta Viticultura Heroica y Cañones del Sil: Ruta en tren turístico de dos horas de duración. El Tren Turístico Aba Sacra ofrece un inédito e inolvidable recorrido por el Cañón del Sil: el Tour de la viticultura heroica y Cañones del Sil.
  • Ruta Aba Sacra: Longitud: 6,3 kilómetros. Hora y media de duración. Dificultad: media. Impresionantes paisajes, la viticultura en su máxima expresión.
  • Ruta Doade-Augasmestas: 25,61 kilómetros de longitud y una duración de 5 a 6 horas. Dificultad: Alta. Se trata de una de las rutas más espectaculares de las existente en estos momentos en la Ribeira Sacra, además del mayor camino transitable por el Cañón del Sil, que nos ofrece una idea precisa de las características y elementos más importantes de esta zona tan específica y peculiar de la geografía gallega
  • Ruta de los Miradores: Ruta para realizar en coche, de 46 kilómetros aproximadamente. Duración de tres horas, con paradas en la totalidad de los miradores.
  • Ruta de los molinos del Xabrega: Longitud de 1,2 kilómetros y una duración estimada de 45 minutos. Dificultad: Baja. En Xabrega se encuentra el más importante conjunto de molinos del municipio de Sober. En poco más de tres kilómetros de longitud, las aguas movían 28 molinos. Este excepcional conjunto etnográfico fue restaurado parcialmente por el taller municipal de empleo, en el tramo comprendido entre la aldea de la Boca y la desembocadura del ‘regueiro’ en el Sil, en el lugar de Os Chancís.
  • Ruta Sur del Camino a Santiago: Longitud: 5,1 kilómetros. Tiempo: 90 minutos. Dificultad: Media, existen algunas pendientes pronunciadas. Cotas: Oscila entre los 230 metros y los 530 metros en el punto más alto.
  • Sendero Viñedos de la Ribeira Sacra. Longitud: 13,3 kilómetros, 11,5 de ellos en la ruta principal y 1,8 en las derivaciones de ida y vuelta. Punto de partida/llegada: San Miguel de Rosende/Os Chancís. Recorrido: San Miguel de Rosende, Albarán, Areas, Portizó, Rectoral de Anllo, Castinandi y Os Chancís. Dificultad: Media-Baja. Duración: 4 horas y 15 minutos. Material necesario: Calzado deportivo cómodo, mochila, cantimplora y comida.
  • Ruta del Románico por el Concello de Sober: El Consorcio de Turismo Ribeira Sacra organiza rutas guiadas del 25 de junio al 5 de octubre.

 

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Entrevista Luís Fernández guitián, alcalde de Sober

“Ribeira Sacra está de moda y el principal potencial de esta zona es la gente, que es espectacular”

Luís Fernández Guitián es alcalde de Sober desde hace cinco años pero su vinculación con el mundo del vino viene de lejos. Con apenas 17 años ya formaba parte del comité organizador de la primera Feira do Viño do Amandi, un puesto que ahora ocupa como regidor de esta población ubicada en plena Ribeira Sacra. Orgulloso de Sober, “y de sus numerosos atractivos”, Luís Fernández destaca la gran calidad de los vinos de la zona que, gracias a su orientación, su microclima mediterráneo y su cultivo en bancales, han conseguido poner en el mapa a un pequeño municipio de menos de 3.000 habitantes. De esto pueden dar fe los miles de visitantes que cada año se acercan a celebrar la fiesta del vino, declarada hace dos años de Interés Turístico.

¿Cuál es la relación del Concello de Sober con el mundo del vino?

Para nosotros es absolutamente imprescindible, y así ha sido siempre porque el Concello de Sober ha estado siempre relacionado con el mundo del vino. Tenemos dos riberas, la del Sil y la del Cabe, una subzona que es el estandarte de la Ribeira Sacra, que es la subzona de Amandi, y casi seguro, aunque no puedo hablar de lo que pasó hace 300 años, que siempre hemos estado vinculados económicamente al sector del vino. Hubo épocas en los que el Concello de Sober llegó a tener 10.000 habitantes, en los años veinte del siglo pasado, y la principal fuente de ingresos era esa. Hoy en día, y sin duda ninguna, el vino es el motor de nuestro presente y nuestro futuro, ahora también relacionado con el turismo. Está en auge Ribeira Sacra, los 21 concellos que conforman este territorio tanto de Lugo como de Ourense, pero quizás el concello más vinculado al mundo del vino, el que más depende de este sector sea Sober.

¿Han notado un aumento del interés de los visitantes por el turismo enológico?

Por poner un ejemplo, el tren turístico es la cuarta temporada que trabaja y los usuarios se han multiplicado por diez desde que inició su andadura. Todas las bodegas de referencia de la zona (Rectoral de Amandi, Regina Viarum, Don Bernardino, Guímaro, Algueira…) están haciendo paquetes enoturísticos, es decir, que ya no sólo organizan visitas a su bodega, sino que hacen paquetes de visitas combinadas, e incluso hay bodegas que tienen catamarán propio. En el caso de Regina Viarum tiene un convenio con el tren turístico y otras tienen acuerdos con establecimientos de turismo rural. Hoy en día el enoturismo es para este concello una actividad principal. Tenemos en torno al 50% de las bodegas de la D.O. y hay varios proyectos interesantísimos en marcha, sin olvidar que las bodegas más importantes de la zona tienen planes de expansión.

img_4977-a¿De qué forma colabora el Concello con el mundo del vino?

Sober fue declarado Municipio de Interés Turístico hace dos años, y esa fue una gestión realizada por el propio Ayuntamiento. Las actividades organizadas desde el Concello, las rutas de senderismo, la apertura de las iglesias románicas al público, las nuevas dotaciones en los miradores -tenemos nueve, muchos de ellos con vistas a los viñedos-, son todas ellas iniciativas que han contribuido a esta declaración. El Concello de Sober pone todo lo que está de su parte para promocionar el turismo. Tenemos la única Fiesta de Interés Turístico de todas las ferias del vino que se celebran en Ribeira Sacra: la Feira do Viño de Amandi, el principal evento del año en este municipio. Nosotros dedicamos casi 60.000 euros del presupuesto a esta fiesta porque es una celebración que tiene un gran recorrido, va más allá de la típica fiesta de vino y gastronómica. Llevamos ya cinco años dedicando un mes entero al Amandi, aunque la fiesta propiamente dicha sea el sábado y el domingo de Ramos. Justo un mes antes de la fiesta, presentamos el cartel y el programa y hacemos actos todas las semanas: catas comentadas, jornadas técnicas, actividades coordinadas por la Escuela de Hostelería de Rosende, presentaciones de nuevos productos… Buscamos nuevos campos para que las bodegas se abran a otras posibilidades.

¿Cuántos años llevan celebrando la Feria do Viño da Amandia?

En estos momentos estamos preparando la 37º edición, cuya primera acción será la convocatoria del concurso de carteles, al que concurren una media de 50 originales que nos mandan de toda España.

¿Cuánta gente se puede juntar en Sober en el fin de semana de la fiesta?

Es incalculable, son miles de personas las que se acercan aquí por esas fechas. Somos un pueblo muy pequeñito, la capital municipal tiene 400 habitantes, el ayuntamiento, 2.500, y tenemos todo lo más organizado posible en temas tan importantes los días de fiesta como es el del aparcamiento. Los accesos están cada vez mejor, gracias a la Diputación, la Xunta y el Estado, que han colaborado en las carreteras de acceso. Y uno de los motivos por los que nos declararon Fiesta de Interés Turístico fue por la enorme afluencia de personas a esta celebración.

¿Y qué nos podemos encontrar en esa fiesta?

Hay unos 250 o 300 puestos de productos típicos por todas las calles, además de los expositores de las 30 bodegas que acuden.

¿Qué otros atractivos ofrece Sober, además de la Feira do Viño?

Ribeira Sacra está de moda y el principal potencial de esta zona es la gente, que es espectacular. Si buscas una ruta de senderismo, un mirador sobre los cañones del Sil, alfarería tradicional, gastronomía, iglesias románicas, aquí lo tienes. Somos, de todos los municipios de Ribeira Sacra, el que más cosas puede ofrecer. Intentamos explotar todas esas cosas, pero sin pasarnos.

También pasa por aquí el Camino de Invierno

Sí, tenemos una parte del Camino de Invierno, que vendría desde la zona de Puebla de Trives y cruzaría el Río Sil, en el famoso puente de Paradela, cruzaría por los viñedos de Doade, el mirado de Pena do Castelo, y bajaría a Monforte. Hay una variante de la ruta del Camiño de Invierno que pasa por una parte del municipio.

¿Cómo ha sido la vendimia este año en los viñedos del municipio?

Al final, en toda Ribeira Sacra hemos tenido un 10% menos de producción. Pero hay que tener en cuenta que el Consello Regulador sólo controla las bodegas que están amparadas, pero hay un montón de parcelas pequeñas de particulares que no están dadas de alta en el Consello. Las grandes bodegas que tienen personal prácticamente a diario en los viñedos si hay algún tipo de problema, lo atacan inmediatamente. En el mes de julio hubo un problema de Mildiu y los pequeños productores tuvieron una merma importante y en Sober hubo un problema grave. una tormenta de granizo muy importante en la práctica totalidad de la parroquia de Doade y ahí una pérdida de producción muy importante. Así que en esta zona podríamos hablar de un 15% menos de producción que un año bueno en cuanto a cantidad. En lo que se refiere a calidad, parece que es muy buena, eso dicen los expertos.

Si le pregunto por sus preferencias en vino me dirá que Mencía, ¿no?

Sí, pero es que es cierto. En tintos soy de Mencía, de vino de la Ribeira Sacra, y en blancos me quedó con los vinos del Ribeiro, con la Treixadura. Se están haciendo grandísimos vinos en esta zona y lo dicen los que saben mucho de esto.

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