Entrevista a Pablo Villanueva Goicoechea, gerente de Bodegas Villanueva

“En Bodegas Villanueva tenemos claro que hacer las cosas bien cuesta un tiempo, se necesitan años”

Aprendió de su abuelo y de su padre la responsabilidad en el trabajo y la cara  menos glamurosa del negocio del vino. Hoy, Pablo Villanueva Goicoechea, gerente de Bodegas Villanueva, tiene claro que lo que cuenta es estar en el “día a día” de la empresa, una sociedad que ha conseguido crecer a base de constancia y una apuesta por la calidad. En cuanto al éxito del grupo de bodegas que gestiona la familia, asegura que se debe, en gran medida, a la creencia de que este es un trabajo diferente: “Aquí no puedes pensar en hacerte rico, es algo que tienes que llevar dentro, te tiene que gustar”. Y de ese amor por el mundo del vino su familia sabe mucho.

La aventura empresarial de Bodegas Villanueva comenzó en 1961, ¿quién puso en marcha la empresa?

Realmente quienes fundaron la bodega fueron mis abuelos, después continuó con ella mi padre, que es hijo único, y ahora estamos la tercera generación, los tres hermanos, trabajando. Mis abuelos, que eran de Castrelo do Miño, un pequeño ayuntamiento  de Ourense cerca de Ribadavia, se fueron muy jóvenes a trabajar  a Vigo y ahí montaron un bar. El bar les iba muy bien pero como había mucha gente que les preguntaba por el vino que vendían allí, mi abuelo, que compraba el vino en el Ribeiro, vio que podía haber más negocio en la venta del vino  que en el propio bar. Ahí comenzó su andadura Bodegas Villanueva. El bar se convirtió en una pequeña bodega y a medida que el negocio crecía, mi abuelo  iba cambiando de instalaciones a lugares siempre un poco más grandes.

¿Sus abuelos tenían viñas o las adquirieron posteriormente?

Las familias de mi abuela y mi abuelo  tenían  viñedos, eran gente del campo que conocía perfectamente la cultura del vino.

Bodegas Villanueva ha vivido el éxito, la caída y el resurgimiento del Ribeiro, ¿ahora mismo cómo ve la situación de esta denominación?

Todo ha cambiado de forma exponencial en los últimos años. La denominación de origen gallega que tiene más recorrido publicitario y un mayor conocimiento por parte de la gente es Rías Baixas, mientras que Ribeiro es la D.O. más antigua y la más conocida, para lo bueno y para lo malo. Ribeiro, durante una época muy importante de su historia, sufrió la problemática de que había una variedad de uva concreta, que era la Palomino, que no era la de más calidad. Había otras de mayor calidad como Treixadura, Godello, pero la Palomino se daba en una proporción muy grande en el Ribeiro. Esto provocó que nos quedáramos sin una línea de mercado de vino de un precio reducido, con un vino de calidad decente, pero sin ir mucho más allá. Lo que pasó es que cuando ves que otras denominaciones como Rías Baixas apuesta por la calidad  y todo el mundo va para arriba, pues los que estábamos en el Ribeiro -en nuestro caso también en Rías Baixas- decidimos apostar por unas uvas de mayor calidad, por hacer vinos de otra forma.

¿Se esperaban el buen resultado?

El resultado ha sido increíble y hoy en día se están haciendo en el Ribeiro unos vinos espectaculares, por parte de nuestra bodega y  por parte de otras. Si a mí me dicen esto hace cuatro años, no me lo creo, pero es una realidad. El Ribeiro ha tenido un resurgir increíble debido, en gran medida, a la reconversión que han experimentado las viñas, donde se han abandonado aquellas variedades de uva que tenían una producción alta pero sin excesiva calidad. Todos hemos entendido que en el mundo del vino no es cuestión de cantidad, sino de calidad. No tenemos un gran volumen de botellas, pero sí respondemos a la demanda del mercado que quiere vinos diferentes, más cuidados, más elegantes, más estructurados…

El grupo empresarial que inició  su abuelo con Bodegas Villanueva cuenta actualmente con bodegas en Ribeiro, Rías Baixas, Valdeorras y también en Rioja. ¿Es muy diferente la forma de entender el vino en un sitio u otro?

En Rioja nuestra presencia es testimonial si nos comparamos con las grandes familias de la zona que tienen unas bodegas espectaculares. Yo diría que a las denominaciones de origen gallegas en Rioja nos llevan generaciones de adelanto. Yo les tengo muchísimo respeto, es otro mundo. A nosotros, para viajar con nuestros vinos gallegos, nos hacía falta una referencia internacionalmente mucho más conocida, por eso entramos ahí. Entramos como lo que somos, una empresa pequeña y familiar, con presencia en varias denominaciones de origen pero sin dejar por ello de ser una bodega pequeña, que nos permita estar con la misma filosofía de trabajo en distintas zonas geográficas.

Gestionar una bodega no es fácil y gestionar cuatro debe ser bastante complicado, ¿cómo han logrado el equilibrio?

Al final,  sea una bodega o sean cuatro, tienes un mismo criterio de trabajo. El problema es cuando hay varios criterios porque cada uno piensa y gestiona de una forma diferente. Cuando la dirección está tan centrada en el ámbito familiar, el enólogo es el mismo en todas las bodegas y la fórmula de trabajo se mantiene, al final todo resulta bastante sencillo.

¿Seguirán comprando en otras denominaciones o la apuesta a actual del grupo es consolidarse en el mercado?

Hay que consolidar lo que hay, pensar que montar bodegas es como montar quioscos es una equivocación tremenda. Cada bodega es una responsabilidad, hacer las cosas bien cuesta un tiempo, se necesitan años. Cada bodega necesita un rodaje, una experiencia, en este caso no estamos hablando de gestión o de organización de la empresa, que era a lo que me refería yo antes. Y cada denominación de origen es un  mundo.

A sus hermanos y a usted les gusta el mundo del vino o ha sido algo que ha venido con el tiempo

A nosotros nos acostumbraron desde pequeñitos que la playa era un tema secundario y que ir a la bodega era lo primordial. Desde muy niños hemos vivido la bodega y al final, qué te voy a decir, lo llevas en la sangre.

En su caso, además de la pasión por el vino, también es un gran aficionado al mundo de la vela, ¿cómo compagina las dos cosas?

Mi padre siempre tuvo afición por el mar y al final, como en el caso del vino, es un poco un amor inculcado, algo que vives desde muy pequeño. El verano para nosotros es una época muy complicada porque es cuando realmente hay más trabajo de comercialización, la hostelería trabaja más, y en agosto hay que preparar las vendimias que son en septiembre y octubre, lo que  todo el mundo asocia a las vacaciones de julio y agosto para nosotros no es así. Por eso mi padre tenía el hobby de salir un sábado o un domingo a navegar y de ahí me viene la afición.

Se dice que el vino gallego está de moda, ¿lo han notado ustedes en un incremento de ventas en el exterior?

Hace unos años pensaba que una bodega familiar como la nuestra era difícil de mantener. Los grandes grupos han montado empresas en todas partes y cuando llegan a la red comercial tienen un abanico impresionante, y luego estás tú, con una fuerza de ventas  muy corta. Lo que ha pasado es que esos grandes grupos se han metido en Galicia a comprar bodegas porque se han dado cuenta del potencial de los vinos gallegos. Y creo que eso, que algunos podrían ver como una amenaza, en el fondo nos ha ayudado mucho a externalizar las bodegas y a ver que nuestros vinos tienen mucho futuro a nivel internacional. Yo que llevo en esto muchos años, ni en el mejor de mis sueños podría haber pensado en la gran aceptación de nuestros vinos  en el panorama internacional. Rías Baixas fue precursora y ahora están pisando fuerte las demás denominaciones.

Bodegas Villanueva pertenece, a través de sus empresas, a cuatro denominaciones de origen. En un momento en el que algunas bodegas abandonan o se plantean salir de las D.O.,  ¿cómo  ven ustedes el  papel de estos organismos?

A nivel de una empresa familiar como es la nuestra creo que las denominaciones de origen son un amparo, una protección  y un sello de garantía para el consumidor, para nosotros es algo básico estar dentro de una D.O. Si eres un grupo my grande, con bodegas en Chile, Argentina y  California, por ejemplo, hasta qué punto necesitas una denominación de origen.. Ahí está la duda.

¿Qué  producción tiene cada una de las bodegas de la empresa?

En la bodega que tenemos en Rías Baixas, Pazo As Barreiras, debemos andar ahora mismo por las 400.000 botellas, y  en el Ribeiro, rondamos las 600.000. Curiosamente la bodega de Ribeiro está aumentando el volumen de botellas, respecto a años anteriores, mientras que en Rías Baixas la cifra se mantiene estable. En Rioja movemos unas 200.000 botellas, que para una bodega de esa D.O. es totalmente anecdótico, pero nos viene bien estar en ese camino. Y en Valdeorras debemos estar en las 150.000 botellas.

¿Qué porcentaje de esta producción se va a la exportación?

El tema de la exportación siempre ha sido para nosotros secundario. Siempre entendimos que lo realmente importante para Bodegas Villanueva era posicionarnos en el territorio nacional. No encontramos mucho sentido al hecho de viajar por el mundo y que en tu país o en tu región no te conozca nadie. Tenemos un pequeño porcentaje de producción que va al exterior, pero nuestra prioridad sigue siendo la de ser fuertes en el territorio nacional y en Galicia.

Siendo sus bodegas gallegas de tres denominaciones de origen, ¿cómo han vivido la vendimia de este año en Ribeiro, Rías Baixas y Valdeorras?

Lo que ha pasado con la vendimia este año es de buen gallego, que no sabes si sube o si baja. Cuando preguntabas en Rías Baixas cómo iba a ser la vendimia, te decían que no iba a ser buena, que venía con muy poca uva, y al final creo que ha sido la tercera cosecha en importancia en la historia de la D.O.  Además,   creemos que la calidad va a ser muy buena, por el recorrido de las estaciones y por cómo llegó la uva a la vendimia. Y en las otras dos denominaciones de origen -Valdeorras y Ribeiro- también han sido buenas. Para mí ha sido una de las mejores vendimias, en términos generales.

¿Cuántas marcas diferentes comercializan?

En Rías Baixas comercializamos tres marcas, en Ribeiro, otras tres, y en Valdeorras, una marca. En Rioja, por el momento tenemos una, aunque en breve serán dos. No somos de portafolios muy grandes porque  también hay que tener en cuenta que no somos una bodega que va a la alimentación, nosotros estamos dirigidos hacia la hostelería. Tenemos una marca premium, una  media-alta y una más asequible.

¿La cuarta generación está tan dispuesta como lo estuvo la tercera a seguir con el negocio familiar?

Este negocio sólo lo entiende quien lo vive. Nosotros trabajamos para vivir, pero también por orgullo. En esta vida estás para hacer algo  y mi ilusión es que tanto mis hijos como mis sobrinos continúen la tradición, y sigan disfrutando con este negocio. Los que se han metido en este sector sólo para ganar dinero, al final se han ido, esto es un trabajo para disfrutar y para disfrutar con gente.

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