Hace unos años, una conocida cadena de supermercados nos hizo sonreír con una campaña de publicidad en la que sus protagonistas nos recordaban -por si alguno lo habíamos olvidado- el significado de ser gallego. Esta campaña, “Vivamos como galegos”, que tuvo continuidad en años posteriores, recibió varios galardones en prestigiosos certámenes como el Premio Eficacia en Comunicación Comercial en los Mestre Mateo.

Si hoy recuerdo este anuncio es porque en los foros y encuentros de vinos siempre se repite el mismo comentario: “En Galicia, tenéis unos vinos buenísimos pero no sabéis venderos”. Aunque esto es cierto, también es verdad que las cosas están cambiando y cada vez son más los empresarios del sector que otorgan el protagonismo que se merece a la promoción, al marketing y a la comunicación. Vivimos en un mundo en el que tener un buen producto no es suficiente, se necesita de ese empujón que lo haga interesante, atractivo y que destaque sobre el resto.

Y buena prueba de que en Galicia somos especiales es el hecho de que dos de nuestros protagonistas de este número (Jorge Ordóñez y Paco Rodero), empresarios de éxito en el mundo del vino, decidieron un día emprender nuevos proyectos en Galicia ya que entendieron, y en eso coinciden ambos, que esta tierra es diferente y única.

Y si aún no teníamos claro que hoy más que nunca Galicia está de moda, Recevin nos lo ha recordado eligiendo a un pequeño ayuntamiento de la provincia de Pontevedra como Ciudad Europea del Vino 2017. Efectivamente, Cambados se impuso a otras localidades, a priori de mayor vocación vitivinícola, con un trabajo serio, riguroso y una tradición innegable. Conocida como la Capital del Vino Albariño, Cambados estuvo ligada desde siempre a este preciado caldo siendo aquí donde nació la Denominación de Origen Rías Baixas. Este hecho queda perfectamente reflejado en sus calles en las que la cultura del vino está siempre presente, de una u otra forma. La fiesta del Vino Albariño, declarada de Interés Turístico Nacional es una de las fiestas enogastronómicas más antiguas y más importantes de España y su fama traspasa fronteras. De hecho, durante los días de celebración se acercan a la villa cerca de 300.000 personas venidas todas partes del mundo. Este año, con el amplio programa de actividades organizadas por el Ayuntamiento, se espera, si cabe, mayor afluencia de visitantes.

Y de vinos gallegos podría hablar largo y tendido Xoán Cannas. Protagonista de una de las principales secciones de la revista, Cannas, director del Instituto Galego do Viño (Ingavi), nos cuenta cómo fueron sus inicios en este sector.

Sumiller, experto y profesor, el director del Ingavi asegura que la puesta en marcha del Instituto, con sede en la Cidade da Cultura (Santiago de Compostela) fue una tremenda satisfacción para todos los implicados en el proyecto: “Estamos contentos con la evolución que ha tenido y seguimos en la línea que nos marcamos, paso a paso. Nuestro objetivo es participar de alguna forma en la democratización del mundo del vino y es que, desde nuestro punto de vista, un sumiller del siglo XXI es un comunicador, que no tiene por qué estar asociado a un restaurante de súper nivel, en absoluto”, destaca.

En Cepas y Vinos también hemos hablado con la Conselleira do Medio Rural, Ángeles Vázquez Mejuto. En una larga entrevista, la titular de medio Rural se encarga de acabar con ciertos tópicos que existen todavía sobre Galicia. “Aunque una de las características definitorias del sector vitivinícola gallego es el elevado porcentaje de viticultores a tiempo parcial, para los que esta actividad supone un complemento de las rentas obtenidas de otras fuentes, se puede decir que, cada vez más, es un sector profesionalizado, entendiendo el término en el sentido de que el ejercicio de la actividad se hace cada vez con un mayor conocimiento de todos los aspectos que inciden en la obtención de productos de calidad”, asegura con rotundidad.

Vázquez Mejuto asegura, no obstante, que “siempre hay margen de mejora, y por eso vamos a seguir apoyando la formación del personal que integra la cadena de valor de estas producciones, desde el viticultor hasta el comercializador, pasando por bodegueros, enólogos, técnicos de los consejos reguladores, etc.”

En esta revista estamos de acuerdo con lo que dice la Conselleira, siempre se puede mejorar, pero lo fundamental lo tenemos. ¡Somos gallegos!

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