Llegan Lusco Albariño 2016 y Pazo Piñeiro 2015, dos vinos de elaboración limitada que representan la verdadera esencia del terruño gallego.

Carácter y sutileza marcan la personalidad de Lusco Albariño 2016 y Pazo Piñeiro 2015, dos tesoros enológicos que nacen en la subzona del Condado do Tea. Las nuevas añadas de los Albariños de la D.O. Rías Baixas, Lusco y Pazo Piñeiro, siguen técnicas de elaboración artesanales y emplean levaduras autóctonas en su fermentación. El resultado son dos Albariños que reflejan la frescura y mineralidad que caracterizan esta variedad.

 

Esencia atlántica

La selección de los racimos de forma manual marca el punto de partida en la elaboración de Lusco 2016, un Albariño singular que, tras una corta maceración y un proceso de prensado de la uva, permanece durante 5 meses de crianza sobre sus lías finas. La nueva añada de Lusco Albariño, puntuada con 97 puntos en “La Guía de vinos de La Semana Vitivinícola 2017”, destaca por su color amarillo pajizo y notas florales y aromas de manzana golden y pera en nariz. Acidez y vivacidad en boca caracterizan a Lusco, un vino que encuentra a su pareja ideal en la gastronomía atlántica.

 

El icono de Pazos de Lusco

Pazo Piñeiro 2015 se elabora a partir de la selección de las mejores uvas de Albariño procedentes, principalmente, de los viñedos más antiguos de la adega. Tras largas maceraciones, el mosto obtenido se fermenta con levadura autóctona de la propia uva. A continuación, el icono de Pazos de Lusco reposa sobre sus lías finas durante 9 meses en depósito y, posteriormente, 7 meses en barricas de roble francés dando como resultado un vino pálido y brillante, con ricos aromas varietales de hierbas frescas seguidos de toques tostados que afloran en nariz. En boca es largo, redondo y amplio, convirtiéndose en el compañero perfecto de pescados, como merluza o rodaballo, carnes blancas, aves y arroces.

 

Adega Pazos de Lusco

Adega Pazos de Lusco, de reconocido prestigio en la D.O. Rías Baixas, se sitúa en Salvaterra do Miño. El viñedo está plantado con el sistema tradicional de pérgola, que permite que la uva Albariño muestre su máxima expresión. La adega se ubica en el centro del viñedo, situación poco habitual en una región donde abundan los minifundios. Además, cuenta con un hermoso pazo del siglo XVI compuesto por una Casa Grande, Capilla, Caballerizas y casa pequeña de apoyo.

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