“Los cambios extremos de temperatura que vivimos serán cada vez más drásticos”

Martín Barreiro (Lugo, 1977)  es el hombre del tiempo de TVE desde hace siete años. Antes, durante casi una década, anunció borrascas, anticiclones y todo tipo de fenómenos meteorológicos en el canal autonómico gallego.  En aquellos tiempos llevaba el pelo muy largo y hoy en día es reconocido por sus elegantes trajes de corte clásico. Entre un Martín y otro hay una nueva vida en la capital y casi 600 kilómetros de distancia, pero en esencia sigue siendo el mismo profesional que trabaja día a día para encontrar la mejor forma de comunicar. Pero no sólo de su trabajo hemos hablado con él, también de su afición por la cocina, la música indie  y el vino espumoso. 

¿Cómo se llega a ser hombre del tiempo?

Bueno, en mi caso estudié Física y me especialicé en Oceanografía y Meteorología. Cuando ya estaba trabajando en MeteoGalicia, surgió la posibilidad de hacer parte del trabajo en la Televisión de Galicia presentando el tiempo. Ahí fue cuando empecé a formarme en Comunicación, porque mientras te formas en otros aspectos, evidentemente más técnicos, la parte que menos has trabajado es precisamente la comunicación.

¿Recuerda su primera vez en televisión?

Sí, claro, fue horrible, terrorífico. Además estas cosas no suelen hacerse con mucho margen por cuestiones de guión, y aunque te formes lo más rápido que puedes hay que hacerlo ya. Al principio te sale mal, estás muy nervioso y se nota. Es un trabajo que requiere mucha experiencia, hacerlo muchas veces para que al final acabes encontrando la mejor forma de contar las cosas.

¿Cuánto tiempo estuvo en la TVG, recuerda alguna anécdota de esos años?

Estuve casi nueve años y la anécdota que más recuerdo, y que siempre cuento, es la del pelo largo. Al principio al director de informativos que había entonces  en la TVG le asustaba un poco lo de mi pelo largo y tuvimos que negociar,  al final salí en antena con el pelo largo, pero recogido.  Debo reconocer que me lo hubiera cortado para conseguir el trabajo. Aún así él accedió a que me lo dejara, pero me advirtió de que si la gente se fijaba más en la coleta que en el pronóstico del tiempo, tendría que cortármelo. Al final la coleta fue un signo de diferenciación, pero nada más que eso, algo anecdótico.

Precisamente le iba a preguntar por su coleta y su Porsche amarillo, que fueron sus señas de identidad durante muchos años, ¿cuáles son ahora esas señas, los trajes?

Más que los trajes, creo que he ganado en experiencia, en veteranía y eso se nota en la forma de comunicar. Soy una persona con un nivel de autocrítica bastante alto y nunca estoy muy contento del resultado de las cosas, aunque no me regodeo en los fallos, todo lo contrario, pero me gusta ser exigente conmigo mismo. La única forma de sentirme bien es hacer mi trabajo lo mejor que puedo y todos los días me veo, me fijo en los fallos que cometo y me doy cuenta de las cosas que necesito mejorar. Creo que esto es algo crucial en un profesional que se dedique a la comunicación, la persona que se abandona porque cree que lo hace bien es alguien abocado a comunicar mal. Hay muchísimos casos de gente que está comunicando en la actualidad -aunque quede feo hacer esta crítica- y que le pasa esto. El público no se merece que nos creamos estrellas  y que nos abandonemos al hedonismo, y creo que hay gente que comunica mal por esta razón, por ese exceso de confianza. De hecho  creo que hay muchos problemas de comunicación, pienso que los mensajes no se entienden bien y hay mucho que mejorar en este aspecto. Sé que es curioso que esto lo diga alguien que no viene del mundo de la comunicación, pero creo que en la carrera de Física nos enseñan a ser muy exigentes, es una carrera muy dura y no valen los resultados a medias, eso te forja una forma muy intensa de enfrentarte a las cosas. Por eso creo que los que trabajamos en este mundo y venimos del campo de la ciencia somos tan exigentes  a la hora de que nuestra divulgación, la forma en la que comunicamos, sea lo mejor posible. Parece increíble pero hay mucha gente que se ha acomodado en el estrellato y se ha olvidado de llegar al receptor, que es lo importante en este asunto.

¿El paso a TVE cómo surgió?

Yo había manifestado mi interés por dar el salto a una televisión nacional, surgió la plaza y me llamaron, hice un casting en el que también había otras personas que trabajan en otros canales y finalmente me escogieron a mí. El 30 de junio cumplo siete años aquí en Madrid, en TVE.

¿Cómo se adaptó a la vida en la capital?

Al principio fue estupendo, es un sueño vivir en una gran ciudad, estar en una tele nacional, todos los días aprendes algo nuevo, conoces a gente interesante. Después pasé por ese momento en el que una ciudad tan grande, tan competitiva, te empieza a pesar, empiezas a notar los codazos, la  dureza de vivir aquí. Así que también experimenté ese momento de bajón, pero una vez que te adaptas, vuelves a encontrar toda una serie de cosas chulas  y te das cuenta de que al final esta ciudad te da más de lo que te quita. A pesar de que aborrezco la contaminación de Madrid, el caos circulatorio, el mal humor de la gente en los coches, a pesar de todo eso,  ahora, por ejemplo, ando en bici, enfrentándome a todos esos peligros. Al final encuentras la forma de ser feliz, ahora mismo lo soy, además de algo que es fundamental y es que ahora ya tengo una familia formada aquí.

¿Hoy en día con cuánta antelación se puede predecir el tiempo?

A una semana vista se pueden dar tendencias bastante acertadas, dependiendo de cómo esté la situación que debe ser o muy inestable, de llegada de muchos frentes, muchas borrascas, o bien todo lo contrario, una situación estable. El pronóstico certero es a tres, cuatro días vista, como mucho. Es cierto que hoy en día se afina muchísimo de cara al pronóstico del día siguiente, al de dos días después, y se pueden pronosticar cosas que hace algún tiempo sería totalmente impensable.

La gente mayor dice que el tiempo está loco, que ha cambiado mucho, ¿es cierto?

Hay una parte subjetiva, que siempre pensamos que el día más frío ya lo hemos vivido o que la nevada más grande ya la hemos visto, pero en realidad no es así. Lo que sí se confirma, y está relacionado con el cambio climático, es que el tiempo sí está experimentando cambios, lo estamos viendo constantemente, se están batiendo récords continuamente y en los últimos años la temperatura ha ido siempre en ascenso. No recuerdo el número de meses exacto, pero creo que han sido 500 los meses en los que la temperatura ha registrado un ascenso, es una barbaridad. Lo peor es que estos cambios que vemos cada vez serán más drásticos, una de las consecuencias del cambio climático es que los eventos extremos se van a producir de forma más frecuente  y más extrema. Esto ya está sucediendo, la gente creía que no nos iba a afectar y nos está afectando ya en el día a día, a nosotros, no a nuestros nietos o bisnietos, esto ya está aquí. Lamentablemente a las generaciones futuras todavía les afectará más y con peores consecuencias. Es decir, con respecto a tu pregunta, no es sólo un sentimiento subjetivo, el clima está cambiando y, lo que es más grave, lo estamos cambiando nosotros.

Es decir que el cambio climático es una realidad, a pesar de que haya quien diga que no existe

Es incontestable y el que diga lo contrario tiene un interés, un interés que, además, es oscuro y perverso a todas luces. El cambio climático no es una opinión, es una cuestión científica.

El tiempo es algo muy importante en el mundo del vino. ¿A Martín Barreiro le gusta el vino? 

Sí, me gusta, pero sobre todo soy muy fan del vino espumoso, me encanta, lo descubrí hace algunos años gracias a una persona que entiende mucho de estos vinos y que me animó a probarlos para comer. En ese momento descubrí un mundo. Soy más de vino espumoso blanco, pero si tengo que elegir un vino sin burbujas, me quedo con el tinto, me gusta un poco más que el blanco, aunque de estos últimos se hacen últimamente vinos buenísimos.

¿Cuándo y cómo le gusta beberlo?

Me encanta tomar un vino en compañía, cualquier cosa es mejor en compañía, y no te digo ya si hablamos de comer o beber. Me gusta abrir una botella para cenar con mi pareja, o tomar un poco de vino mientras cocino, y por supuesto con los amigos.

¿De alguna denominación de origen en concreto?

Hoy en día hay espumosos buenísimos en casi todas las denominaciones de origen que tienen este tipo de vinos y que son realmente espectaculares. En Rías Baixas hay varios que me encantan, hacen un espumoso especialmente rico. Dicen los entendidos que un espumoso cuanto más seco, más blanco, más puro, es mejor, bueno, pues a mí me gustan un poquito más dulces. Quizás no sea lo idóneo, pero es cuestión de gustos.

¿Qué otras aficiones tiene?

Me gusta mucho cocinar, lo que pasa es que a muchas veces no tengo el tiempo que me gustaría para hacerlo. Es algo que siempre me ha gustado, recuerdo que cuando estaba haciendo la carrera, los viernes muchas veces en vez de salir, me quedaba solo en casa de mis padres cocinando, y después veía una peli. También soy muy cinéfilo, pero ahora con los niños es más difícil ir al cine. Pero cuando era estudiante, era un plan que me encantaba, hacer la cena y ver una película.

¿Siguen siendo Niños Mutantes uno de sus grupos preferidos?

Sí, los he visto hace poco en directo, es un grupo que me encanta. También me gusta mucho Xoel, Lori Meyers y Novedades Carminha, que encima los conozco, también a su mánager, y son una gente increíble, divertidísimos. Tuve una época mucho más rockera, pero ahora escucho de todo.

¿Vuelve a Galicia con frecuencia?

Bastante menos de lo que me gustaría, pero sí, intento volver con frecuencia.

¿Qué es lo que más echa de menos de su tierra?

Además de la familia y los amigos, echo de menos el aroma. El hecho de estar en Galicia es volver a ese olor, al color… Poder acercarme a la playa también es algo que echo en falta, antes hacía surf  y en invierno, cuando la playa no está concurrida y no hace tanto calor, la sensación que tienes es realmente especial.

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