Paderne volvió a ser, un año más, la capital del Branco Lexítimo, donde bodegueros de las indicaciones geográficas protegidas de Betanzos y Barbanza e Iria, y de Negueira de Muñiz mostraron a un público entusiasta el resultado de la última cosecha.

A lo largo de dos días, los visitantes probaron los vinos que se presentaron en las diferentes casetas habilitadas para la ocasión. Allí, cada cosechero explicó la situación y orientación de sus viñedos, así como las dificultades que presenta la viticultura en una orografía tan especial, lo que provoca que el Branco Lexítimo se elabore casi artesanalmente y le dé un valor añadido a estos vinos.

La sorpresa llegó este año de la mano de la Bodega Rilo, que presentó un espumoso elaborado con esta variedad. Rilo ya sorprendiera hace unos años con un vino dulce hecho también con Branco Lexítimo, al que la Guía de Vinos, Destilados y Bodegas de Galicia le concedió un Gran Oro por su gran calidad, describiéndolo como «la quinta esencia de Betanzos». Otra de las elaboraciones sorpresa del evento celebrado en Paderne fue un helado de Branco Lexítimo, que consiguió la aprobación entusiasta de los asistentes.

El programa de actos incluyó asimismo el nombramiento de nuevos cofrades y la imposición de una medalla a los miembros con tres años de antigüedad, así como una cata popular comentada por Luís Paadín, quien no escatimó elogios para estos vinos.

Esta edición de la fiesta en honor al Branco Lexítimo contó con un pregonero de excepción, el humorista Moncho Borrajo, que se encargó también del cartel anunciador de la muestra. Durante su intervención, Borrajo no escatimó «dardos» humorísticas a “derecha” e “izquierda”, que arrancaron numerosos aplausos. El artista gallego finalizó su intervención con un poema dedicado al verdadero protagonista de la celebración: el Branco Lexítimo.

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