“El vino para mí es cultura, alimento y una fuente de satisfacción”

José Luis Aragunde vive por y para el vino, y se nota. Propietario de Ribeira de Fefiñáns, la vinoteca ubicada en Cambados que se ha convertido en una referencia en Galicia, su relación empresarial con el sector se ha ampliado en los últimos años a una tienda y una pequeña distribuidora. Amante de los vinos con personalidad, en general de bodegas pequeñas, Aragunde ha conseguido transmitir su pasión a las numerosas personas que cada año se apuntan a sus catas de los jueves.

En Cambados tienen un bar-restaurante, tienda de vinos, vinoteca. ¿Qué fue primero?

Todo empezó hace quince años cuando decidimos montar un bar de vinos, que es la vinoteca.

¿Y cuál era su relación con el mundo del vino?

Soy profesor de Educación Física y aunque ahora llevo un año de excedencia, estuve trabajando 17 dando clases en Vigo, en un colegio. La relación viene por parte de mi abuelo que tenía un bar y desde que recuerdo siempre quise montar un negocio de hostelería, me gustaba la atención  detrás de la barra y también me atraía la parte empresarial. Así que, sobre el año 2002, mi mujer y yo nos decidimos  a montar lo que es la vinoteca Ribeira de Fefiñáns. Un tiempo después vimos la posibilidad de montar una tienda de vinos. también aquí en Cambados, porque nos dimos cuenta de que aunque ya existían otras tiendas de este tipo en Cambados, se centraban principalmente en vender vino de la zona. Así que empezamos con nuestra tienda, que es pequeña pero tiene un montón de referencias, y tres años después nos iniciamos en la distribución de vino. Llevamos bodegas relativamente pequeñas y que tienen esas cosas que  a nosotros nos gusta beber. Ahora mismo, desde A Despensa Vinateros llevamos la representación de unas 60 bodegas, más o menos.

¿Entre las bodegas que representan, hay referencias de las cinco denominaciones de origen gallegas?

No de todas, hay una Denominación de Origen, la de Monterrei, de la que no llevamos ningún vino porque no hemos encontrado ninguna bodega  que responda a lo que nosotros queremos. Nuestro punto fuerte, evidentemente, es Rías Baixas, aunque Ribeira Sacra es otra zona que también nos gusta mucho. También llevamos vinos de otras zonas de España.

¿Qué tipo de características tienen los vinos que venden?

La mayoría son vinos con personalidad, de bodegas más bien pequeñas. Y eso tiene una razón: nuestra distribución tampoco es muy grande, somos tres comerciales, y nuestra distribuidora, tal y como está concebida actualmente, no es para vender grandes volúmenes. Además de esto, las bodegas pequeñas responden al perfil del vino que nos gusta, con personalidad y un punto de originalidad.

¿La labor de distribución que implica?

Bueno, nos da la posibilidad de descubrir bodegas pequeñas en otras zonas  que no se conocen. Me llaman profesionales  de restaurantes de España, de grandes restaurantes, para preguntarme qué novedades hay en Galicia.

¿El bar de su abuelo  también estaba en Cambados?

Sí, la taberna de mi abuelo está a escasos metros de donde yo tengo la vinoteca y la tienda de vinos.  Mi relación con el mundo del vino viene de la hostelería, aunque hago mis pinitos con algún amigo viticultor, no me puedo considerar ni enólogo, ni elaborador.

-¿Y en qué consistieron esas experiencias?

Bueno, es una colaboración con dos amigos viticultores y la verdad es que salieron muy bien. Sobre todo, la experiencia que tuve con Alberto Nanclares fue muy buena. Hicimos dos vinos, uno que se llama Crisopa, y otro que se llama Coccinella, y en Ribeira Sacra también estamos haciendo cositas, me refiero a una barrica, no mucho más. Decidí involucrarme en la elaboración para aprender, para estar presente en el proceso y ver cómo realmente se elabora un vino. No es lo mismo hacerlo tú a que te lo cuenten.

Volviendo a la vinoteca, y dada la cantidad de turistas que en estos últimos años visitan Cambados, ¿varía mucho su clientela de los meses de verano a invierno?

Sí, varía un poco. Evidentemente en invierno es más local, pero desde mayo empieza a  haber mucho turismo extranjero, cada vez más, y vienen muchos ingleses, franceses… Para nosotros esto es una ayuda y una suerte porque la gente de fuera es muy educada, muy agradecida y con un poder adquisitivo bastante alto. Eso no quiere decir que nos estemos contentos con los clientes locales, pero ya sabes eso de que te valoran más fuera que dentro.

¿Y qué tipo de vino os suelen pedir en vuestra vinoteca?

Cada vez se bebe más vino gallego, sobre todo Albariño. De hecho, lo tenemos comprobado  por las ventas de la tienda, que más del 50% de lo que vendemos es vino de Rías Baixas. Por suerte,  y digo por suerte porque a mí me gusta que se beba vino de aquí, de Galicia. Además son vinos muy buenos  y los que a mí me gustan beber. Desde hace unos años los vinos gallegos han experimentado un boom, que creo que se está viendo ahora. Antes la gente de fuera conocía algún blanco, pero ahora los vinos gallegos, en su conjunto, son conocidos, y muy apreciados, tanto los tintos como los blancos. Y la verdad es que eso la gente de fuera lo valora más incluso que los propios gallegos.

¿En verano continúan con las catas semanales?

No, en verano paramos. El día de San Juan suele coincidir con nuestra última cata y empezamos de nuevo después de la vendimia, que es la que marca un poco el inicio de la temporada para nosotros. Llevamos ya quince años desde que empezamos con las catas, con un modelo de cata-ciega donde se prueban varios vinos.

¿Qué tipo de personas acuden a las catas?

Empezamos haciéndolas con gente que no tenía nada que ver con este mundo, pero que le gustaba el vino, y al poco tiempo se nos fueron uniendo personas vinculadas a este mundo e incluso hosteleros de  Cambados, Pontevedra, Vigo… Son catas que al final las organizamos muchos, no sólo yo. Te puedo decir que los tres últimos mejores sumilleres según el Instituto Galego do Viño salieron del grupo de catas de los jueves, estoy hablando de Eduardo Camiña, Esther Daporta y José Martínez.  A veces coincidían en las catas el sumiller de Casa Solla, el de Culler de Pau, el de Yayo Daporta, Casa Olga, catadores de los consellos reguladores… Recuerdo que un día se juntaron en la cata sumilleres de cinco restaurantes con Estrella Michelin y el enólogo de Zárate, la enóloga de Mar de Frades y el enólogo de Alberto Nanclares, entre otros. Vamos, un nivelón.

¿Y qué me dices de usted?

Bueno, estuve nominado cuatro veces al premio de Mejor Sumiller del Instituto Galego do Viño y hace dos años quedé Campeón del Mundo de Cata.  Además, éste es el segundo año que cato con la Selección Española de Cata y creo que soy el único que lleva cinco campeonatos del mundo de cata, donde quedamos de terceros un año y primeros en otro.

¿Y a esas catas de los jueves se puede apuntar cualquiera o se requiere tener bastantes conocimientos?

Cualquiera se puede apuntar y se va a integrar al momento. Lo bueno que tienen las catas, por lo menos las que organizamos nosotros, es que no hacemos diferencias entre los que saben y los que no. El que sabe más es evidente que va a acertar más cosas y las va a expresar mejor, el que sabe menos no acertara tanto, pero seguro que aporta cosas.

¿Cuál es el perfil de vinos que  utilizan en sus catas ciegas?

Trabajamos con bodegas pequeñas y grandes, porque el tamaño tampoco indica que una sea mejor que otra. Siempre digo que Martín Códax, por poner un ejemplo, está haciendo mucho por la D.O. Rías Baixas, y muchas bodegas pequeñas venden gracias a las grandes. Nosotros no hacemos mucho hincapié en las más grandes, porque ya tienen su mercado, no hace falta darlas a conocer. Después en esto también entra tu criterio y tu gusto personal, si a mí me gusta Zárate, evidentemente lo voy a recomendar.

¿Y para José Luis Aragunde cómo debe ser un buen vino?

Mi gusto ha cambiado y aquel que diga que nunca ha cambiado, que le sigue gustando lo mismo, está equivocado. No tengo el mismo gusto que hace cinco o diez años, ha ido evolucionando. En estos momentos me gustan los vinos que sean frescos, fáciles de beber, no me gustan los vinos alcohólicos, no me gusta que sean muy cálidos. En estos momentos creo que hay un exceso de calidez y de alcohol en los vinos, se ha pasado la línea, y hablo de blancos y tintos. El vino tiene sus buenas propiedades como alimento, si nos pasamos con el alcohol, mala cosa. La finalidad cuando bebes un buen vino es disfrutarlo, no que te sature. El vino para mí es cultura, alimento y una fuente de satisfacción.

¿En la vinoteca también servís comidas, qué tipo de carta nos podemos encontrar en Ribeira de Fefiñáns?

A mediodía estamos sirviendo un menú, en invierno, porque paramos en agosto. También tenemos tapas. En la cocina tenemos de encargado a Xavi Rúa, se ocupa de la dirección técnica de la vinoteca,  y  de los vinos me suelo ocupar yo. La gente se va a encontrar básicamente producto gallego, especialmente productos del mar, aunque la carta es estacional, dependiendo de la temporada y del mercado. Tenemos platos estrellas como la tortilla de centollo o la empanada, que todo el mundo dice que está espectacular.

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