“En la comarca de Valdeorras tenemos los mejores vinos blancos de España”

Alfredo García dirige el Concello de O Barco desde hace 18 años, lo que le ha permitido desarrollar diferentes proyectos con el objetivo de poner en valor  su tierra como la humanización del río con el Paseo del Malecón, una actuación de la que se siente especialmente orgulloso. De la importancia del vino en su comarca y de los numerosos atractivos de la zona habló para Cepas y Vinos el histórico regidor.

Lleva cinco legislaturas como alcalde de O Barco, ¿cuál es el secreto para convencer a los vecinos?

La política municipal es la más complicada porque es la más cercana. Digamos que he tenido la suerte de ser cercano y desde mi primer contacto con la Alcaldía me propuse como objetivo abrir el Concello a la gente y los vecinos saben que  me puede “asaltar” en cualquier sitio, no tiene que venir aquí.  Eso hace que la gente se sienta cómoda conmigo, entiendo yo, y bueno, creo que también algo habremos hecho bien para que sigan confiando. 

¿Cómo ha cambiado O Barco en los últimos 10 años?

En los últimos 18 años, que son los que llevo yo como alcalde, O Barco ha cambiado muchísimo, lo hemos transformado en una pequeña ciudad muy agradable para vivir. El diseño ya estaba hecho y es que cuando en 1999 llegas a cualquier ciudad del mundo, resulta complicado darle la vuelta como si fuera un calcetín porque el diseño ya está hecho, pero sí que es verdad que a partir de ahí puedes tomar medidas urbanísticas, restringiendo aparcamientos, abriendo espacios a la gente… El primer gran objetivo que nos propusimos fue aprobar el primer Plan de Urbanismo, lo conseguimos sacar adelante en tres años y nos permitió que nos cogiera el desarrollo, aunque el Barco no sufrió ningún boom inmobiliario, y nos permitió avanzar en algunos convenios que habíamos firmado gracias a lo cual a día de hoy tenemos espacios libres, que no teníamos; espacios dotacionales para construir, por ejemplo, una piscina climatizada, un nuevo edificio de los Juzgados. Y alrededor de ellos se han habilitado unos espacios públicos que le han dado habitabilidad y esa confortabilidad de la que hablaba. Sobre todo, hemos hecho, entiendo yo, algo fundamental que es la recuperación del río, que entendíamos que era el santo y seña de O Barco y, por lo tanto, hemos recuperado el Paseo del Malecón, que hoy es la zona central donde confluye la población en cuanto salen unos rayos de sol.

Galicia tiene un grave problema de envejecimiento de la población, ¿cómo llevan este tema en O Barco?

Digamos que lo vamos llevando. Evidentemente, O Barco tiene mucha población envejecida pero sí que es verdad que la pirámide poblacional de O Barco se aproxima bastante a lo que tiene que ser. Tenemos del orden de 2.000 alumnos, dos institutos, cuatro colegios, de ellos tres de Infantil y Primaria públicos y uno concertado  de Infantil, primaria y Secundaria. Y creo que ésta es una de las señas de identidad de O Barco, si vas por la calle te das cuenta de que es un pueblo con vida, está lleno de gente.

¿Cómo definiría el Concello para los que aún no lo conocen?

Yo les diría que O Barco es una pequeña ciudad muy viva. Tenemos el río, la Torre del Castro, que es un Bien de Interés Cultural y que al lado tiene el Pazo do Castro, que es una joya de gama alta dentro de los alojamientos turísticos de Galicia, tenemos el Monasterio de Xagoaza, que tiene una bella iglesia románica… Yo le recomendaría a la gente que viniera, que no lo dude.

¿Qué importancia tiene el vino en la actividad económica y cultural del concello?

Mucha, y yo no me centraría en O Barco, hablaría de la Comarca de Valdeorras y diría que el vino está llamado a ser uno de los motores de esta tierra y cada vez va a tener más peso. Hoy el turismo está ligado al vino y por lo tanto tenemos que ser capaces de conseguir que la comarca de Valdeorras esté ligada al vino. Afortunadamente tenemos unos vinos extraordinarios, unos mencías maravillosos y los mejores godellos, es decir, los mejores vinos blancos de España. Y en esa tesitura en la que nos encontramos ahora en la que el godello tiene una demanda que supera la producción y en la que las bodegas a estas alturas del año ya no tienen vino para vender. Aquí entraríamos dentro de las políticas de desarrollo del medio rural, lo que no puede ser es que cuando hay demanda para nuevas plantaciones, porque ese vino se va a vender, tengamos dificultades para plantar porque no son capaces los propietarios de las bodegas de encontrar diez hectáreas de terreno para plantar. Desde mi punto de vista esto es algo que un país no se puede permitir y la Administración debe habilitar medidas legislativas para  que cuando un terreno esté sin cultivar y sin trabajar y haya alguien que lo quiera poner en valor, algo habrá que hacer porque si no estamos perjudicando al futuro del país. 

¿Qué época es la mejor para visitar O Barco de Valdeorras?

Yo recomendaría que nos visitaran en primavera, verano y otoño. La primavera porque las temperaturas son suaves y en O Barco llueve bastante menos que en otros lugares, en verano, salvo algunos días de calor excesivo, se está muy bien, y el otoño creo que es especialmente hermoso en Valdeorras. El otoño valdeorrés merece la pena, no sólo por el cromatismo del vino, desde los amarillos a los rojos, sino que también están los castaños, los pinos, los chopos…. hay tal variedad de colorido durante la temporada del otoño que a mí, personalmente, me gusta incluso más que el de la primavera.

El patrimonio cultural de O Barco es muy extenso. ¿qué visitas son obligatorias?

A la gente que viene por primera vez a esta tierra, yo le trato de vender la comarca de Valdeorras en su conjunto. Así que, además de las citas obligadas de O Barco, tenemos la montaña más alta de Galicia que es Peña Trevinca, el Parque Natural Serra da Enciña da Lastra, que es único en Europa… Estaría bien también  subir a ver las canteras de pizarra porque es impresionante ver cómo se han ido rompiendo las montañas a medida que se va sacando la pizarra de sus entrañas, formaría parte de un turismo industrial que podría acabar en visitas a las naves y a las empresas del sector. También les recomendaría visitar el Santuario de las Ermitas en el Concello de O Bolo o el propio Castillo de O Bolo, o el puente de la Cigarrosa en A Rúa. Son sólo algunos ejemplos de lo que se pueden encontrar en esta tierra. 

Estos días, además, estamos intentando hacer una pequeña obra de 700 metros que pondría en valor una senda circular de 82 kilómetros que discurriría por todos los concellos del río Sil. Cogería una senda siguiendo la Vía Nova, que va desde Rubiá hasta Petín y luego enlazaría con otra senda paralela al río, que sería el antiguo Camino Real que hoy se denomina Camino de Invierno de Santiago. 

Para que el visitante se quede varis días hacen falta infraestructuras que lo permitan. ¿Cómo está O Barco de alojamientos?

La semana pasada fue la Fiesta del Botelo en O Barco y no había alojamientos en la comarca, esta semana se celebran en A Rúa unas competiciones deportivas y no hay alojamiento suficiente. Si de verdad queremos que se desarrolle el turismo hay que tomar medidas porque si no aumentamos alojamiento va a ser difícil que vengan muchos más turistas. Estamos ya trabajando en elaborar una serie de programas de dos o tres días para que la gente que viene se quede a dormir. 

¿Cuál es el perfil del visitante de O Barco?

Lo que tenemos es fundamentalmente turismo de naturaleza, de ocio y también de deporte.

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