Entre noviembre de 2016 y agosto de 2017, se llevaron a cabo, de forma discontinua, una serie de actuaciones arqueológicas previas a la implantación de un viñedo en el lugar de Morán, San Miguel de Tabagón, O Rosal (Pontevedra). La necesidad de esta actuación se derivaba de la protección nor- mativa del yacimiento arqueológico de O Regato das Bornas un enclave de cronología romana algo indeterminado, hipotéticamente relacionado con minería de oro. Ampliando el conocimiento arqueo- lógico del ámbito, tras una campaña de sondeos y posterior excavación en área, fueron identificados tres focos de interés distintos, que superaban el arco cronológico del yacimiento conocido así como su adscripción tipológica inicial.

Ordenados cronológicamente, según la posible datación de los restos, se localizó en primer lugar un hallazgo poco común con dos fosas excavadas en el substrato natural de esquisto, completa- mente colmatadas por niveles de sedimentación que contenían una serie de fragmentos cerámicos y líticos, adscribibles al periodo neolítico, hacia el 4.000 a.C. Debido al aislamiento de tales hallazgos es muy probable que se trate de los restos de un asentamiento de esa época, arrasado por la pos- terior actividad minera.

En segundo lugar se confirmó la presencia de un área de actividad de época romana, en relación a la extracción de oro. A destacar la presencia de canales de evacuación junto a depósitos de gravas procedentes del lavado de las tierras extraídas para la obtención del metal, así como restos cerá- micos de adscripción romana o fragmentos de muelas de molinos metalúrgicos.

Por último, fueron localizadas una serie de zanjas longitudinales paralelas que parecían indicar algún tipo de actividad de carácter agrícola y que, según los materiales cerámicos localizados ini- cialmente, pudieran ser vestigios de un viñedo medieval. Durante la campaña inicial de sondeos se detectaban anomalías en el terreno consistentes en franjas de tierras oscuras que rellenaban va- ciados realizados sobre la base natural. Con la apertura sucesiva de los sondeos se pudo determinar que comprendían una extensión aproximada de unos 6.000 metros cuadrados. De cara a conocer su morfología, interés patrimonial y proporcionar un acercamiento a su cronología se emprendió una excavación en área de 100 metros cuadrados a instancias de la administración competente. Como resultado, fueron documentadas un total de siete zanjas paralelas de entre 60 y 70 cm. de ancho con una separación máxima de 90 cm. En el interior de todas ellas, y repitiendo una secuencia re- gular de entre 0,80 y 1,00 metros de separación, se advierte la existencia de un pequeño rebaje que traspasa el fondo de la zanja, conformando un receptáculo que podría albergar el píe de un cultivo.

Partiendo de la base de estar ante una manifestación agrícola, donde se requiere la excavación de trincheras para el establecimiento de un cultivo y en base a su buen nivel de conservación, podemos deducir que el vegetal introducido permanecería de forma estable en el terreno, realizando la exca- vación de las zanjas una sola vez, únicamente en el momento da la implantación. Con esta definición el cultivo que más se aproximaría a tales requisitos sería la vid.

En cuanto a su cronología contamos con dos elementos para poder realizar un acercamiento. En primer lugar los materiales cerámicos recuperados, que a falta de su estudio final parecen abarcar un espectro amplio: piezas de adscripción romana, medievales y otras posiblemente de época mo- derno-contemporánea, aunque sin llegar a la actualidad. El segundo recurso será la datación por radiocarbono de aquellas muestras recogidas durante el proceso de excavación que, de momento, está en proceso de valoración ya que la presencia de materia orgánica es muy escasa y por lo tanto se desconoce su viabilidad.

Juan José Perles Fontao

Arquéologo

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