En el artículo anterior explicamos brevemente la idiosincrasia de los vinos alemanes. Hablamos de su legislación, su historia, su interpretación y su colectivo más importante: el VDP. Tal y como anunciábamos, esta segunda parte está destinada a conocer (de forma muy laxa) las principales regiones vitivinícolas germanas, sus Anbaugebietes. Lo haremos por orden alfabético sin priorizar una zona sobre otra, ya que cada una tiene su encanto particular. 

A pesar de la tenuidad de los comentarios expuestos sobre cada región, necesitaremos partir este artículo en dos partes, presentando brevemente las regiones de Ahr, Baden, Franken, Hessische Bergstrabe, Mittelrhein y Mosel-Saar-Ruwer en esta publicación y dejando el Nahe, Pfalz, Rheingau, Rheinhessen, Saale-Unstrut, Sachsen y Württemberg para la próxima.

AHR 

Este afluente del Rhin se encuentra más al norte del Mosel, lo que no impide que más del 80% de su producción esté destinada al tinto capitaneada por la Spätburgunder (Pinot Noir). Destacan sus suelos pizarrosos y de grauvaca erosionada, aunque el Ahr bajo suele dar vinos más ligeros procedentes de estratos de loess y margas. Muy destacable el GG Sonnenberg de Meyer-Näkel, donde la Spätburgunder muestra un perfil animal y un profundo petricor. Interesantes también su Frühburgunder (un clon de maduración temprana de la Pinot Noir) o el GG Landskrone del productor Nelles cuyo 2015 destaca las notas cárnicas más que cosechas pretéritas.

BADEN

La región más cálida de Alemania se encuentra entre la Selva Negra y la frontera con Francia. En su corazón está el Kaiserstuhl, un antiguo volcán en cuyas colinas de suelo volcánico se encuentran algunos de los mejores Spätburgunder de toda Alemania junto con los que se elaboran en los viñedos que penetran en la Selva Negra. Prueba de ello es el Alte Reben de Bernhard Huber el cual, a pesar de ser un Orstwein, tiene una complejidad inusitada en la que los frutillos rojos se tornan negros y se mezclan con las notas de pólvora, chocolate y rosas. El vasto territorio que abarca, permite que variedades tan variopintas como la Lemberger (la Blaufränkisch austríaca) o la Kleiner Heunisch (la Auxerrois alsaciana cruce de Pinot y Gouais) convivan junto con más de 50 variedades autóctonas y foráneas. Como curiosidad local, es interesante probar un seewein  de la zona más meridional de Alemania: el lago Bodensee; en concreto el weissherbst (una especialidad local de Pinot Noir) de Stigler resulta bastante simpático. Recientemente hemos podido probar también un Eiswein de Spätburgunder elaborado por Bercher en el Grosse Lage Feuerberg “Kesselberg” resultando un vino cuya acidez y dulzor se encuentran en perfecto equilibrio en una amalgama de frutas rojas y compotas.

FRANKEN 

Famosa por sus vinos elaborados con la uva Silvaner, es fácilmente reconocible por su tradicional botella ancha y plana, la Bocksbeutel. Uno de sus viñedos más reconocidos es el GG Stein, del que en 1961 se descorchó una botella de 1540 que aún mantenía cierta viveza (dicen que en esa cosecha fue tan calurosa que se secó el Rhin), tal y como nos ratificó Hugh Johnson en persona cuando coincidimos con él hace un par de años en Bodegas Diel (Nahe). Uno se puede deleitar con el elegante y floral riesling que Bürgerspital Zum Hl. Geist (una bodega perteneciente a una institución benéfica) elabora a partir de viñedos plantados en Stein en 1967. Pero para disfrutar de la Silvaner, el que elabora Juliusspital Würzburg en el mismo viñedo (con su fruta madura, flores blancas, saúco y plenitud en boca), sería una muy buena opción. También muy recomendable el Silvaner GG Schlossberg que elabora Fürstlich Castell’sche Bank o (si nos ponemos dulces) el complejo y poderoso Beerenauslese de Horst Sauer. No podemos dejar de probar los Spätburgunder y Frühburgunder que Rudolf Fürst (el “mago” de los tintos) elabora aquí: resultan delicados, florales y elegantes.

Como curiosidad, podemos encontrar en esta zona (al igual que en Baden-Württemberg y conocido como Sturm en la región austro-bávara) el Federweißer. Este término denomina el vino joven parcialmente fermentado y que aún conserva carbónico de la fermentación;  sin mantener una calidad excelsa, resulta fresco y chispeante.

HESSISCHE BERGSTRAßE

Con sus pocas más de 400 Ha, es una de las regiones vitivinícolas más pequeñas de Alemania, lo que no le impide tener uno de los mayores surtidos de variedades permitidos con 128 entre blancas y tintas. A pesar de este amplio abanico, la uva reina vuelve a ser la Riesling con un 47% del viñedo total seguida por la Blauer Spätburgunder con un 10%. Kloster Eberbach es uno de los mejores productores de la zona con su bodega Hessischen Staatsweingüter.

MITTELRHEIN

Descendiendo por el Rhin desde los límites de Rheingau hasta casi tocar Bonn, se encuentra la región de Mittelrhein. En ella caben destacar algunos de los Prädikatswein que elaboran productores como Toni Jost (muy destacable su Bacharacher Hahn Auslese) o Didinger con un Beerenauslese realmente bueno. Otro buen viticultor de la zona es Matthias Müller, sin olvidarnos de Ratzenberger con un Riesling Sekt Brut cuyos 4 años de rima otorgan a los terciarios del autolisado poderosas notas de hidrocarburos.

Según nos comentó el mismo Peter Jost, este 2017 las heladas les hicieron perder hasta un 50% de la producción, lo que conllevó una concentración de compuestos minerales en las uvas vendimiadas hasta un 40% más respecto a cosechas anteriores, obteniendo vinos más frescos. Curiosamente, los últimos diez años, el azul de las pizarras superficiales en sus viñedos se ha tornado gris por la oxidación por la radiación solar.

MOSEL-SAAR-RUWER

Aquí la Riesling sigue siendo hegemónica y es la variedad sobre la que pivotan los grandes vinos de la zona. Serpenteando desde los Vosgos, el río Mosela penetra en Alemania haciendo las veces de frontera natural con Luxemburgo atravesando las zonas de Moseltor y Obermosel para encontrarse súbitamente con el Saar (Sarre). Este afluente tiene entidad propia dentro del Mosela, con algunos de los elaboradores más prestigiosos de toda Alemania como Egon Müller y su prestigioso viñedo en Scharzhofberg: con orientación sureña ligeramente tornada a naciente y una pendiente muy acusada, la construcción de bancales es complicada dada la degradación de la pizarra gris. También destacables Van Volxem, muy identificable gracias al verde esmeralda de sus botellas, típico en la zona en el S. XVIII; Forstmeister Geltz-Zilliken, cuyo Rausch Auslese Goldkapsel es realmente equilibrado y embriagador; o Reichsgraf Von Kesselstatt, con un Scharzhofberg Kabinett donde los 26 gramos de azúcar y los 8,5 de acidez de la cosecha 2015 se balancean de maravilla. 

Si seguimos bajando por el Mosel, llegaremos a otro afluente suyo: el Ruwer. Uno de sus elaboradores más interesantes es Karthäuserhof, con un Auslese del mismo Grosse Lage que da nombre a la bodega. En sus vinos, los hidrocarburos se mezclan con cítricos y una salinidad difícil de explicar.

Bajando desde la desembocadura del Ruwer, nos encontramos con la vasta extensión del Mittlemosel, donde grandes elaboradores se han hecho un nombre tanto por sus blancos más secos, como por sus espectaculares Prädikatswein. Quizás uno de los viñedos más famosos de todo el país sea Doctor, sito en Bernkastel (sorprende ver cómo la conducción en eje vertical es preeminente). Wwe. Dr. H. Thanisch elabora en este reconocido viñedo tanto GG como Prädikatswein de altísimo nivel. Otro de los grandes viñedos de la zona es el Goldtröpfchen, desde el que se tiene una panorámica espectacular de Piesporter; uno de los que sacan más partido a este viñedo es la bodega St.Urbans-Hof, con bocas realmente pletóricas. Pero no podemos irnos del Mittlemosel sin mencionar a algunos de sus más emblemáticos elaboradores como Fritz Haag (en Brauneberg), el biodinámico Clemens Busch, Grans-Fassian (en Trittenheim, con espectaculares elaboraciones de los GG Laurentiuslay y Apotheke), S. A. Prüm (impecables sus GG de Lay y de Sonnenuhr, cuyas viñas octogenarias dotan al vino de una elegancia y profundidad encomiables) o Dr. Loosen (cuyo GG Alte Reben de Würzgarten hace honor a su origen de pizarras rojas con narices especiadas y florales). Fuera del prestigioso circuito del VDP también hay elaboradores muy destacados por su calidad como Dr. Hermann, quien en Ürzig (también en el esplendoroso viñedo Würzgarten), elabora una gran variedad de vinos con un equilibrio y personalidad envidiables.

En el último tramo del Mosel, las terrazas se tornan estrechas y más habituales, lo que recientemente le ha conferido el nombre de Terrassenmosel. Aquí la bodega por antonomasia es Heymann-Löwenstein (cuyo propietario Reinhard Löwenstein nos confirmó hace unos meses su admiración por los tintos de Ribeira Sacra), con un perfil quizás más mineral y vegetal que sus compañeros con viñedos como los GG Röttgen y Uhlen (tan próximos a la desembocadura que casi tocan el Rhin).

Como ya mencionamos en el preludio del artículo, las prestigiosas regiones de Nahe, Pfalz, Rheingau, Rheinhessen, Saale-Unstrut, Sachsen y Württemberg quedan pendientes de análisis para el próximo ejemplar de la revista.

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