Alejandro Paadín, formado en ingeniería en Diseño Industrial, actualmente es el Vicepresidente de la Asociación de sumilleres de Galicia (Gallaecia), coautor del libro de lagares rupestres de Galicia, redactor y diseñador de la guía de Vinos de Galicia, miembro de la Fijet (Federación Internacional de periodistas del turismo) y de la Fijev (Federación Internacional de periodistas del vino). Catador internacional en concursos como Terravino (Israel), Tastevintage de Bourgogne, Mondial de Bruxelles Chile, Top Ten Portugal, Concours dus Vins de Ligers (Loira)…

Sumiller internacional impartiendo jornadas de vinos españoles en hoteles de lujo de Asia: Taj Mahal Palace Mumbai, Sangri-La pudong Shanghai, Four Seasons Seoul, Capella Singapore…

 

Hablar de Luis Anxo Rodríguez es hacerlo de historia viva del Ribeiro no sólo por su  labor durante años como presidente al frente de la Denominación de Origen, sino también por la honestidad y dedicación que imprime en sus vinos. El grueso de sus fincas se encuentra en el valle de Arnoia, si bien ha localizado excepcionalidades en Aviadonde las variedades se comportan de forma notablemente diferente, siendo capaz de trasladar esta identidad a cada botella.

El vino para la cata de hoy es Viña de Martín Escolma, sin duda un referente de Galicia indispensable en cualquier carta de vinos que se precie. Su escasez (el 2013 no llega a las 4.000 botellas) y alta demanda impide que sea un vino de consumo habitual, al menos para los bolsillos más modestos, pero sin duda el disfrute de cada euro invertido está más que asegurado (máxime si la botella se mantuvo escondida durante años). Este 2013se muestra intenso, donde el azafrán se entremezcla con la fruta (claudia, pera, carambola) y las trazas minerales (pólvora) son tan punzantes como afables. La boca fresca, potente y poderosa augura una longevidad inusitada en la que la fruta ya madura se tornará compotada y las pamplinas convergirán en recuerdos de sílex. Un vino de auténtica talla.

La honestidad y afán por la mejora continua marcan, y mucho, la identidad de este vino. En el 2003 Luis Anxodecidió hacer un experimento para ver hasta dónde llegaban los viñedos del Escolma y decidió vendimiar en dos tiempos las fincas“Galiana”y “Couñedo”. El resultado fue tan sorprendente como evolutivo. Finca Galiana (mayoritariamente Treixadura) fue vendimiada prematuramente mientras que Finca Couñedo (mayoritariamente Albariño) hizo lo propio unos 10 días más tarde. En sus primeras impresiones tras la vinificación, el Escolma de Finca Couñedo se mostró más redondo, pulido y maduro que su compadre de Finca Galiana; tanto es así que el Viña de Martín Escolma 2003que salió al mercado tan sólo provenía de Couñedo. Pero el inconformismo de Luis Anxo le ha llevado a conservar varias de aquellas botellas experimentales y hace unos meses hemos podido comprobar la evolución de ambas fincas. 14 años han pasado por ellos y su desarrollo ha sido divergente: mientras Couñedo acusa una maduración intensa (fruta escarchada, cereales, potente y aún fresco pero algo fatigado), Cronos ha sido más benévolo con Galiana otorgándole una complejidad insólita (hidrocarburos, azafrán, albaricoques, flores blancas, sílex, largo (muy largo), fresco y amargoso).

Así, Luis Anxo sigue sorprendiéndose cada día con sus propios viñedos y vinos y, por ende, sorprendiéndonos a todos. Su inquietud nos permite a día de hoy disfrutar de algunos de los mejores blancos de nuestro país que sientan las bases para los grandes blancos del mañana.

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