La recolección de la uva blanca airé señala el punto y final a la campaña en la D.O. La Mancha.

Con un retraso de varias semanas con respecto a la campaña del año pasado, la vendimia de la variedad Airén avanza a buen ritmo en toda la Zona de Producción, marcando ya el tramo final de la campaña en la Denominación de Origen La Mancha, si bien también hay otras variedades de ciclo tardío que se recolectarán mayoritariamente este año a partir de la segunda o la tercera semana de octubre, como la tinta Cabernet Sauvignon.

Una demora que ha devuelto la estampa de las cuadrillas de vendimiadores a sus fechas más tradicionales llegando a su finalización para mediados del presente mes de octubre.

En términos de calidad, tras unos comienzos titubeantes y con cierto temor por la irrupción de tormentas localizadas en algunos puntos de La Mancha, el calor se ha convertido en invitado casi inesperado en las últimas semana en el viñedo, lo que ha permitido que el fruto entre a las bodegas completamente sano y con buen equilibrio entre dulzor y acidez, si bien es cierto que la graduación media está algo por debajo de lo que suele ser habitual en La Mancha, en la que suele ser muy alta por la abundancia de sol, que favorece una rápida maduración. Este año el proceso ha sido más lento, principal causa del retraso en la recolección.

En palabras del propio Presidente del Consejo Regulador, Carlos David Bonilla, “está siendo una vendimia tranquila con gran calidad y aunque en algunas zonas puede darse un grado más bajo, pero está tomando el suficiente para poder vendimiarse en buenas condiciones y para elaborarse un vino Airén DO La Mancha no habrá problema porque a día de hoy la uva está muy sana”.

Por ejemplo, en bodegas Símbolo, de Campo de Criptana, Ciudad Real, donde la variedad airén estaba entrando con 11 grados Baumé (12 de grado alcohólico probable), 3,6 de Ph y 4,5 de acidez total.

En bodegas de la provincia de Cuenca, Campos Reales ha recogido airén con 12 grados baumé, con 3,5 de Ph y 5,18 de acidez total.

En definitiva, aunque todavía es pronto para establecer un primer balance, en líneas generales se ha apreciado una buena calidad en el fruto y un claro incremento en la producción que podría superar el 25 por ciento con respecto al año pasado, tal y como se ha indicado ya desde algunas organizaciones profesionales.

Las primeras muestras de vino provenientes de las variedades de maduración temprana, como las blancas Chardonnay, Moscatel o Verdejo; y también en la Tempranillo, variedad tinta de mayor cultivo en la zona de producción manchega, nos hacen ser optimistas, ya que todo apunta a que las bodegas obtendrán unos primeros vinos jóvenes con puntos óptimos de color (en los tintos), buena acidez y aromas frutales intensos, muy apreciados en los mercados exteriores.

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