La Axencia Galega de Calidad Alimentaria (Agacal) lleva apenas cinco meses de andadura pero viene a responder a una antigua demanda del sector agrario gallego de agrupar en un mismo organismo todas las competencias relacionadas con la aplicación de la investigación e innovación al campo, así como la formación. De esta forma, Agacal es el instrumento de actuación de la Xunta en materia de promoción y protección de la calidad diferencial de los productos alimentarios gallegos acogidos a los distintos indicativos de calidad. De su cometido y del momento actual del mundo rural de Galicia habló con nosotros su director, Manuel Rodríguez Vázquez.

 

¿Por qué se creó la Axencia Galega de Calidad Alimentaria, con qué objetivos?

La constitución del Consello Rector que es la que digamos que da inicio al nacimiento de la agencia fue a finales de agosto de este año, y el objetivo de Agacal es aunar en un mismo organismo, en una dirección xeral, que es el rango que tiene, a los cuatro centros de investigación de la Consellería de Medio Rural, al mundo de la formación agraria propia, la reglada y la continua, (hay seis centros de formación en toda Galicia), y al mundo de la calidad diferencial. Entendiendo por esto último toda la calidad voluntaria que se aporta a través de los sellos que tenemos en Galicia que son, concretamente, las denominaciones de origen (DO), las identificaciones geográficas protegidas (IGP) y la agricultura ecológica. Galicia en los últimos años se ha configurado como la tercera comunidad autónoma en número de sellos de calidad, en número de operadores y en facturación, sólo por detrás de Andalucía y Cataluña. 

¿De qué facturación estamos hablando?

De una facturación que este año rondará los 500 millones de euros. Esto quiere decir que no estamos hablando de algo anecdótico, sino de un sector importante, con un peso específico relevante dentro de lo que es el sector primario gallego. Además, destaca su apuesta por la innovación, ya que es el sector  que más tecnología está introduciendo en su ámbito, el que más productos nuevo está sacando y, por ello, el más dependiente de todos nuestros centros de investigación y de innovación. Así que en Agacal lo que hemos hecho, al hilo de lo que me preguntaba al principio, es unir estas tres patas: formación, investigación y calidad diferencial, de forma que en la Administración haya sólo un interlocutor. 

¿Entiendo que precisamente uno de los grandes beneficios para el mundo rural es el de tener ahora un único interlocutor?

Sí, sin duda. En Agacal estamos recogiendo departamentos, servicios y subdirecciones que proceden de hasta tres organismos diferentes. Y ese fraccionamiento en las competencias era, evidentemente, un perjuicio para el sector, así que el hecho de que haya un único interlocutor al que dirigirse, ayuda a crear las sinergias que se necesitan.

Investigación, formación y fomento de la calidad son los tres ejes sobre lo que gira la labor que realizan en Agacal. ¿Cómo se desarrollarán estas tres patas, a través de un Plan Estratégico?

Dentro de las 36 sellos de calidad que existen actualmente en Galicia hay alguno que ya tiene Plan Estratégico, como el de la Agricultura Ecológica, y otras denominaciones de origen e IGPs que no los tienen porque, en algunos casos, todavía están en periodo de redacción. Lo que trata Agacal es de darle al sector un plan estratégico, no digo que conjunto, pero sí específico para cada una de las denominaciones de origen o indicaciones geográficas protegidas, desde el mismo enfoque y con el mismo punto de vista, que no sean planes aislados. De esta forma, generamos una voz común sobre qué tipo de planes estratégicos necesitamos, qué es lo que debemos analizar de los distintos sectores para, a partir de ahí, obtener la estrategia indicada para cada uno de ellos. Un único organismo ya genera un ‘input’ que antes no teníamos. Insisto en el concepto de la unión, ya que es muy importante que esas 36 identificaciones tengan un contacto directo a la hora de atender sus demandas en investigación, innovación y formación, y eso es lo que tiene que aportar Agacal. Y cómo se tiene que desarrollar esto, pues hemos creado una estructura -a la que se le añadirá una subdirección nueva en unos días-, para poder tener una interlocución plena y dar respuesta a las necesidades que nos planteen desde el sector.  

A la hora de apostar por la I+D+i, ha sido el rural de todos los sectores económicos claves para Galicia el que ha quedado más atrás o es una percepción errónea?

Creo que, en general, en la sociedad urbana nos hemos quedado anclados en el estereotipo. El rural de Galicia, y lo digo de corazón, no admite un estereotipo más. El rural gallego, con sectores más pujantes y dinámicos unos que otros, ha demostrado a lo largo de los últimos diez años una capacidad tremenda de autoinvertarse constantemente. El que conoce el rural de Galicia sabe que el actual no tiene nada que ver con el de hace una década. De hecho, numerosos sectores que eran muy pequeños, de poca dimensión demográfica y de facturación, son a día de hoy punteros a nivel nacional. Me refiero, por poner un ejemplo, al viñedo. ¿Quién nos iba a decir hace 30 años que Galicia se iba a convertir en una potencia en España e incluso a nivel europeo en cuanto a la calidad de sus productos vitivinícolas y a la comercialización?. No hay que olvidar que la Denominación de Origen Rías Baixas se ha convertido en una de las principales exportadoras del sector primario, ya que vende fuera más del 30% de su producción. Lo mismo está pasando en numerosas producciones en el sector lácteo y derivados, en la agricultura ecológica.. Por eso digo que hay que olvidarse de los estereotipos cuando hablamos del rural en Galicia. Evidentemente queda mucho trabajo por hacer, pero la imagen de un rural siempre a remolque ya no tiene que ver con Galicia. 

La Consellería de Medio Rural gestiona varios centros de investigación, pero su labor no ha llegado, por lo menos tal y como debería, a la sociedad

Es cierto y creo que ese reconocimiento es una de las grandes deudas, tanto desde la Administración como desde la sociedad. Los centros de investigación, en su conjunto, son los grandes desconocidos para la sociedad, por lo menos para la urbana. Si preguntas cuántos centros de investigación agraria hay en Galicia, seguramente pocos darían la respuesta correcta. Tenemos tres grandes centros de investigación, más uno de apoyo, que es el Laboratorio Agrario y Fitopatológico de Galicia, que cuenta como si fuera un cuarto centro, aunque es más transversal. Y los otros tres son un referente en la investigación agraria gallega. El sector lácteo no sería lo que es sin las investigaciones hechas en el centro de Abegondo, que son responsables, por ejemplo, de todo el desarrollo de los maíces híbridos y de las selecciones de maíz. Toda la aplicación práctica derivada de la alimentación animal en Galicia sale de los centros de investigación; toda la viticultura, y me refiero a su espectacular desarrollo, no se hubiera dado sin el papel relevante de la Evega (Estación de Viticultura y Enología de Galicia), que ha hecho la selección clonal de las variedades gallegas. Esas que le dan el carácter y la tipicidad a nuestros vinos, completamente diferentes a cualquier otra región vitivinícola europea.  Y eso sin hablar de todas las acciones de transferencia en temas de enología y estudios que se han hecho. 

Y qué decir del sector forestal y del trabajo de investigación realizado en el Centro de Formación y Experimentación Agroforestal, donde no puedo dejar de mencionar uno de sus aspectos más conocidas que es la modernización de las acciones post incendios. Todos los estudios para atenuar la pérdida de suelo después de un gran incendio se lo debemos a los compañeros de este centro ubicado en Lourizán, sin los cuales las toneladas de suelo forestal que se habrían perdido año tras año como consecuencia del fuego habrían sido irreparables, y son acciones punteras a nivel europeo. Así que coincido con usted en que son los grandes desconocidos y lo que menos que puedo decir es que merecen todo el reconocimiento por parte de la sociedad.

¿Agacal contempla la creación de alguna marca genérica única que amparase a todos esos productos, tipo “tierras gallegas” o algo similar?

No, si estamos hablando de calidad diferencial, estamos hablando precisamente de lo que nos diferencia, de que hay una forma distinta de hacer las cosas. En viticultura, por ejemplo, tenemos un registro varietal diferente al resto de España y al resto de Europa, y una forma de producir diferente. No buscamos una diferenciación artificial, sino que tratamos de poner en valor una forma diferente de hacer las cosas, acreditando esa diferenciación. Mal camino haríamos si después de insistir en esta diferenciación, en la tipicidad de los productos gallegos, los homogeneizásemos bajo un mismo sello, 

Concretamente en relación al viñedo de Galicia y a sus variedades autóctonas, ¿qué tipo de acciones llevará a cabo la Agencia?

Todas aquellas acciones que tengan que ver con potenciar la labor de la Evega como centro de referencia para el mundo del vino, para estar a su disposición desde el punto de vista de la viticultura y la enología. Por otro lado, también trabajaremos con el sector en una parte fundamental que es la promoción de los productos. Agacal tiene a su cargo, heredado de la antigua dirección general de Gandería, el servicio de promoción de la calidad diferencial, que se encarga de poner en valor los productos como el vino, bien sea a través de órdenes de ayudas específicas para los consellos reguladores y las bodegas, o a través de acciones propias en los mercados nacional e internacional para promocionar nuestros productos.

¿Son las ayudas que antes gestionaba el Igape?

Son distintas ayudas, el Igape  tiene sus propias líneas de ayudas, que son perfectamente compatibles con las nuestras.

¿Cuáles son sus expectativas al frente de la Agencia Gallega de Calidad Alimentaria?

Agacal era un organismo muy necesario y yo lo único que espero es estar a la altura de estas expectativas, o más bien que la agencia responda a ese clamor que había desde el sector, que se configure como el organismo que necesitaban para seguir siendo proa y buque insignia de la calidad de los productos gallegos. No aspira a nada más, ni a nada menos que esto.

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