Si se conservan bien, los Ribera del Duero se pueden beber pasados 30 años sin ningún problema

 

Enrique Pascual llegó a la presidencia de la Denominación de Origen Ribera del Duero hace ahora un lustro aclamado por unanimidad por sus propios compañeros. Asegura que aceptar el cargo no fue fácil, “debo reconocer que me dio un poco de vértigo”, pero ahora se le ve encantado, a pesar de todo el trabajo que conlleva el estar a las riendas de una de las Denominaciones de Origen más importantes de España. Con don de gentes y el propósito claro de dar a conocer las excelencias de sus vinos en el mundo, Enrique Pascual, se pasa buena parte del año viajando y ejerciendo de embajador de la D.O. Su esfuerzo, y el de su equipo, no ha sido en vano, a juzgar por el incremento de ventas en países como Suiza, México, Estados Unidos y China.

 

Enhorabuena por la vendimia de este año, la segunda mayor en la historia de la Denominación de Origen que preside.

Sí, la segunda mayor en cantidad y, lo que es más importante, de muy buena calidad. Este año la vendimia ha traído importantes vinos.

¿Qué pasó, tuvieron las condiciones climatológicas perfectas?

En realidad pasamos de un pesimismo importante allá por los meses de julio y agosto, a que todo cambiase de una forma increíble. Es la magia del tiempo, a veces para mal pero en esta ocasión sin duda fue para bien. Evolucionó hacia una vendimia de maduración larga y fue muy interesante porque ha dado como resultado unos grandes vinos y una gran producción, que tampoco contábamos con tanta uva.

Este año hará seis que preside la Denominación de Origen Ribera del Duero, ¿con qué objetivo asumió la presidencia  y cuál es la valoración que puede hacer de lo que ha sido hasta ahora su mandato?

Soy de los que pienso que valorarse uno mismo no está bien, prefiero que sean los demás quienes hablen sobre el trabajo que he hecho. Cuando surgió esta historia y se eligió por unanimidad al presidente, que fui yo, fue a propuesta de mis compañeros de asociación. Luego hemos trabajado con una unidad increíble, esa es la verdad. Hasta el momento todos hemos sido uno y las diferencias que hayamos podido tener, las hemos discutido y las hemos solventado.  Siempre hemos remado todos en la misma dirección y eso facilita mucho el trabajo del presidente. Dicho esto también debo reconocer que el trabajo ha sido intenso, sobre todo en la faceta que creíamos que era en la que más necesitábamos incidir, que era la internacionalización del vino de Ribera del Duero. En España ya estábamos muy bien considerados y representados,  pero a nivel internacional nos quedábamos un poquito cortos. Por eso empezamos a hacer fuerza en nuestras acciones en el exterior y creo que hemos conseguido algo. Se trata de una tarea muy larga  y complicada, pero creo que hemos emprendido la dirección  correcta y que está dando o va a dar importantes frutos.

Vendimia en las Bodegas Monasterio, Valbuena de Duero (Valladolid)

¿Desde que usted alcanzó la presidencia, se han incrementado el número de bodegas que venden su vino amparadas en esta D.O.?

Aquí las bodegas se incrementan constantemente, incluso en estos últimos años, que no han sido los mejores económicamente, aquí seguimos creciendo. A día de hoy hay 320 instalaciones, cada año tenemos en la denominación de Origen entre cuatro y seis bodegas nuevas. 

Antes de la Denominación de Origen, usted presidió la Asociación de Bodegas de Ribera del Duero. Cuando muchos huyen de este tipo de cargos, porque dan mucho trabajo y no compensan, a usted parece que no le dan miedo.

Cuando uno está metido en un mundo como este, tiene que darlo todo. Parece, con los cargos que he tenido, que siempre soy yo el que levanta el dedo, pero para bien o para mal, equivocados o acertados, son mis colegas los que me piden que de ese paso adelante. Empecé presidiendo la Asociación de Bodegueros y fue una petición de mis compañeros que asumí sin problema, pero cuando se me planteó la opción de ser presidente de la Denominación de Origen, la verdad es que era algo que yo veía un poco complicado y así lo dije, me daba miedo y sentí vértigo por lo que se me venía encima. De hecho, a mis compañeros les pedí que me dieran un tiempo para pensármelo  y después me decidí a dar el paso y les dije que sí. 

¿Usted es bodeguero, cómo consigue conciliar su faceta empresarial con el cargo de presidente de la Denominación de Origen Ribera del Duero?

Intento acoplar ambas facetas, aunque reconozco que a veces hay tantas cosas que es imposible llegar a todas. Lo importante es saber delegar, tanto por un lado como por el otro, y tener claras las prioridades o qué es lo importante en cada momento. Hay que delegar cuando procede, pero no niego que hay que meter muchas horas y sacrificar muchos momentos de tiempo libre.

¿Se va a presentar a la reelección?

No me atrevo a decir nada. Mi pretensión no era ser presidente de la Denominación de Origen y aquí me tiene, así que no me atrevo a decir ni que sí, ni que no. Prefiero estar callado y que sea lo que tenga que ser. 

¿Cómo bodeguero y como presidente de la D. O. me puedo decir qué hace que los vinos de Ribera del Duero sean tan apreciados por el consumidor?

Bueno, en Ribera del Duero hay una cuestión fundamental que tiene que ver con el clima y la tierra, esos dos factores condicionan de forma muy positiva el vino que hacemos, eso ya nos hace diferentes. Después está el gran trabajo que están haciendo los viticultores, tanto en el viñedo como en la bodega. Además, todos estamos de acuerdo en que hay que sacar lo mejor de nuestra tierra y de nuestro clima y trasladarlo a una botella de vino. El de Ribera del Duero tiene unas características determinadas, concretamente es un vino con una acidez importante, pero que no molesta porque lo equilibra su carga tánica. Los taninos si se extraen como hay que hacerlo, con un trabajo bien hecho, son taninos amables, que no son duros en boca, lo cual también es importante. ¿Y todo esto a qué da lugar? Pues una prolongación en la vida del vino que me permite decir que seguramente somos los más longevos del mundo. Los Ribera tiene esa cualidad, que a los 30 años, si se han conservado adecuadamente,  se pueden beber sin ningún problema. Esa es una virtud de la que pocos vinos del mundo pueden presumir.

La internacionalización de las bodegas fue uno de los objetivos que se marcó al inicio de su  mandato. ¿En qué países son más apreciados los vinos de Ribera del Duero hoy en día?

El primer comprador para Ribera del Duero es Suiza, Estados Unidos es el segundo en importancia y le siguen de cerca México, Puerto Rico y Alemania. China  también empieza a ser un comprador muy interesante para nuestros vinos, con una presencia que empieza a ser bastante notable. Sobre todo, en este aspecto tengo que destacar que son compradores que no sólo buscan volumen sino que compran en valor, que es lo que nos interesa.

¿Hay algún mercado que estén trabajando más porque sea de mayor interés para las bodegas de Ribera del Duero?

Cuando entramos hace cinco años en la D.O. marcamos unas pautas de promoción centradas en los países que más nos interesaban, que tenían que ser prioritarios en las campañas que pusiéramos en marcha. En nuestro caso, el país que nos parecía más atractivo fue Estados Unidos. Curiosamente en ese primer paso al mercado norteamericano fuimos de la mano con la D.O. Rueda, pusimos en marcha un proyecto común para ir allí. Y desde hace dos años, también con Rueda, hemos puesto en marcha otro proyecto en China, más modesto que el de EE.UU., pero que esperamos que funcione bien. Y lógicamente, cada denominación tiene sus intereses particulares. De hecho, nosotros la semana que viene viajamos a México, que es un cliente importante.

¿Qué tipo de acciones de promoción llevan a cabo desde la Denominación?

Depende del país hacemos una cosa u otra. Por ejemplo, en Estados Unidos tenemos una inversión importante que contempla acciones directas con los compradores, para que nos conozcan, así como otras para aumentar la presencia de referencias de Ribera del Duero allí.

Al principio de esta entrevista me decía que la vendimia de este año, que fue de récord, no empezó nada bien. ¿Están notando en sus viñedos los efectos del cambio climático?

Es cierto que el clima es diferente que hace años, eso es algo que está clarísimo. La verdad es que en Ribera de momento no somos los más perjudicados por los cambios en el clima, quizá también por nuestra altitud. De momento, no podemos quejarnos demasiado del efecto negativo del cambio climático, pero estoy hablando del momento presente.

Los vinos españoles están de moda y así lo indican expertos e “influencers”. ¿En el caso de los Ribera del Duero, a qué cree que es debido que gusten tanto fuera?

Yo soy un defensor de todos los vinos de España. Aquí hacemos unos vinos fantásticos, pero no hemos aprendido a venderlos, eso también es verdad. A cualquier punto de la geografía española que vayas, tienen unos vinos muy buenos y deberíamos estar orgullosos de ello. En Ribera del Duero, en particular, siento y creo que tenemos unos vinos muy especiales y así lo entienden también en otros países.

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