El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación plantea como retos mantener el potencial productivo vitícola, perseguir la excelencia en la calidad, buscar nuevos consumidores y abrir nuevos mercados.

Valora las estrategias desarrolladas por los consejos reguladores que están virando hacia horizontes ambiciosos, asegurando el futuro del sector.

Destaca el papel que están jugando el turismo enológico y la alta restauración en la nueva puesta en valor de estas de estos vinos tradicionales.

 

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado la complejidad que conlleva la elaboración de los vinos tradicionales andaluces, envejecidos por el sistema tradicional de criaderas y soleras, y la necesidad de que esa calidad y singularidad sea reconocida, apreciada y disfrutada mundialmente.

Planas que ha clausurado el I Congreso Internacional sobre los vinos tradicionales de Andalucía, que se ha celebrado en Madrid, ha puesto en valor “esta excelente iniciativa” que muestra una “unidad de acción magnífica” de los consejos reguladores de estos “vinos generosos” que hay que volver a situar en el “lugar que les corresponde”.

Por ello ha subrayado la necesidad de que el conocimiento de esos vinos y de su cultura trascienda a consumidores de todas las edades, de dentro y fuera de España. Un objetivo, ha señalado, que plantea importantes retos como son mantener el potencial productivo vitícola; perseguir la excelencia en la calidad; fomentar el conocimiento de esos vinos tan especiales; poner en valor la historia como elemento diferenciador; buscar nuevos consumidores, en particular entre los jóvenes; abrir nuevos mercados y mejorar los precios de venta.

En esta línea ha resaltado el papel que están jugando la gastronomía y el enoturismo para difundir la “excelencia” de estos vinos, enraizada en nuestra cultura, que es preciso dar a conocer entre los consumidores.

En este sentido, ha valorado la gran visión de futuro que han tenido algunas bodegas que hace años empezaron a diversificar sus negocios hacia el turismo enológico, en particular la Ruta del Vino y Brandy del Marco de Jerez. Estas iniciativas, ha apuntado, crean riqueza y empleo de calidad en las zonas rurales.

Planas ha felicitado a los consejos reguladores de vinos andaluces por emprender nuevas estrategias y por su labor, como la organización de este congreso, que están virando hacia horizontes ambiciosos para difundir la historia y el trabajo que hay detrás de estos vinos generosos.

Ha resaltado, además, el renovado compromiso del sector con la calidad y la exquisitez. Todos ellos, según el ministro, resultan elementos clave para poner en valor nuestros vinos tradicionales y afrontar el futuro con mayores garantías.

Los vinos tradicionales andaluces, los vinos generosos y de licor, son, según la reglamentación comunitaria, los obtenidos mediante un proceso biológico denominado bajo velo que confiere al producto características organolépticas especiales, con una crianza de al menos 2 años de edad media de maduración en barricas de roble.

Un sistema de envejecimiento dinámico, que viene desarrollándose desde el siglo XVIII, por lo que cuenta con más de dos siglos de historia. Sus bodegas se encuentran entre las más antiguas de España y elaboran vinos generosos como el fino, manzanilla, amontillado, oloroso y palo cortado;  vinos de licor dulces como pedro ximénez y moscatel, y vinos generosos de licor, entre ellos medium, pale cream y cream.

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