«Quería ser futbolista, como todos mis amigos, pero soy muy vago y lo de correr no iba conmigo»

 

Xosé Antonio Touriñán es gracioso, no lo puede evitar. Y lo es, no sé si a su pesar, cuando te pide disculpas por no haberte contestado a un mensaje o cuando te cuenta por qué no logró estudiar Bellas Artes. Tras su inesperada salida de Land Rober, el cómico coruñés se encuentra estos días de gira, junto a su admirado Carlos Blanco, con “Unha noite na praia”, un espectáculo escrito y dirigido por Javier Veiga. Además, este verano rodará la segunda parte de “Pequeñas Coincidencias” y estrenará en breve la nueva temporada de la serie “Antes de Cristo”. Una despliegue de actividad difícil de conciliar con alguien que asegura que su hobby es comer y beber con los amigos, una buena conversación y, sobre todo, escuchar. De sus inicios con Marcos Pereiro y de su vida en el pueblo nos habla en esta entrevista en la que queda claro que si Touriñán es un grande, Xosé es encantador.

 

¿Cómo le gusta que le definan: humorista, actor, presentador….?

A mí me encanta ser todo eso y creo que la palabra cómico engloba un poco todo. Los cómicos antiguamente eran actores, presentadores, payasos, humoristas…

¿Qué quería ser Xosé Antonio Touriñán de niño, ya se veía en un escenario?

Para nada, esto surgió como un juego, así que no puedo decir eso que dicen muchos de que siempre supieron que serían artistas. Yo quería ser futbolista, como todos mis amigos, pero soy muy vago y no me gustaba nada correr, por lo que esa aspiración se quedó en nada. Soy licenciado en Filología Gallego-Portuguesa, así que imagínate, iba encaminado a ser profesor de gallego en un instituto. Y tampoco era algo que me apasionara, mi primera elección fue Bellas Artes, pero la prueba de acceso coincidió con una época difícil en mi vida y no llegué en buen estado, con lo que tuve que quedarme con la segunda opción (risas) Al final cuando acabé la carrera ya había empezado a trabajar en teatro, a hacer mis monólogos, a actuar con Marcos Pereiro en locales pequeños… Una cosa trajo la otra y aquí estoy.

¿Cómo se tomaron sus padres que el niño quisiera ser artista?

Les cogió un poco por sorpresa, como a mí, pero siempre conté con su apoyo. También es cierto que nadie se esperaba que me dedicara a esto y como fue algo repentino pero vieron que me iba bien, que siempre tuve trabajo, estaban contentos. 

 En enero causó un enorme revuelo cuando anunció en las redes sociales que dejaba Land Rober. ¿Qué pasó?

Estaba cansado, necesitaba parar. En ese momento acababa de grabar “Justo antes de Cristo”, de estar toda la semana en Madrid trabajando y de volver los fines de semana a Galicia para estar con Carlos Blanco en los teatros. Cuando estás cansado hay determinadas cosas que te cansan todavía más, así que en ese momento tomé la decisión de parar. Necesitaba cerrar un ciclo y ahora estoy muy contento. No digo que no vaya a volver, no sé qué pasará, pero en ese momento sentí que tenía que parar un poco.

¿Antes de Mucha e Nucha, de Supermartes y de Luar, hubo mucho local pequeño?

Sí, hubo muchas actuaciones en locales pequeños, concursos de comedias en pubs… Creo que Marcos y yo estuvimos así unos dos años, hasta que surgió la oportunidad de trabajar en la tele. Y a partir de ese momento, todo fue muy rápido, empezamos en Supermartes, después enganchamos con Luar y ahora Land Rober, un no parar. A raíz de la tele también vinieron muchas actuaciones en fiestas, pregones… Y todo esto salió de las actuaciones en locales pequeños, en pueblos, que es de donde salen muchos monologuistas de este país. 

Viene de un pueblo de 26.000  habitantes, ¿el que todos te conozcan y tú conozcas a todos, es una ventaja o una desventaja?

¿26.000? Eso será el ayuntamiento entero, en mi pueblo somos como mucho 100 casas y no sé si llegaremos a los 200 vecinos. Es un pueblo pequeño de Culleredo, pegado a A Coruña. Los de aquí nos conocemos desde siempre, yo soy Jose, el nieto del de la Taberna, no soy ni Mucha, ni el de Land Rober, ni el de Fariña. Es cierto que si voy a Vigo, A Coruña o a Santiago la gente me reconoce enseguida, pero aquí me conocen por ser el hijo y el nieto de, y eso me da mucha tranquilidad. Pero que quede claro que estoy muy contento de que la gente se acerque a mí, lo hacen con mucho cariño y es una maravilla.

¿Hablando de eso, qué  tal lleva la fama?

Yo creo que la llevo bien, la gran mayoría de la gente es muy amable. Cuando más me fastidia es cuando estás con la familia porque tengo dos pequeñajos, de 5 y 8 años, y ellos son los que tienen que apartarse, que esperar, eso es lo peor. Pero es algo molesto entre comillas, en general me gusta y  creo que lo llevo bastante bien. 

Tiene experiencia en radio, cine, televisión, teatro… ¿Si tuviera que elegir, con qué se quedaría?

Esta profesión es maravillosa por poder hacer todo eso, por hacer cosas diferentes. Pero es cierto que lo que te da el directo es tremendo, es como ir por el alambre sin red debajo, si sale, sale, no hay vuelta atrás. A mí es lo que más me gusta, donde más disfruto,  es en el teatro, con el público en directo.

Fue uno de los actores de Fariña. ¿Qué tenía la serie que enganchó a todo el país?

Además de contar cosas de nuestra historia, que está muy bien, mucha gente se vio reflejada e lo que pasaba en la serie. En este país no se suele hacer ficción sobre el pasado y, sobre todo, de cosas malas, no gusta tocar esos temas. Fariña, de entrada, tenía eso, tocaba el tema de la droga que todos conocíamos, o bien porque nos tocaba directamente o porque sabíamos de alguien que lo hubiera sufrido, y después, Fariña hablaba de personajes de verdad. Y cómo quedó la serie, que es maravillosa, con un trabajo impresionante de actores, de técnicos, de los guionistas. Estaba muy bien hecha y por eso funcionó. 

Lo que transcendía de Fariña es que había un “buen rollo” impresionante entre todo el elenco, ¿fue así?

Sí que lo hubo, desde el primer momento, desde la selección de casting, que duró varios meses. Y durante el rodaje hubo magia, todo notábamos que estábamos haciendo algo importante, algo que era distinto a lo que se venía haciendo hasta ese momento. También ayudó que casi todos nos conocíamos, éramos amigos y eso a la hora de rodar se nota mucho.

¿Tenemos los gallegos un sentido del humor especial?

Tenemos un humor de varias capas, con una retranca de doble y, a veces, hasta triple, sentido. Con un silencio, una mirada o un gesto los gallegos entendemos muchas más cosas que otros que no son de aquí, no nos hacen falta muchas palabras. Creo que tenemos no sé si un súper poder, pero sí un punto a mayores que en otros sitios, es una capacidad que tenemos.

¿Por su experiencia, qué tema es el que provoca más carcajadas?

Creo que lo cotidiano,  el día a día, cosas de las que todos tenemos referencias. Cuando cuentas cosas que te pasaron a ti, pero en las que el público se reconoce perfectamente, es cuando la gente se ríe más. A mí me pasa con mis personajes, si algo hago bien con ellos es interpretar a personas que todo el mundo reconoce, todo el mundo  tiene una tía que se parece a Mucha o Nucha, o conoce a un portugués que se parece a Joao Simoes. Nos hace gracia porque lo reconocemos, porque es algo cercano. Después hay lugares en los que parece que no cabe la comedia y realmente es donde más comedia hay, como en un velatorio o en el hospital. A pesar del dolor, pasa algo  ridículo y no puedes evitar descojonarte.

¿En sus inicios, a quién se quería parecer, a quién admiraba?

Para empezar, a los  de aquí: Carlos Blanco, Quico Cadaval, Miguel de Lira… Ahora también están mis compañeros Oscar Pereiro, David Amor, Veiga… También me reía mucho, imagino que como todos, con Marte y Trece, Faemino y Cansado y con Gila, que es el rey, no pasa el tiempo por su humor.  

¿Como actor, con qué director le gustaría trabajar?

Me encantaría que me llamara para trabajar mucha gente: Medem, Amenábar, Almodóvar, claro, y Dani de la Torre, que es gallego y aún no he trabajado con él. ¡Qué me llamen!. 

¿Si le ofrecieran presentar los Goya, aceptaría?

Me parecería una putada muy grande, la verdad, igual habría que hacerlo aunque fuera para ponerlo en el curriculum (risas). Ya ves lo que pasa, cada año al pobre presentador le caen por todas partes. Supongo que es un honor que te lo ofrezcan, pero no deja de ser una putada. 

Como buen gallego imagino que le gusta comer y beber, ¿es el vino una de sus bebidas preferidas?

Cuando me preguntan por mis aficiones, siempre digo que son comer y beber. Sentarte en una mesa, conversar y sobre todo escuchar, me encanta. 

¿Qué es más de cerveza o de vino?

Soy de las dos cosas, quizás la cerveza para antes de la comida, pero para comer, vino, y mejor tinto que blanco.

¿Qué opinión le merecen los vinos gallegos?

Se están haciendo tintos muy buenos, sobre todo por la zona del Ribeiro, y no voy a seguir hablando porque no me quiero meter en líos.  Lo que sí es cierto es que prefiero los vinos golosos y  me gusta probar cosas nuevas. 

¿Dónde podemos verle ahora?

En los teatros, sobre todo, porque acabo de estrenar con Carlos Blanco “Unha noite na praia”, un espectáculo dirigido por Javier Veiga. Tenemos una gira de dos meses hasta julio y volveremos de nuevo en septiembre. También tengo otro proyecto de teatro y en lo que se refiere a la televisión, ,vamos a hacer la segunda temporada de “Pequeñas Coincidencias”, que rodaremos en agosto, y en cuanto quiera Movistar, también me veréis en la segunda temporada de “Antes de Cristo”. Eso es lo que ahora mismo puedo contar.

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