Los frutos del campo gallego se han visto potenciados en los últimos años  por la dinamización de los conocidos como productos de calidad, que se encuentran amparados y protegidos por la Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia. La mejora en los procesos de producción y una buena promoción en diferentes mercados han convertido a la despensa gallega en un ejemplo de calidad y un sinónimo de salud.

 

Si en algo coinciden locales y foráneos es en que Galicia no se puede entender sin su gastronomía ya que ésta que constituye uno de los grandes atractivos de su amplia oferta turística. De hecho, los manjares gallegos, junto con el paisaje y un clima más que agradable, son los tres factores que determinan que cada año aumente el número de visitantes a algún punto de nuestra geografía.

Galicia puede presumir de contar con hasta 36 productos alimentarios de gran calidad amparados  por sus correspondientes sellos de denominación de origen o identificación geográfica protegido. Esto da una idea de la excelencia de nuestra despensa que en el caso del agro abarca desde los productos lácteos y las carnes hasta postres tan emblemáticos como la Tarta de Santiago, pasando por nuestros vinos, aguardientes, mieles, castañas y panes, o los productos de la huerta, entre los que destacan varias clases de pimientos famosos en toda España.

La producción del campo gallego se ha visto potenciada en los últimos años por un riguroso trabajo que ya ha empezado a dar sus frutos, a través de la dinamización de los conocidos como  productos de calidad, amparados y protegidos por la Consellería do Medio Rural. Se trata de recursos alimentarios  que constituyen una de las mejores herramientas de las que dispone el medio rural  para asegurar su futuro, emprender nuevas vías de negocio o, incluso, reinventarse.

La experiencia del sector agroalimentario y la modernización en todos los procesos de producción se dan la mano a través del fomento, ordenación y promoción de la calidad agropecuaria, una labor que en Galicia recae  sobre la Agencia Gallega de Calidad Alimentaria (Agacal). Este organismo, dependiente de la Consellería de Medio Rural, se centra tanto en la defensa de esa excelencia  como en aspectos relacionados con la investigación y la innovación, así como la formación.

Una única agencia que agrupa todas las competencias de la Xunta de Galicia en materia de calidad alimentario, lo que permite una gran agilidad a la hora de impulsar la mejora constante de estas producciones, así como la promoción en los diferentes mercados. El objetivo es  consolidar la posición de la marca “Galicia”, tanto dentro como fuera del territorio nacional, en todo lo relativo a la producción agroalimentaria.

 

Una nueva dimensión para llegar a todos los mercados 

El autoconsumo, las producciones de pequeñas dimensiones y el consiguiente reducido impacto económico caracterizaron en el pasado al campo gallego. Ahora, con la puesta en valor de los productos de calidad, a través de las denominaciones de origen protegidas (DOP) y de las indicaciones geográficas protegidas (IGP), los productos gallegos han alcanzado una nueva dimensión, más competitiva, con mayores atractivos para el consumidor  y con la garantía de que el producto ha pasado por rigurosos controles de calidad, lo que ofrece un plus de seguridad.

Entre los productos amparados destacan los siguientes: 

Vinos y aguardiantes: Galicia cuenta con cinco denominaciones de origen (Ribeiro, Valdeorras, Rías Baixas, Ribeira Sacra y Monterrei), cada una de ellas con una personalidad bien definida, pero todas con un denominador común: la calidad y la vinculación directa con el territorio. También hay otro tipo de vinos amparados bajo una indicación geográfica protegida, conocidos también como Vinos de la Tierra o Viños da Terra. En total hay cuatro IGPs gallegas (Barbanza e Iria), Betanzos, Val do Miño-Ourense, y Ribeiras do Morrazo, el de más reciente incorporación).

La comunidad gallega también destaca  por la variedad de sus bebidas espirituosas. Las indicaciones geográficas de los aguardientes y licores tradicionales protegen tanto al orujo como al aguardiente de hierbas, el licor de hierbas y el licor café.

Carnes: Las carnes de Galicia siempre han gozado de prestigio. En el caso del vacuno existe el sello de calidad Ternera Gallega, el más importante de todos los que existen en el sector cárnico español. En los últimos tiempos también se han creado la Indicación Geográfica Protegida Vaca gallega y Buey gallego. Por su parte, el sector porcino tiene su reconocimiento particular con la IGP Lacón Gallego, mientras que en el ámbito avícola destaca el sello Capón de Vilalba.

Lácteos: Uno de los puntos fuertes del sector agroalimentario gallego  es el relacionado con la producción láctea. Existe un indicativo que certifica la leche gallega de calidad diferenciada, “Galega 100%”,  que garantiza la excelencia del producto y que éste tiene como origen  explotaciones de la comunidad autónoma.

Galicia también destaca por sus quesos, con cuatro denominaciones de origen (Arzúa-Ulloa, Cebreiro, Tetilla y San Simón da Costa) con una personalidad propia, aunque coincidentes en el hecho de tratarse de productos elaborados con el máximo esmero y a partir de una materia prima de gran calidad. 

Existen otros productos de calidad contrastada y de reconocimiento popular. Este es el caso de los pimientos gallegos, cinco tipos diferentes (Herbón, O Couto, Oímbra, Arnoia y Mougán) amparados bajo un sello de una denominación de origen, el primero,  y de indicaciones geográficas protegidas, el resto.

Otro de los elementos más destacados de nuestra huerta son los Grelos de Galicia, con calidad amparada por un indicativo específico, con la vista puesta en el territorio nacional. En el mercado se pueden encontrar en diferentes formatos (fresco, congelado o en conserva) lo que amplía el abanico de potenciales consumidores.

Las castañas, las patatas o la miel de Galicia también cuentan con reconocimientos especiales y específicos por su calidad contrastada. En el caso de la IGP Patata de Galicia, por ejemplo, tiene su zona de producción repartida en las sub-zonas de Bergantiños (A Coruña), Terra Chá, A Mariña y Lemos (Lugo) y A Limia (Ourense). 

La Faba de Lourenzá o el Pan de Cea asocian la zona de producción al  producto para facilitar su distinción. En el caso del pan, junto con el de la Tarta de Santiago, son los dos productos gallegos  del sector de la panadería y la pastelería que cuentan con distintivo de calidad propio.

La Agricultura Ecológica, una denominación que se diferencia de las demás por no tener carácter geográfico, ha experimentado un gran desarrollo en los últimos años en Galicia. Se trata de un sello que pone en valor un sistema de producción basado en el escrupuloso respeto al medio ambiente, al bienestar animal y al mantenimiento y mejora de la fertilidad del suelo.

En definitiva, Galicia ofrece un amplio abanico de productos alimentarios de extraordinaria calidad, tal  y como destacan consumidores, restauradores y críticos gastronómicos. 

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