La historia de esta travesía es la historia de la transición del vino gallego. Una transición cara a la libre búsqueda de la esencia de un viñedo, de sus bagos, un suelo bajo un cielo que cubre una geografía determinada, pero sobre todo de unos tragos que estimulen, canten, cuenten… emocionen

Si, hubiera una ruptura, su revolución tan laureada, de bata blanca y calzado limpio, que guillotinó el pasado, devolvió a las cavernas la tradición, congeló el tiempo, se vistió de uniforme, plantó eucaliptos sobre el dolmen, asfalto las corredoiras. La revolución estableció una nueva manera de tratar la vendimia, no descubre nada, instaura una metodología, y unos viñedos manejables

La transición, sin embargo, fue tranquila, iba descubriendo con la ilusión de los niños, y se convirtió en el período más emocionante que nunca pudimos imaginar. Cómo vencer los complejos y tirar para adelante, hasta convencer, ausente de administraciones, sorteando a los que reticentes reaccionaban frenando, ignorando a los de la programada “revolución” paralela, los que primero se reían, seguros en el dogma de su protocolo, calificando de románticos o soñadores, pero que acabaron apareciendo como actores del proceso, subiéndose a la nave del futuro que nos iba llevando más allá

Fueron soltando cargas de profundidad para socavar el miedo y reventar la sumisión. 

Fueron largando lastres para volar, soltando amarras para navegar… sin mirar de esguello. Ahora todo es más sencillo. Teejiendo el relato, argallando un futuro.

Soñamos y después buscamos, cara al por de sol que nos empuja más allá.

La realidad supera a la ficción, todo lo que aventuramos o pudimos predecir fue y será superado por la realidad, de seguro quedaremos cortos, seremos adelantados por lo que vendrá… por el potencial de esta Terra de terriñas y la sensibilidad de sus descubridores.

Seguiremos pescudando en la tradición que pudo quedar de las sucesivas castraciones, en la búsqueda de los devanceiros de los vinos perdidos, acompañando al mismo tiempo los primeros pasos, las primeras paladas y pedaladas, los primeros largos de la escalada de los que comienzan su travesía, ser caloría del lume para la ebullición y la fervenza de las ideas.

Acompañar la necesidad que tiene el bebedor y amante del vino de placer y de emoción, del goce en sus tragos, y de su literatura, de su relato, de la historia que todo vino tiene. Los que afirman que la literatura del vino espanta su consumo son los que desean esconder la suya propia. 

Por lo que cuentan los vinos vivos Cunqueiro, de estar entre nosotros, seguiría escribiendo sobre la personalidad de los vinos de las diferentes terriñas. 

Creadores, propagadores, visionarios, también poetas, cronistas, escribidores y por supuesto románticos, pero sobre todos ellos se necesitan viticultores, viñateiros.

Como consecuencia de todo ese proceso en el que estábamos inseridos de lleno, en el que mergullábamos y ascendiamos sin oxígeno artificial… de la búsqueda permanente de la Emoción, y por el placer que estábamos experimentando con los viticultores, descubridores, protagonistas del resurgimiento del vino galego, aderezado con el amor que sentimos por los irmaos portugueses, nació en el Claustro de la Catedral de Tui “A Emoción dos Viños” de la que el año que viene celebraremos su décimo aniversario con la ilusión del primer año multiplicada por diez.

Seguiremos propagadores activos, voceros expansivos de los vinos que nos lleven siempre Máis Alá… cara a la Emoción

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