En este número, el último del año 2019, hemos querido darle un protagonismo especial a los sumilleres, esos profesionales que en muchos restaurantes ya son parte imprescindible del staff y que consiguen que la experiencia gastronómica de los comensales se sublime con maridajes especiales y en algunos casos sorprendentes. Hablamos de una profesión al alza que cuenta con igual predicamento entre hombres y mujeres y en la que una buena formación es fundamental.

Para empezar nos acercamos a la inauguración del Curso Superior de Sumiller Profesional organizado por el Instituto Galego do Viño para hablar con la responsable de ofrecer este año la clase inaugural, la francesa Audrey Doré, sumiller de El Celler de Can Roca, considerado uno de los mejores restaurantes del mundo.

Doré, que poco después de esta entrevista ganaba el certamen Mejor Sumiller de Cataluña, confesó su admiración por los tintos gallegos y explicó a los alumnos algunos ‘trucos’ de la profesión. Una profesión a la que ella llegó casi por casualidad, tras haber estudiado Filología y perseguir un cambio en su vida.  A pesar de haber nacido en Francia, Doré destaca que empezó a beber vino en España y asegura sentirse feliz al lado de un profesional como Josep Roca.

Otro de los entrevistados en este número ha sido Aurelio Vázquez, presidente de Gallaecia, la asociación integrada por cerca de un centenar de sumilleres de las cuatro provincias gallegas. Vázquez considera que las principales características de un sumiller deben ser la sinceridad y la humildad. Aunque también destaca la importancia de saber comunicar y de “aprender, aprender y aprender, porque el buen sumiller debe tener la inquietud de seguir formándose”.

Y de Galicia viajamos a París, aunque sólo vía telefónica, para hablar con el director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el español Pau Roca. La OIV se define como una organización intergubernamental de carácter científico y técnico y dentro de sus competencias se encuentran las de indicar a sus miembros las medidas que permitan tener en cuenta las preocupaciones de los productores, consumidores y otros actores del sector vitivinícola; asistir a las otras organizaciones internacionales intergubernamentales y no gubernamentales, especialmente a aquellas que ejercen actividades normativas, y contribuir a la armonización internacional de las prácticas y normas existentes y, “cuando sea necesario”, a la elaboración de nuevas normas internacionales.

Pau Roca, que hizo el Servicio Militar en Galicia y que guarda un gran cariño a esta tierra, ostenta el que, hoy por hoy, está considerado como uno de los cargos más relevantes dentro del sector.

También entrevistamos a Fernando Mora, el ingeniero especializado en motor y energías renovables que un buen día, tras una experiencia enoturística de fin de semana, decidió cambiar de profesión y dedicarse al vino. Hoy, diez años después de ese flechazo, Mora es uno de los flamantes Master of Wine españoles y responsable, junto con otros dos socios, de Bodegas Frontonio, un proyecto empresarial que le ha permitido dedicarse de lleno a un mundo que le apasiona. De sus inicios como bodeguero y de la dura preparación para ser Master of Wine, el máximo reconocimiento en el mundo del vino, nos habló este aragonés de pro que asegura que lo que está viviendo ahora no hubiera sido posible sin Pilar, su mujer. Ella fue la que le regaló el fin de semana que cambió su vida y la que ha estado apoyando desde entonces ese sueño.

Y si la conversación con Fernando Mora fue interesante, no lo fue menos la que mantuvimos con Nacho Carretero. El periodista gallego nos habló de lo que supuso en su vida el haber escrito “Fariña”, un libro que, según nos dijo, pretende ser un homenaje a todos esos periodistas que en los años 80 informaban sobre el narcotráfico, pese a las amenazas y pese, también, a que todo el mundo miraba hacia otro lado, “sociedad, políticos…”. Tras “Fariña”, Carretero, redactor del diario nacional El País, escribió “En el corredor de la muerte”, el caso del español Pablo Ibar condenado a muerte en Estados Unidos. Por ambas experiencias y por la mala racha del Deportivo, el equipo de fútbol de su ciudad y del que es seguidor, le preguntamos al autor del libro sobre el que durante unos meses pesó una prohibición de venta por parte de un juzgado madrileño. Finalmente se levantó la censura y lo que consiguió fue un aumento considerable de lectores de “Fariña”. Ya dice el refrán que nunca hay mal que por bien no venga.

Feliz Año a todas y todos.

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