Brasil es el mayor mercado de vino de Latinoamérica. La inmensidad de Brasil y sus más de 200 millones de habitantes no deben, sin embargo, exagerar las expectativas de un mercado real de en torno a 30 millones de consumidores habituares de vino.

 

El impacto de la pandemia de COVID-19 se ha producido con unas tres semanas de retraso en Brasil. Con ser sus daños enormes, el impacto ponderado por la población no ha llegado a la intensidad de lo acontecido en España y, dada la antelación con que se pudieron adoptar medidas preventivas, la forma de la curva de infectados y decesos permite predecir que será muy difícil que se alcancen los niveles de Italia, España, Reino Unido o Bélgica. Ahora bien, ese mismo retraso permite a los medios observar que los números absolutos de Brasil siguen creciendo, en tanto Europa pasó ya el punto álgido de la crisis. Aunque se distorsiona algo la realidad de la situación, lo cierto es que, en la actualidad, Brasil se sitúa como segundo país con mayor número de contagios del mundo y tercero en fallecimientos. El mercado del vino no podía escapar al impacto de esta situación. Describimos sintéticamente algunos de los principales efectos:

Pérdida del canal HORECA, al igual que en otros países, una de las primeras medidas del confinamiento fue el cierre de bares y restaurantes. Con este cierre, el sector pierde uno de sus principales canales de venta de vino (on trade). Para muchos importadores brasileños este canal tenía un gran peso en sus ventas y facturación, restricción de la entrada de extranjeros

Como medida de prevención sanitaria, fue restringida la entrada de extranjeros en el país, lo que imposibilita la elaboración de agendas de reuniones presenciales entre exportadores y los importadores brasileños.

La COVID-19 ha desencadenado una serie de efectos agrupados en una crisis económica sin precedente. Caída de la producción (cierre de empresas y disminución de producción) y de las rentas (desempleo temporal y caídas de ingresos), con impacto directo, pero difícil de prever sobre ahorro, inversión y sobre el consumo en general en un contexto de enorme incertidumbre acerca de la evolución de la crisis sanitaria y la forma de la recuperación. Dicho esto, dada la composición del PIB brasileño, el impacto final en el PIB se espera menor que en España. La última predicción del consenso de forecasts del Banco Central de Brasil estima una contracción del 6,5 % del PIB, en tanto que el Banco de España ya pronostica una caída de hasta el 15 % del PIB español

Del universo de en torno a trescientas empresas importadoras de vino, el 80 % del valor de estas importaciones se concentra en alrededor de treinta empresas. El impacto de la COVID-19 y la consecuente crisis económica podría favorecer un proceso de concentración aún mayor en el sector.

En sentido contrario a la concentración puede jugar el hecho de que el mercado de ventas de vino on line ya era prometedor en Brasil, siendo el tercer país del mundo con mayor penetración del comercio electrónico en las ventas de vino. Todo apunta a que uno de los efectos de esta pandemia será acelerar el crecimiento de este canal de ventas, incorporando nuevos consumidores, hasta ahora más reticentes a comprar por esta vía. Las empresas líderes en comercio electrónico de vino reportan crecimientos de sus volúmenes de ventas en torno al 30 % frente al mismo periodo de 2019.

Caída de las importaciones

Comienzan a aparecer datos que permiten baremar la dimensión del impacto en el mercado. El valor de las importaciones de vino en abril cayó un 24 % respecto a abril de 2019. En volumen, la caída fue del 11 %.

Pese a la incertidumbre, algunos datos y estimaciones permiten identificar, al menos, tendencias. Dada la correlación histórica entre crecimiento del PIB y el valor de las importaciones, parece bastante obvio que 2020 será un año de caída en el valor de estas. Las previsiones de decrecimiento del PIB van del 5 % al 9 % (6,5 % promedio de consenso). Existen previsiones de caída del valor de las importaciones en torno al 8 %. A la luz de los datos ya adelantados de abril, con una caída del valor de 24 %, esas previsiones parecen algo optimistas. Hay que considerar también que la experiencia de anteriores crisis económicas nos enseña que la correlación PIB/valor de las importaciones, no siempre se aplica al volumen. Hemos registrado años de caída del PIB y del valor de las importaciones que, sin embargo, han presentado estabilidad e incluso crecimiento de los volúmenes de importación.

Resulta muy difícil poner fecha al inicio de la recuperación y más predecir la forma de esta. El plan de desescalada ya ha comenzado, si bien bajo protocolos estrictos de seguridad. Se puede pensar para este último trimestre del año en datos positivos que amortigüen el impacto negativo de la COVID-19 e inicien un ciclo en el que se vayan recuperando las perspectivas positivas de crecimiento que advertíamos antes de esta crisis.

Es innegable que, a muy corto plazo, entendiendo por tal lo restante de 2020, las exportaciones españolas de vino a Brasil van a sufrir. Sin embargo, los elementos estructurales de Brasil como mercado emergente y en crecimiento persistirán, abriendo oportunidades para nuestros vinos.

Ventas on line

Una de las transformaciones que probablemente permanezcan será el crecimiento del comercio electrónico de vino. El vino español es importado en su mayor volumen por las grandes empresas .com que ya tienen más desarrollado este canal. Se espera también que otros importadores fortalezcan esta canal de ventas, lo que constituirá un impulso al global de las importaciones.

 

Ventas en supermercados

Ya venía registrándose en los últimos años una tendencia a las importaciones directas de los supermercados. Este sector de la distribución parece haber resistido bien el impacto de la crisis, favoreciendo que las importaciones directas por parte de estos establecimientos se intensifiquen. Durante la pandemia, las ventas globales de los supermercados han aguantado bien la crisis y en muchos casos, se ha incrementado su facturación. Este crecimiento está asociado también a un mayor desarrollo de sus ventas on line, que en algunos casos se han incrementado en un 100 %.

Como ya adelantábamos, la caída del valor de las importaciones no siempre ha implicado la caída de sus volúmenes. Es previsible que las importaciones privilegien vinos de precios más competitivos, que se adapten al menor poder adquisitivo del consumidor que nos dejará la crisis. Ningún proveedor internacional supera en relación calidad precio la oferta vinícola española, por lo que se abre un interesante nicho para nuestras exportaciones.

Antes del estallido de la pandemia, eran positivas las perspectivas tanto para la economía brasileña (2,5 % de crecimiento esperado para 2020) como para el mercado del vino y las importaciones. Aunque sea inviable señalar fechas, se espera una recuperación que permita continuar la evolución del mercado donde paró. El mercado brasileño del vino recuperará sus rasgos característicos de mercado emergente, tales como: crecimiento del consumo, crecimiento de las importaciones, incorporación de nuevos consumidores, mayor conocimiento, expansión de la cultura del vino y crecimiento de la renta per cápita moderado, pero más o menos constante en el tiempo.

Acuerdo de Libre Comercio UE-Mercosur

En el horizonte pervive la oportunidad para nuestros vinos que supone el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la UE, al que se llegó en 2019. Las perspectivas para su redacción y aprobación final se han fortalecido tras el apoyo expreso a la firma del acuerdo realizado por el nuevo Gobierno argentino, al que se consideraba hostil a este acuerdo.

La actual situación sanitaria y la crisis económica obligan a esperar y prepararse antes de abordar de nuevo el mercado brasileño del vino. Es previsible que sea ya en este último trimestre del año cuando el mercado comience a dar señales de retomar su pulso. La situación previa a la crisis era la de un mercado con perspectivas favorables de crecimiento y elementos de mercado emergente. La tendencia previsible es recuperar esta situación en cuanto se controle la urgencia sanitaria y la economía retome su crecimiento. El mercado sufrirá un evidente impacto coyuntural y sufrirá algunas transformaciones que persistirán tras la crisis. Pero no se paralizarán ni las importaciones ni el consumo. El mercado no desaparecerá y, en un momento dado, aún no predecible, recuperará sus tendencias consistentes de crecimiento, constatadas en la serie histórica. Las transformaciones del mercado abren nuevas oportunidades, canales y nichos dejados por los proveedores que saldrán del mercado. El vino español es el vino importado que más ha incrementado su porcentaje de ventas en Brasil en los últimos diez años. La esperada vuelta a la normalidad debe representar por tanto una oportunidad para que las exportaciones de bodegas españolas sigan creciendo en Brasil.

 

Este estudio ha sido realizado por Juan Antonio Correas Rojas – Jefe de Dpto. Adj. Agroalimentario
Bajo la supervisión de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en São Paulo

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