La rutina tiene mala prensa. Pero cuando no está, se la echa de menos. La pandemia ha creado la sensación de que el ritmo de la vida ya no es el mismo. De que todo se paró aquel mes de marzo y, en gran medida, todavía no ha vuelto a arrancar. Pero la naturaleza actúa de metrónomo de rescate. Mientras se pasaban estado de alarma, confinamiento, fases de desconfinamiento, nueva normalidad… las viñas seguían su ritmo y seguían dando sus frutos. En ese sentido, la vendimia de este año es un grito de alivio, la rebeldía de la tradición. Si los demás relojes pierden el paso, el del vino se mantiene firme.

 

Cierto es que vendimiar este año está siendo diferente. Distancia social, medidas higiénicas y mascarillas también han llegado a los viñedos. Pero, aunque cambie lo accesorio, lo fundamental sigue siendo lo mismo: la uva. Pese a la pandemia, la recogida está saliendo adelante, prometiendo, un año más, una cosecha sana, enérgica y revitalizante. El mundo tal vez se ha vuelto un poco loco, pero la tierra, el viñedo, la vid, la uva y el vino mantienen su cordura. Una rutina tranquilizadora, una tradición inamovible, un antivirus natural.

Pero, además de las circunstancias excepcionales que rodean este año a la vendimia, hubo otros elementos anteriores que marcaron profundamente la calidad y, sobre todo, la cantidad de la cosecha del año: el Mildiu y las altas temperaturas que se registraron en agosto. Estos dos factores afectaron de forma diferente a las cinco denominaciones de origen gallegas que, no obstante, coinciden en destacar la calidad de la uva de este año.

En la Ribeira Sacra, según destacan desde su página web, la vendimia comenzó el pasado 26 de agosto con el anuncio por parte de la bodega Ronsel do Sil, de la subzona de Ribeiras do Sil, que iniciaba los trabajos de recogida de uva de variedades puntuales. Mientras el personal técnico del Consello Regulador de la D.O. Ribeira Sacra realizaba los controles de maduración para fijar el inicio recomendado de la vendimia, inicio que se realizó prevé para mediados del mes de septiembre, según destacó el presidente del Consello Regulador de la D.O. Ribeira Sacra, José Manuel Rodríguez.

En lo tocante a las medidas de seguridad obligadas, Rodríguez explicó que “odas las bodegas pondrán en marcha un protocolo que recoja las directrices de la Xunta. La norma marco es el decreto de la Xunta; a partir de ahí Consello, bodegas y vendimiadores tienen que elaborar un protocolo cada uno para su empresa”. No obstante, el Consello seguirá desarrollando sus tareas de control: “Será un control menos presencial, con más control en viña y menos visitas a bodega; adaptándonos a la realidad que estamos viviendo”.

En relación a la calidad de la uva, el presidente de la D.O. asegura que “aunque en algunos puntos hubo un comienzo de botritis, rápidamente se estabilizó”. Sobre la cantidad, reconoce que el año pasado Ribeira Sacra tuvo una vendimia de record, con más de 7.000.000 de kilos de uva recogidos, “y este año esperamos estar un poco por debajo de un año normal en los que solemos superar los 6.000.000 de kilos, se rondarán los 5 millones. La uva está en un buen estado sanitario y esperamos una buena vendimia”.

En la Denominación de Origen Monterrei, la campaña de vendimia de 2020 ha concluido con excelentes resultados, logrando por tercer año consecutivo un máximo histórico, superando a la de 2019, hasta ahora la más exitosa. Así lo atestiguan los 5.717.465,3 kilogramos de uva recolectados. En esta línea, la presidenta de la D.O., Lara da Silva, remarcó que “las condiciones climáticas durante la campaña fueron excelentes, con escasez de precipitaciones y elevadas temperaturas, lo que ha adelantado el inicio de la cosecha al mes de agosto. Esto ha permitido la recolección gradual de las variedades según su punto óptimo de maduración. Además, el estado fitosanitario de la uva ha sido excelente”.

La vendimia se inició en esta denominación el 27 de agosto, con la bodega “Pazo das Tapias” y finalizo el 30 de septiembe, siendo las bodegas “Franco Basalo” y “Triay” las últimas en cerrar el período de recolección de uva.

La presidenta de la D.O. también subrayó que “nos hemos encontrado ante un vendimia atípica, que finalizamos por suerte sin incidencias. Desde el inicio de la pandemia, para este Consello Regulador la atención, servicio y seguridad de nuestro personal, así como de nuestros asociados, ha sido y es fundamental. Pero prevención y seguridad no está reñido con trabajo duro y ahora pronto empezaremos otra etapa que se centrará en la promoción de la nueva añada, en busca precisamente de favorecer nuevas oportunidades de venta a nuestros asociados, que han sabido mantener a Monterrei en tiempos difíciles”.

Por su parte, en Rías Baixas, al cierre de este número, la vendimia había dado sus primeros pasos, aprovechando la buena meteorología reinante a principios del mes de septiembre que propició el comienzo de la presente campaña de un modo ordenado. El director técnico del Consejo Regulador, Agustín Lago, concretó que “en estos primeros días, de acuerdo con los datos declarados hasta el momento por las bodegas, se han recogido más de 1,34 millones de kilos de uva”.

Un total de 30 bodegas fueron las protagonistas de este tímido inicio de la campaña: “A la vista del óptimo estado de maduración de la uva y la estabilidad atmosférica existente, la previsión es que la próxima semana se generalice la vendimia en todas las subzonas”, indicó Lago. Precisamente el buen tiempo favoreció que “los trabajos de recogida se fueran escalonando, de modo que las bodegas, tras minuciosos muestreos en campo para verificar el estado óptimo de maduración de la uva, determinaron el momento preciso para su recolección. Esos controles y ese rigor son fundamentales para elaborar vinos de la máxima calidad”, explicó el director técnico del Consejo Regulador.

En la presente campaña de vendimia participan 176 bodegas elaboradoras y un total de 5.178 viticultores recogerán la uva en las 4.090 hectáreas de superficie productiva de la Denominación de Origen Rías Baixas. A 24 de septiembre se habían recogido ya en esta denominación más de 34 millones de uva (34.238.386,01 kilos) de las siguientes variedades: albariño, loureira blanca, treixadura, caíño blanco, torrontés, godello, caíño tinto, espadeiro, loureira tinta, sousón, mencía, brancellao, pedral y castañal.

Protocolo específico para veedores y personal técnico

En Rías Baixas cuenta con un protocolo y unas normas de prevención específicas contra la COVID-19 para los 24 veedores/auditores y para el personal técnico implicados en la presente campaña de vendimia. Estas directrices establecen una serie de medidas para garantizar la seguridad de la labor de auditoría desarrollada durante el proceso de recogida de la uva con la intención de evitar, en la medida de lo posible, los contagios.

Además de las normas generales –uso obligatorio de mascarilla, higiene de manos y distancia mínima de seguridad interpersonal-, se establecieron una serie de especificidades relativas a las auditorías a realizar en las bodegas inscritas y en viñedo. Veedores y bodegas informan de sus respectivos protocolos de actuación con el fin de que ambas partes respeten las directrices que en ellos se reflejan, optimizando, de este modo, su labor. Unas tareas de auditoría y control que se han complementado con las de inspección desarrolladas por la Xunta de Galicia.

En Valdeorras, a fecha de 5 de octubre y a falta de una bodega, se recogieron este año un total de 5.532.306 kilos de uva, lo que supone cerca de un millón menos que en 2019, cuando el saldo de la vendimia fue de 6.801.593 kilos. A pesar de ello, la uva godello recogida se mantiene en cifras muy similares a las del año pasado lo que da cuenta de la importancia de esta variedad en la zona.

En lo que respecta al estado fitosanitario de la uva, Santiago Pérez, técnico de la Denominación de Origen, destaca que sí hubo algo de afectación de Mildiu “pero no demasiado”, lo que sí afectó a la cosecha fue la lluvia caída en las fechas previstas para el inicio de la vendimia, lo que obligó a retrasarla cuatro días, pasando del 20 al 24 de septiembre.

Sobre el calor del mes de agosto, el técnico asegura que la uva aguantó bien: “Creo que ya estamos acostumbrándonos al calentamiento global”. Y en relación a los cambios que ha traído consigo el coronavirus. Pérez reconoce que las medidas adoptadas por la COVID-19 han complicado bastante la labor de todos los protagonistas de la vendimia: “Los protocolos de organización del trabajo que hemos aplicado tanto nosotros como las empresas han sido necesarios pero es cierto que han modificado la vendimia tal y como la conocíamos, pero lo importante es que no ha habido ningún caso de contagio y ninguna empresa tuvo que parar”.

Menos cantidad, pero buena calidad en el Ribeiro

El Consello Regulador de la Denominación de Origen Ribeiro no ha dudado en calificar la cosecha 2019 como “muy buena” por acuerdo plenario. Esta calificación aplicable a los vinos de la cosecha 2019, actualmente en vías de comercialización, viene determinada por los análisis organolépticos realizados a lo largo del año por el Órgano de Control y Certificación del Consejo Regulador. Anualmente el Órgano de Control analiza una media de 303 muestras y se comparan los resultados de las últimas 20 cosechas. Actualmente ya se analizaron y validaron más de 274 muestras de la cosecha 2019, que suponen más de 3.77 millones de litros válidos para su comercialización con Denominación de Origen Ribeiro. A partir del tratamiento estadístico de estos datos se obtiene una información representativa, que permite calificar la cosecha de manera objetiva en función de su calidad organoléptica.

Pero en la práctica la vendimia no fue todo lo bien que se esperaba, por los menos en cantidad. En esta línea, el presidente de la D.O., Juan Casares explica que la cosecha de este año ha sido rara por distintas circunstancias: “Principalmente por la COVID -19, pero también porque todo apuntaba a que iba a ver un gran adelanto que finalmente se produjo pero mucho más suave de lo esperado”. Este ha provocado una vendimia muy larga en el tiempo: “Durante los primeros diez días algunas bodegas pequeñas vendimiaron aquella variedad que tenía el grado de maduración deseado y luego paraban porque no hubo un grado de maduración uniforme”.

También destaca Casares el hecho de que aparentemente veía una muy buena cosecha, “pero debemos reconocer que la traducción en kilos no se corresponde con las expectativas que teníamos”. Asimismo, también apunta que durante el confinamiento se produjeron dos sucesos a tener en cuenta: “Por una parte algunos viticultores que no residen por la semana en el Ribeiro, no pudieron desplazarse los fines de semana para cuidar de las viñas, tal y como hacían normalmente, y después también tuvimos un pequeño episodio de Mildiu, también durante esas fechas”. A pesar de estas circunstancias adversas, para el presidente del Ribeiro fueron las olas de calor del verano, “que provocaron un estrés hídrico muy alto”, las que básicamente provocaron que este año se recogieran menos kilos de uvas en esta zona.

A pesar de ello, Juan Casares quiere destacar la gran calidad del producto recogido, lo que convertirá de nuevo este año a los vinos del Ribeiro en algunos de los preferidos por los consumidores.

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