Entrevista a José Luis Mateo, propietario de la Bodega

“Los vinos básicos de una bodega son los más importantes porque marcan el nivel

José Luis Mateo es poco dado a las grandilocuencias a pesar de que su bodega, Quinta da Muradella, es una de las preferidas y recomendadas por expertos y amantes del buen vino. Aunque tímido y parco en palabras -prefiere que sean sus vinos los que hablen por él-, se le nota el orgullo de los que han perseguido un sueño y están camino de cumplirlo. Desde Verín, los caldos de Quinta da Muradella han conquistado los mercados norteamericano, japonés y europeo. Y no es fruto de la casualidad sino del amor por la tierra, a la que José Luis escucha y mima como nadie

¿Cómo surgió el proyecto de Quinta da Muradella?

En esta zona casi todo el mundo tiene viñedos para autoconsumo y hace años el sobrante se vendía a granel, pero la diferencia quizás estaba en que nosotros el sobrante lo vendíamos en el bar que tenemos desde hace más de 30 años. Yo estudié fuera y cuando volví hubo un momento en el que decidimos dar un cambio de aires y empezar a hacer un vino de mayor calidad. Sabía que tarde o temprano iba a volver y hace 24 años empecé ya a hacer plantaciones y pruebas de elaboración en la comarca. Las pruebas me llevaron varios años y por fin en 2000 saqué la primera marca, el Alanda tinto. A partir de ese momento seguí experimentando en barrica, en monovarietales, hasta hoy que ya tengo varios mercados abiertos a nivel nacional e internacional.

¿Cuántos años tiene Quinta da Muradella?

La empresa tiene 20 años aunque la marca no la utilizábamos para vender comercialmente. Todo el vino que producíamos hasta el 2000, lo embotellábamos y lo vendíamos en el bar. En el año 94 ya nos acogimos a la Denominación pero hasta que las pruebas salieron como queríamos, no nos decidimos a comercializar el vino.

¿De cuántas hectáreas de viñedo propio disponen, todas las marcas que comercializan salen de ahí?

Tenemos algo más de 14 hectáreas de viñedo propio, todas certificadas en ecológico desde 2005, al igual que la bodega, que la tenemos certificada desde el año 2010. Es decir, tenemos certificadas el origen de la uva y las elaboraciones. Asimismo, contamos con otras cinco hectáreas más arrendadas, prestadas, que controlamos nosotros, y todo repartido aproximadamente en unas 23 parcelas diferentes.

Ahora mismo, Quinta da Muradella tiene en el mercado 13 marcas diferentes, ¿cómo se consigue gestionar una bodega pequeña con tanto vinos en el mercado?

No es tan difícil. No todas las elaboraciones son de tiradas grandes, algunas las hago más que nada para experimentar, para ver qué acogida tienen en el mercado y de esta forma conseguir un retorno de lo que haces.

Me decía que la primera marca que sacaron al mercado fue Alanda, ¿es el vino estrella de la bodega?

El primero que sacamos fue Alanda tinto y ahora también comercializamos un blanco con esa marca. Si me preguntas de cuál estoy más orgulloso, es difícil decir, cada uno te llena de una forma diferente, son diferentes conceptos. Alanda es la marca básica de la bodega y quizás en la que nos estamos centrando más ahora porque entiendo que los vinos básicos de una bodega son los más importantes. Primero, porque son los que realmente marcan el nivel de una bodega, es fundamental que la carta de presentación sea del mayor nivel posible. Por lo menos así lo entiendo yo y así trato de que sea.

Después hay otro vino, que proviene de una sola parcela y es la primera finca que planté, se llama Gorvia y lo elaboro blanco y tinto. Es un vino que a mí me ha permitido progresar mucho. Al tenerlo acotado en una sola finca y al haber trabajado allí desde el año 2001, me ha permitido experimentar y sacar muchas conclusiones sobre las formas de cultivo, formas de elaboración, el tipo de terreno, la expresividad de la tierra… Es un vino que le tengo cierto cariño por lo que me ha ayudado a progresar. Por ejemplo, el Gorvia Blanco que es un monovarietal de Dona Branca, fue el con el que empecé a hacer elaboraciones fermentadas en barrica.

IMG_3834-cyv-6-w¿Con cuántas variedades de uva trabajan y que producción tienen actualmente?

Creo que son 16 ó 17 variedades con las que trabajamos, entre todas las marcas. Y hoy en día la bodega tiene una producción total de 40.000 botellas.

¿Dónde venden más, dedican alguna partida a la exprtacion?

Ahora mismo el 90% del vino que hacemos en Quinta da Muradella es para exportación. Vendemos en Estados Unidos, Japón, Países nórdicos, Inglaterra, Suiza, Australia, y un poco en Italia, Francia y Portugal. El 10% restante se queda básicamente en Galicia.

¿Qué es lo que gusta tanto de sus vinos fuera de España?

Cuando empecé a exportar había una clara tendencia de blancos, pero yo siempre estuve volcado hacia los tintos. Al ser gallego eran más fáciles de vender los blancos, pero curiosamente Galicia es una región que históricamente era productora de tintos. Ahora el mercado ha pegado un vuelco, y los tintos cada vez están más demandados fuera. Son variedades con mucha identidad, con una personalidad muy marcada y diferentes al panorama vitícola que hay en el resto del mundo. Los blancos gallegos tienen también muy buena aceptación en general porque tienen un perfil perfecto de acidez, frescura, elegancia y sutileza. Y curiosamente el perfil de los vinos atlánticos también está pegando muy fuerte en el mercado internacional.

¿El reconocimiento de bodegas como la suya ha repercutido positivamente en la Denominación de Origen Monterrei?

Nuestra bodega es una más, el salto que ha pegado en los últimos años la denominación obedece al trabajo de muchos viticultores que hicieron historia en esta zona y a que tenemos la suerte de estar en una tierra fantástica, que tiene muchísimas posibilidades. Ahora se le está dando un enfoque más comercial a los vinos y eso ayuda.

¿De dónde viene el nombre de la bodega?

Es el nombre de una de las fincas y la marca la registré cuando todavía estaba estudiando en Madrid. Muradella es una zona donde tenemos una finca y yo estaba buscando un nombre que hiciera alusión a la ubicación geográfica, al carácter transfronterizo de esta zona y también quería que hiciera alusión a fincas cerradas, al trabajo por parcelas que es la filosofía de la bodega.

Desde 2010, tienen finca y bodega certificados en ecológico, ¿no es muy difícil conseguir esta certificación global?

Para una zona como Monterrei no es difícil. Climatológicamente es una zona muy seca, es más fácil controlar los hongos y también influye positivamente la ubicación de las parcelas. Si las tienes bien situadas, en zonas ventiladas y terrenos secos, te facilita la labor.

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