La empresa portuguesa Amorim es la mayor productora y proveedora de corcho a nivel mundial, con miles de clientes repartidos en 82 países

Gracias a la experiencia que otorga el llevar siglo y medio de actividad en esta área, Amorim ha conseguido mantener año tras año su liderazgo en la venta de corcho y cuenta entre sus clientes con las bodegas más prestigiosas del mundo. Innovación y calidad son dos de las principales características de los corchos Amorim y los argumentos irrefutables que han hecho de su producto el más solicitado en 82 países de todo el mundo.

Y para conocer de cerca el trabajo que realiza esta empresa, en Cepas y Vinos nos desplazamos hasta Alentejo de la mano de nuestro colaborador y experto sumiller Luis Paadín. Allí, y coincidiendo con los últimos días de la saca de corcho de la cosecha 2014, descubrimos el porqué del éxito de este producto y de esta empresa., que a pesar de la crisis no ha parado de generar puestos de trabajo en los últimos años.

Para vivir esta experiencia, nada mejor que hacer nuestras las palabras de Luis Paadín en su reportaje sobre todo el proceso de la saca de corcho: “Lejos de urbes y carreteras, entre trinos de pájaros, zumbidos y chirridos de abejas y cigarras, destacaban los sordos golpes de la “machada” de los “cortiçeiros” descortezando los “sobreiros”, tuvimos la oportunidad de escuchar los mismos sonidos que ya hace 2000 años se oían en estos bosques. Media docena de brigadas formadas por dos o tres operarios (los salarios más elevados del sector agrario), se desplazaban por la “Heredad do Corunheiro” a una media de 30 minutos por árbol. Todos los alcornoques eran descortezados, la última saca en esa finca fue hace 11 años. Al ser un bosque salvaje (no plantado) conviven árboles de muchas edades: desde los de menos de 20/25 años, a los que se les realizaba su primera saca (llamada “virgen” que, al igual que las segundas sacas 35/45 años,  solo se utilizará para pavimentos), hasta los ejemplares de reproducción, algunos de ellos de centenares de años

Y es que el mimo con el que Amorim trabaja los alcornocales del entorno de Coruche se traduce posteriormente en el mejor complemento para un vino de calidad. En este sentido, Paadín sugiere a los consumidores que cuando descorchen una botella recuerden que “en cada tapón de corcho hay 800 millones de células” que ayudan a fijar 112 gramos de CO2. Pura vida.

 

La gestión sostenible, una prioridad

Amorim reconoce la gestión sostenible de los bosques de alcornoques como una prioridad estratégica y buena prueba de ello es que la compañía fue pionera en la obtención de la certificación Forest Stewardship Council (FSC), de la cadena de custodia en la industria del corcho en 2004. Diez años después, Amorim sigue centrada en el desarrollo de productos de acuerdo a los principios del FSC, mientras mantiene el objetivo de aumentar el número de unidades industriales certificadas por esta norma internacional de prestigio.

El proceso de integración de modelos de desarrollo sostenible pasa por factores tan importantes como la implementación de tecnologías eco-eficientes y procesos de producción que permitan aumentar la eficiencia energética y reducir las emisiones de carbono. En este sentido, más del 60% de las necesidades energéticas de la empresa se cubre con el uso de la biomasa (polvo de corcho), una fuente de energía neutra en término de emisiones de CO2. Como resultado de los esfuerzos de Amorim, desde 2006 se ha producido una reducción de más del 40% en el indicador de intensidad de carbono de la empresa.

Asimismo, Amorim fue la primera industria en promover el análisis del impacto ambiental de sus productos, incluyendo los topes y acabados. En el primer caso, examinando el ciclo de vida comparativo frente a los tapones de plástico de los tapones de corcho y cápsulas de aluminio sellado, concluyendo que son más respetuosos con el medio ambiente. Este estudio, realizado por PriceWaterHouseCoopers, mostró que el corcho es más eficiente en seis de los siete indicadores ambientales analizados

IMG_4312-w

El corcho como sinónimo de calidad

A finales del mes de junio de este año, Amorim recogía en su web las conclusiones de un estudio sobre el mercado de cierre realizado por Tragon, la consultora líder en investigación de mercado en los Estados Unidos. Con un resultado muy alentador para la industria del corcho, la investigación señalaba que el cierre natural es considerado como la opción preferida para los vinos de calidad. Así, en Alemania, el 93% de los consumidores identificaban el tapón de corcho como una señal de mayor calidad, una cifra que aunque bajaba al 85% en Australia es muy importante ya que hablamos de uno de los países que estuvo a la vanguardia de la aparición de cierres artificiales. Esto se refleja claramente en un precio más alto en los vinos embotellados bajo corcho.

Al igual que en Alemania, el 93% de los consumidores estadounidenses creen que el corcho es sinónimo de vino de calidad y el 50% de los encuestados señala que los tapones de rosca pueden ser la solución para los vinos de baja o muy baja calidad. En este contexto, sólo el 11% de los consumidores norteamericanos creen que un vino de alta calidad puede ser vendido con un tapón de rosca. Se trata de una excelente noticia para la industria, teniendo en cuenta que estamos hablando del mercado del vino más grande del mundo.

Por su parte, en Australia, y en comparación con hace diez años, el corcho natural es cada vez más la opción preferida para las ocasiones en las que el precio medio de venta es alto, en particular, una ocasión especial o una cena. Similares conclusiones se apoyan en otro estudio presentado recientemente en China, que arroja resultados altamente positivos para el corcho. Se trata, según se desprende del estudio, de un mercado en el que tanto profesionales como consumidores son totalmente contrarios a los tapones de plástico (anulan los aromas del vino y no garantizan estanqueidad) y a los de rosca (afectan al sabor del vino).

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.