Entrevista a : Juan Gil de Araujo, presidente del Consello Regulador Rías Baixas 

 

«Los vinos de Rías Baixas mantienen un crecimiento sostenido del 2,5% anual en los mercados de alimentación y hostelería en España»

La Denominación de Origen Rías Baixas se extiende por un conjunto de zonas de Galicia que tienen una serie de condiciones físicas comunes que identifican y originan las características de sus vinos. En esta entrevista, su presidente desde hace algo más de tres años, Juan Gil de Araujo,  nos habla de algunos de los últimos  retos superados como la obtención de la acreditación del Órgano de Control de la Denominación como entidad certificadora y del desarrollo del Plan Estratégico 2012-2018. Asimismo, Gil de Araujo nos explica en detalle el porqué de los vaivenes del mercado nacional y las razones del crecimiento que han experimentado los vinos de Rías Baixas en los mercados de exportación.

Preside desde hace poco más de tres años la denominación de origen más importante de Galicia en cuanto a dimensión. ¿Qué balance hace de este tiempo?

Hay mucho trabajo hecho y queda mucho por hacer. Aunque somos conscientes de que el futuro del vino español pasa en gran parte por los mercados internacionales, y desde este Consejo Regulador se trabaja intensamente en los planes de exportación, también es cierto que nuestro Plan Estratégico 2012-2018 nos aconsejaba intensificar la promoción en el mercado nacional. Por eso hemos puesto en marcha un importante plan de promoción y comunicación con el objetivo de alcanzar una mayor presencia en el mercado doméstico. En conjunto, la inversión en promoción acapara cerca de las dos terceras partes de nuestro presupuesto anual. En cuanto al trabajo realizado, creemos que estamos en el buen camino porque, según el estudio Nielsen, los vinos de Rías Baixas vienen manteniendo un crecimiento sostenido del 2.5% anual en los mercados de alimentación y hostelería, dentro de España, existiendo también un crecimiento en los mercados de exportación.

En otro orden de cosas, hemos conseguido recientemente la acreditación de nuestro Órgano de Control como entidad certificadora, hito histórico que nos permitirá seguir garantizando el origen y la calidad de nuestras elaboraciones dentro de las altas exigencias que la normativa comunitaria.

¿Dicen que este año ha sido la mejor vendimia que se recuerda en los últimos años, es cierto?

Las vendimias de Rías Baixas vienen siempre condicionadas por la alta variabilidad meteorológica derivada de nuestra situación geográfica, y este año tuvimos una primavera excepcionalmente buena, un buen verano en líneas generales y un tiempo francamente favorable en el momento de vendimiar. Así pues, todo ha venido sobre ruedas, de manera que hemos cosechado cerca de 32 millones de kilos de uva. Sobre la calidad de los vinos, no dude de que será alta, pero eso viene ocurriendo con buen tiempo o con mal tiempo, porque nuestros vinos, y nuestros enólogos, se crecen en años difíciles.

Da la sensación de que las ventas de los vinos de esta  D.O. se han estancado en el mercado nacional, ¿se trata de una apreciación real?

No, créame. Estamos sufriendo una fuerte competencia en el segmento bajo de precios por parte de otras denominaciones, pero seguimos siendo líderes entre los blancos de precio medio y alto. Y creciendo. Estamos mejorando nuestra presencia en zonas donde antes apenas se nos veía, y seguimos muy fuertes en los lugares donde tradicionalmente venimos siendo líderes.

Lo que ocurre es que en los años más duros de la crisis, en efecto, el consumo bajó en ciertos segmentos de mercado, pero con la incipiente recuperación que estamos observando veremos como el consumidor seguirá premiando la alta calidad y la diferenciación de nuestros blancos.

Estas impresiones están, además, avaladas por los datos facilitados por la consultora Nielsen, que indican que Rías Baixas sigue manteniendo una cuota de mercado en hostelería y alimentación del 9.6% de las ventas de vino blanco con D.O., siendo la segunda en volumen de litros vendidos.

¿Cuáles son los mercados más interesantes hoy por hoy para los vinos de la Rías Baixas?

Si hablamos de mercados a nivel nacional, los Rías Baixas mantienen un alto grado de presencia en el Noroeste de España, donde concentran el 56% de las ventas. Esto se traduce en una cuota superior al 31%. En el último año, estos vinos aumentaron su presencia en las zonas metropolitanas de Madrid y Barcelona, según el informe de la Consultora Nielsen, que destaca a Madrid como el mercado donde mayor desarrollo hemos tenido.  Sin embargo, he de decirle que seguimos invirtiendo en mercados donde creemos posible incrementar nuestra cuota. Y así, zonas como Andalucía se están convirtiendo en un destino importante para nuestros vinos, a pesar de la alta competencia que nos plantean otras denominaciones de origen. En cuanto a la exportación, Estados Unidos sigue siendo nuestro primer cliente, seguido por Reino Unido. Pero nuestras acciones directas abarcan también países como Alemania, Suecia, Irlanda, Países Bajos, México o Japón.

JUAN GIL DE ARAUJO PRESIDENTE DEL CONSELLO REGULADOR DENOMINACION DE ORIGEN RIAS BAIXAS

La asignatura pendiente para el vino en España, y concretamente en Galicia, es conquistar a la gente joven. ¿Están haciendo algo en este sentido?

Pues sí, lo cierto es que es una asignatura pendiente para todo el mundo del vino en España. De hecho, la Confederación Española de Consejo Reguladores tiene previsto realizar una campaña de promoción en 2016 para fomentar el consumo responsable entre los jóvenes. Pero somos conscientes de que para conectar al consumidor joven con la cultura del vino hay que hacer también una labor educacional, y de cambio de hábitos sociales, y eso no lo podemos hacer solos.

En este sentido, muchas bodegas tenían hace unos años un problema de relevo generacional, pero parece que las cosas están cambiando, ¿no?

El relevo generacional viene siendo una preocupación general en el campo español, y la vitivinicultora no es una excepción. Sea por la crisis de otros sectores económicos, sea por otras causas, lo cierto es que observamos una cierta tendencia  de vuelta al campo de los jóvenes, pero para consolidar esta tendencia tenemos que trabajar en muchos aspectos, no solo económicos o de rentabilidad de las explotaciones, que también, sino, de una manera muy importante, sociales y educativos.

 

¿De qué forma está colaborando la administración gallega con el mundo del vino?

Una parte no desdeñable de los recursos con los que cuenta nuestro Consejo Regulador proviene de ayudas públicas, tanto en lo que se refiere al control de calidad como, sobre todo, a los presupuestos de promoción. Y en este sentido estamos satisfechos y agradecidos  Echamos, sin embargo, de menos, una mayor implicación de la administración pública, no solo la gallega sino también la estatal, en la promoción de los valores del vino y su cultura entre la sociedad y, en especial, entre la juventud. Nos gustaría poder llegar a entendernos, por ejemplo, con las autoridades educativas y sanitarias para formar –de manera coordinada- a los universitarios en aspectos relacionados con estos valores de consumo responsable y saludable.

¿Echan de menos algún apoyo?

El del vino es un sector económico enormemente intervenido por los poderes públicos. Y ello tiene aspectos positivos para los actores económicos, pero otros sumamente negativos. Lo que pedimos es que se reduzcan las cargas administrativas. No hay un sector que tenga que dedicar tantos recursos a declaraciones de producción, de ventas, de impuestos especiales, de movimientos internos, etc, etc. No se trata de no pagar los impuestos que se establezcan, no se trata de ocultar información a la Administración. Se trata de que toda esa labor de información se simplifique, de que no sea, como es ahora, una de las principales preocupaciones de los departamentos de administración de las empresas.

Creo también en la licitud de la defensa de la viticultura tradicional por su papel en la fijación de población en el territorio, con la consiguiente estabilidad social. Esa es una de las principales aportaciones de una organización como la nuestra. Y, desde ese punto de vista, me siento legitimado para seguir demandando la máxima atención a este punto.

No obstante, sí les pediría que nos ayudaran a luchar contra el fraude, la falsificación, la mala praxis y la mala imagen que dan los vinos sin etiqueta. Aquí sí demandamos una colaboración y una coordinación entre las administraciones, que entendemos que no existe.

¿Qué opinan de distintivos como el de Galicia Calidade?

De este asunto hemos hablado largamente con la administración, y sus representantes saben cuál es nuestra postura: todo lo que sea vincular nuestra calidad con el territorio es bueno para nuestras empresas y también para el territorio. Sin embargo, y en el sentido de lo que antes mencioné sobre las cargas administrativas, y también, por supuesto, económicas, es necesario llegar a  puntos de encuentro.

¿Cómo se consigue contentar los intereses de bodegas pequeñas y de los de las de gran tamaño?

No hay choque de intereses. Hay sitio para todos, y es bueno que sea así. Nuestra tradición es minifundista, pero sólo las grandes corporaciones tienen la capacidad de abrir brecha en los grandes mercados exteriores, y al final -por esa brecha- se colarán también las pequeñas bodegas familiares. Así ha venido siendo hasta ahora, y así debería seguir sucediendo.

Y es que debemos tener en cuenta que el mundo del vino no es comparable a otras actividades económicas, y que es peligroso el discurso que dice que solo las grandes empresas podrán ser competitivas en el futuro. Lo que ocurre en otras zonas vitivinícolas del mundo creo que me dan la razón en esto.

 ¿Es impensable un gran acuerdo entre las distintas D.O. gallegas para hacer acciones conjuntas de cara al exterior?

No es impensable, es muy posible. Pero hay que ver cómo se acompasan las distintas velocidades a las que cada una circula.

Tampoco debe hacerse atolondradamente. El consumidor de Rías Baixas, por ejemplo, conoce Rías Baixas porque llevamos muchos años haciendo promoción de Rías Baixas, y con éxito. No podemos repentinamente cambiar el mensaje.

¿Los vinos gallegos están de moda?

Los vinos gallegos han alcanzado, ciertamente, un nivel de notoriedad que no tenían. Ello es debido a la mejora de los procesos tanto en la viña, que es donde nace todo, como en la elaboración, y a los altos niveles de inversión realizados por las bodegas, con ayuda, todo hay que decirlo, de las administraciones. Además, las nuevas generaciones de enólogos y bodegueros han sabido sacar provecho de nuestras peculiaridades, de nuestras variedades autóctonas y de nuestras condiciones climáticas y edafológicas. El conjunto de todas estas cuestiones se ha sabido comunicar por los departamentos de marketing y promoción de Bodegas y Consejos Reguladores, y todo ello ha propiciado, sí, que los vinos gallegos estén de moda en mercados tan importantes como el de Estados Unidos o de Reino Unido, donde nuestros varietales de albariño están alcanzando un altísimo reconocimiento.

¿Cómo se presenta 2016 para el mercado del vino? 

Si se refiere a la D.O Rías Baixas, creo que será un buen año. Nuestros vinos están bien posicionados, hemos vivido una buena vendimia. A priori podemos suponer que los vinos de 2016 serán de gran calidad y que la cantidad nos permitirá atender sin agobio las demandas de los mercados. Veremos también cómo la demanda de vinos de guarda y otras elaboraciones especiales aumentará, no sólo por la mayor oferta, sino por el aprecio que los amantes del vino están tomando por ellas. En definitiva, afrontamos la nueva campaña con ilusión y optimismo.

Objetivos y retos de la D.O para el próximo año.

En cuanto a cuestiones internas, estamos ya embarcados en el proyecto de certificación de nuestro panel de cata, lo cual nos capacitará -con mayores garantías- para asegurar la calidad y fiabilidad en los mercados de los vinos elaborados por las bodegas adscritas a la D.O. Rías Baixas.

En cuanto a mercados, seguiremos trabajando con ahínco para consolidar el posicionamiento de nuestros vinos, empezando por el mercado español, como vinos de calidad líderes en el segmento de precios que les corresponde, con crecimientos moderados y optimizando la rentabilidad de las bodegas, de forma que se pueda recuperar un precio de la uva que mantenga la rentabilidad de las pequeñas y medianas explotaciones vitícolas.

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Una evolución ordenada

La D.O. Rías Baixas comienza en 1980 cuando se recoge en el BOE del 11 de octubre la Denominación Específica Albariño. Cuatro años más tarde, el 30 de abril, se aprueba el Reglamento de la Denominación Específica Albariño y de su Consejo Regulador. Debido a las necesidades de adaptar la legislación española a la comunitaria, la Consellería de Agricultura, Gandería e Montes, es una Orden del 17 de marzo de 1988, reconoce la D.O. Rías Baixas y el 4 de julio publica la Orden que aprueba el Reglamento de la Denominación de Origen y de su Consejo Regulador, ratificado en Orden Ministerial del 28 de julio del mismo año.

En su corta historia, el sector de esta Denominación de Origen supo evolucionar de forma ordenada y con criterio, así pasó de 492 viticultores entre los años 1987 y 2001 a 5.059, y de 14 a 161 bodegas, así como de una superficie de viñedo de 237 hectáreas a 2.408.

 
 

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