Entrevista Adega da Pinguela, Francisco Núñez Sánchez, copropietario

“La pasión por el vino te la da la propia comarca, el nacer en un sitio rodeado de viñedos con la singularidad de Valdeorras”

Francisco Núñez y Gonzalo Sánchez, socios de Adega da Pinguela, tuvieron claro desde el principio que querían que su proyecto respetara la tradición vitivinícola de Valdeorras, incluyendo una bodega de arquitectura tradicional y unas variedades autóctonas. Con esa filosofía y un amor inmenso por el mundo del vino nació en 2008 Adega da Pinguela. Encontrarla no fue sencillo, como tampoco fue fácil el trabajo de seleccionar viñedos que cumplieran con las particularidades que requerían los vinos que tenían mente. Pero con ilusión y determinación hay pocas cosas imposibles, y hoy en día los vinos de esta pequeña bodega de Valdeorras rinden el mejor de los homenajes a Ventura, el abuelo de la familia. Del propio Ventura y de los planes de futuro nos habla en esta entrevista Francisco Núñez.

Primero fue el proyecto y después encontraron la zona que se adecuase a lo que buscaban. ¿Qué encontraron en Petín de Valdeorras?

En el año 2007, cuando decidimos iniciar el proyecto de la bodega, mi socio y yo teníamos claro que lo queríamos era respetar la arquitectura típica, el diseño tradicional de las viejas bodegas de Valdeorras: paredes de piedra, techos de madera y con cueva. Preferíamos eso a hacer una nave, una bodega nueva para darle valor arquitectónica y paisajístico al proyecto. De esta forma me dediqué durante un año a buscar bodegas por Valdeorras para ubicar el proyecto y después de mucho buscar, apareció en Carballal justo lo que buscábamos, Adega da Pinguela, en este paraje ideal, tanto por sus vistas como por los paisajes que la rodean. A mayores, la bodega cumplía con esos requisitos que estábamos buscando. Es cierto que hubo que hacer unos trabajos de reforma importantes, hacer la cubierta de nueva, adecuarla para ser una bodega dentro de una Denominación de Origen, que cumpliera con todos los requisitos legales.

¿De qué zona es usted?

Nací en A Rúa, y como valdeorrés que nació y que vive aquí, siempre he sentido el gusanillo y la pasión por el mundo del vino.

Después de comprar la bodega realizaron la selección de viñedos, ¿fue muy difícil?

El tema del viñedo se hizo más o menos al mismo tiempo que la bodega. Fuimos comprando, ya con la bodega en marcha, y los primeros años tuvimos que comprar prácticamente toda la uva, pero fueron apareciendo viñedos interesantes que incorporamos a la producción de la bodega. Sí que fue difícil en el sentido de que hay que tener en cuenta el carácter minifundista de Valdeorras, y el de Galicia en general. No fue fácil por ello juntar viñedos de cierta superficie para poder reestructurar y para poder mecanizar.

– ¿Cuánto tardaron en sacar el primer vino al mercado?

El primer vino al mercado fue la cosecha de 2008. Ese año elaboramos dos vinos monovarietales, uno de Godello y otro de Mencía. Se puede decir que fue pronto porque, por suerte, las obras de reestructuración y adaptación de la bodega fueron bastante rápidas, la bodega la compramos en marzo de 2008 y en septiembre ya estaba preparada para recepcionar uvas.

¿Quién está detrás de Adega da Pinguela?

Detrás de esta bodega estamos dos socios: Gonzalo Sánchez, que es mi primo, con el que tengo una extraordinaria relación, y yo mismo. Gonzalo no vive aquí, vive en Madrid, y le tengo que agradecer su confianza a la hora de dejarme dirigir el proyecto. Afortunadamente los dos tenemos las ideas muy claras, sabemos lo que queremos y hacia dónde queremos ir. No hubo ningún problema en ser dos socios porque siempre ha habido buena coordinación entre los dos.

¿De dónde le viene la pasión por este mundo?

La pasión te la da la propia comarca porque naces en un sitio rodeado de viñedos con la singularidad de Valdeorras, y es el paisaje con el que creces. Además, a mí siempre me intereso mucho el mundo del vino y siempre tuve claro que más tarde o más temprano iba a iniciar mi propio proyecto. Digamos que la pasión por el vino te viene de donde naces, con la particularidad de que, aunque no vengas de una familia de viticultores, aquí todo el mundo tiene viñas, aunque no viva de eso, las tienen. Nosotros siempre tuvimos y de donde soy, A Rúa Vella, todo el mundo, en mayor o menos medida, tiene uvas, todos hacían vino en casa. Y ahí empezó un poco el querer descubrir, el querer conocer más.

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¿Casi todos sus vinos llevan el nombre de Ventura, su abuelo, por qué este homenaje?

Ventura, abuelo de Gonzalo y mío, fue un personaje en nuestra familia. Aparte de que era un hombre al que le gustaba mucho el vino, fue el patriarca de la familia y queríamos hacerle un homenaje, y la mejor forma era que su nombre fuera en nuestras etiquetas.

 

Un garnacha monovarietal, un godello fermentado en barrica…. lo suyo son los vinos especiales. ¿Algún otro vino en mente para sorprendernos en breve?

Como bodega pequeña que somos debemos ir hacia productos diferenciados, eso está claro. Lo de la Garnacha, que es un vino que nos ha dado muchas satisfacciones y que es un vino, como bien dices, diferente , surgió del minifundismo propio de Valdeorras. Hay viñas muy pequeñas, en laderas extraordinarias en la zona de A Rúa Vella, Vilela, Fontei, que son laderas en las que la Garnacha Tintorera, aunque no es una variedad autóctona, se adaptó muy bien a esa pizarra y a esa arcilla, en algunos casos. Así que te encuentras piezas pequeñas, viñas de 300 ó 400 metros, que no puedes reestructurar por su tamaño, así que la forma de aprovechar es elaborar el vino y de ahí salió el tema del Ventura Garnacha. En blancos trabajamos exclusivamente con el Godello porque es la variedad emblemática de Valdeorras y es una uva que da mucho juego. Es una gran variedad y estamos viendo en los últimos años que es muy apreciada, no sólo a nivel de España, sino a nivel internacional, y se presta tanto para hacer un vino joven como uno fermentada en barrica. Es muy polivalente para experimentar. En cuanto a las novedades, acabamos de sacar al mercado un tinto plurivarietal, hecho con variedades autóctonas gallegas: Mencía, Sousón y Brencellao. Se llama Trebón y empezamos a comercializarlo recientemente, después de un reposo de seis meses en botella. Es un vino que de entrada está teniendo muy buena aceptación y pienso que nos va a dar muchas satisfacciones. Es diferente, con el carácter que le da variedades como el Sousón y el Brencellao, mezclado con las características frutales y aromas que da la Mencía en Valdeorras. Esa mezcla da un juego muy interesante.

La vendimia de este año, tras un 2015 fabuloso, ha tenido sus más y sus menos. ¿Cómo les ha ido a ustedes?

Fue muy complicada, ha sido un año muy difícil, básicamente en esta zona occidental de Valdeorras por el tema del Mildiu. la cosecha de Garnacha Tintorera quedó prácticamente arrasada por lo que Ventura Garnacha 2016 va a haber poco en el mercado. Por lo que respecta al Godello, nuestros proveedores se encuentran en la zona de Seadur, que es un enclave magnífico para esta variedad y la verdad es que con graduación alcohólica más moderada que otros años, que particularmente no me importa demasiado, sí logramos salvar la situación y hemos tenido una buena cosecha de Godello.

¿Qué producción tiene actualmente la bodega entre todos los vinos?

De nuestro vino blanco la producción está ahora mismo entre 8.000 y 9.000 botellas, de Garnacha hacemos un promedio de 2.000 botellas y del vino plurivarietal, el que acaba de salir al mercado, unas 3.000 botellas, aproximadamente.

¿Están exportando? De ser así, ¿a qué países?

Estamos exportando a Japón. En España nuestro mercado está básicamente en Galicia, y en menor medida Asturias, Barcelona y Madrid.

¿Con qué objetivo trabajan: consolidarse, aumentar la producción…?

Es complicado hablar de objetivos. Yo diría que más que para consolidarse o aumentar la producción, trabajamos para aumentar la calidad de los vinos. Con esto no quiere decir que no estemos contentos con la calidad que ofrecemos, porque sí lo estamos, pero todos sabemos que el vino es un producto susceptible de mejora. Así que más que aumentar la producción, en estos momentos es lo que menos nos preocupa, ahora mismo trabajamos con un objetivo esencial que es el de autoabastecernos de uva.

-¿Por qué esa necesidad?

Tal como está el mercado de la uva en Valdeorras, con la aparición de grupos bodegueros que vienen de zonas vitivinícolas muy importantes de España, se ha creado en los últimos años una situación de fluctuaciones al alza del precio de la uva, básicamente de la variedad Godello, así que nosotros estamos trabajando con el objetivo de plantar viñedo propio. Nuestro proyecto es que entre 2017 y 2018 conseguir plantar sobre tres hectáreas de Godello para autoabastecernos y no estar tan pendientes de la vorágine de fluctuación del precio de la uva. Además, de esta forma lograríamos dar un paso adelante en lo que respecta a la calidad de nuestros vinos. Pienso que en Valdeorras una de las carencias que ahí es la separación entre el trabajo en la viña y el trabajo en bodega. Para lograr vinos de calidad y poder seguir mejorando, hay que crear ese nexo entre ambos trabajos. Teniendo nuestro propio viñedo, avanzaríamos en esos dos pasos.

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