Esta semana se está distribuyendo en el mercado la nueva añada de Godeval que además viene con cambio de imagen de la marca insignia de la bodega valdeorresa.

La añada 2017 ha sido el momento de dar un cambio de cara a la botella dejando atrás la etiqueta dorada y torcida para sustituirla por una más envolvente y blanca. El dibujo de la etiqueta es una plumilla de la antigua bodega, en la que se elaboraron sus primeros vinos a mediados de los años 80 y hasta el 2009. En ese momento cambiaron a la nueva bodega que sigue siendo “un mirador al valle y al lugar donde empezamos” tal y como relata su gerente, Araceli Fernández. Por ello la nueva imagen es un nuevo homenaje a los orígenes de los vinos que elaboran con la variedad godello y que “nos identifica en todo el mundo”. 2017: una añada a recordar

Éste se convertirá en uno de los años a recordar como una añada un tanto especial, debido a las condiciones especiales del año meteorológico que llevó a recoger la uva con casi un mes de adelanto, en pleno mes de agosto. Un inicio muy temprano que no se recordaba en los 31 años de historia de esta bodega. Las uvas se desarrollaron en una primavera con heladas y tormentas con pedrisco que afortunadamente no afectaron demasiado a las fincas. Lo que sí marca esta añada es la fuerte sequía desde el mes de mayo y las altas temperaturas del verano lo que originó un descenso significativo en la producción. A pesar de todos estos factores adversos, la uva estaba muy sana y madura en el momento de su recogida. Finalizada la vendimia, la fermentación se prolongó durante unos 30 días para conseguir la máxima expresión aromática de la variedad godello. Esta añada ya la está definiendo como un vino cálido, limpio y aromático.

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