Un sueño convertido en realidad

Oscar Wilde dijo “Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad”, y eso es lo que sucedió, de tanto soñar, acabó cumpliéndose. 

Quizás todo empezó hace mucho tiempo cuando aún siendo muy pequeña, ayudaba en la recogida de la uva cada septiembre, era el momento perfecto entre el fin del verano y el comienzo de un nuevo curso. Todavía recuerdo ese olor tan característico de la bodega de mi abuelo durante la vendimia, las manos completamente teñidas por el jugo de la uva, las cenas interminables tras largas jornadas… celebraciones que se remontan a los tiempos en que el vino era el puente entre dioses y hombres. 

Lo que nunca pensé es que yo acabaría siendo “ÉL”. Él, que me enseñó a amar las viñas y todavía continúa dándome grandes consejos. 

Recuerdos que se agolpan en mi memoria y que durante un tiempo parecían sumergidos en una especie de letargo. Mientras tanto, la viña seguía sus ciclos, yo los míos. Ya no vivía na terriña. 

La vida me fue guiando por otros caminos, no sólo a mi, si no también a Roberto. Un capricho del destino hizo que nos conociéramos en la Universidad. Italiano de nacimiento y sin casi saber donde estaba Galicia,  vino con una beca Erasmus allá por el 2003. Poco necesitó para enamorarse de ella y querer asentarse aquí para siempre. 

Con el paso del tiempo, fui descubriendo su pasión por el vino y el campo, me enseñó las tierras de su familia en Piamonte y me explicó que en Abruzzo se elabora vino con la variedad Montepulciano, un desconocido para mí por aquel entonces. De tradición vitivinícola, en su casa, como en la mía, nunca faltaba una copa de vino en la mesa. 

Los años transcurrían y nuestras carreras seguían su curso, yo como periodista y él como economista en una multinacional. De una ciudad a otra hasta que nos establecimos en Madrid pero continuaba faltando algo…  

Un día estando de vacaciones en Galicia, leímos un artículo que nos llamó especialmente la atención: “Ribeiras do Morrazo” luchaba por estar dentro del registro de denominaciones de origen protegidas con la mención de Indicación Geográfica Protegida (IGP). Muchas veces he intentado explicar qué sentí al leer la noticia y la importancia de la misma. Algo sacudió mi cuerpo, como si ese aletargamiento luchase por despertarse. De repente ya no eran recuerdos de la infancia ni sueños compartidos, era algo más, era algo tan simple como: “¿por qué no hacemos vino?” 

La idea fue tomando forma, poco a poco y en la distancia. Creíamos que sería un proyecto a largo plazo, todavía no era el momento. Todavía no habíamos encontrado nuestro lugar ideal para elaborar vino.

Entre charlas, amigos y botellas de vino, decidimos pasar un fin de semana en la Ribeira Sacra. Nosotros ya lo conocíamos y nos había enamorado pero todavía nos quedaban muchos rincones por descubrir. 

En cuanto vimos las laderas escarpadas repletas de viñas, sentimos  “un colpo al cuore”. Pocas palabras bastaron, era ahí donde nuestro proyecto y nuestro sueño tomaría forma. No teníamos ningún vínculo con la zona y sabíamos que no iba a ser fácil, pero no íbamos a cejar en nuestro empeño de elaborar vino en la Ribeira Sacra. 

Casi sin darnos cuenta, como si de un fuerte deseo del destino se tratase, supimos que una bodega estaba en venta y reunía las características que estábamos buscando. Situada en un entorno caracterizado por ser un escenario de paz y sosiego, se convierte en el lugar idóneo para la elaboración de vino. Fue amor a primera vista.

Afortunadamente estamos en uno de los rincones más emblemáticos de la Ribeira Sacra donde encontramos viñedos muy antiguos que se alternan con terrazas abandonadas envueltas por la naturaleza. Viñedos rodeados de bosque que con el tiempo esperamos poder recuperar. 

 Todo empezó un 7 de septiembre con una vendimia tempranera. Enseguida entendimos el concepto de Viticultura Heroica y pronto pudimos comprobar que no solo era bonito si no también muy duro. La elaboración de vino requiere de mucho esfuerzo y sacrificio, sobre todo dadas las dificultades del terreno. En nuestros viñedos, caracterizados por sus laderas escarpadas, no existe la mecanización a excepción de un sencillo sistema de rieles que facilita el transporte de las uvas.

 Tanto la recogida como la producción, se lleva a cabo de manera   rigurosamente artesanal, siendo fieles en todo momento al concepto de Viticultura Heroica. Se trata, por lo tanto, de un trabajo heroico en el que se pone esfuerzo, pasión y alma con el fin de elaborar unos vinos únicos. 

Al contrario de lo que muchos creen,  fue fácil cambiar el ordenador por unas tijeras y dejar el gimnasio para subir y bajar bancales, al fin y al cabo, ¿quién necesita pesas teniendo cajas de casi 20 kilos llenas de uvas?. 

Por fin otra vez ese olor, las manos llenas de vino… ya no eran las de mi abuelo, eran las nuestras. La vendimia es un momento muy especial, repleto de trabajo que en algunas ocasiones puede llegar a ser peligroso en determinadas zonas de la Ribeira Sacra, pero también es un ambiente festivo donde te rodeas de la familia, de amigos y de vecinos que te ayudan sin casi conocerte ni pedirte nada a cambio. 

Una vez hecha y con el vino reposando en bodega, todavía quedaban muchos flecos por resolver, entre ellos el cambio de nombre. Buscábamos algo que expresara un concepto diferente sin romper con todo lo anterior por lo que y tras muchas vueltas, decidimos que la palabra “Alma” se ajustaba perfectamente a nuestra situación, no sólo era cumplir un sueño, era poner el alma en ello. 

Por otro lado, “Das Donas” (“De las mujeres” en castellano) nos gusta porque simboliza y refuerza el concepto del matriarcado en Galicia. 

Así surge Alma Das Donas, una marca con la que empezamos una  etapa que nos llevará a continuar con la tradición, a reinventarnos y a darlo todo por un sueño.

Como no podía ser de otra manera, los vinos también tienen “Alma”. AlmaLarga es nuestro godello, un blanco con una larga tradición en la bodega. Con un aspecto limpio y brillante, y un color amarillo pajizo con reflejos dorados, es intenso, afrutado, mineral y con fondo floral. 

Por su parte, AlmaNova, el mencía joven es un vino suave, frutal, con un final redondo y agradable. 

Nuestra primera gran apuesta a la hora de elaborar vinos, y a pesar de no contar con el respaldo de la Denominación de Origen, fue hacer un rosado exclusivamente de Mencía. AlmaLola, un vino muy fresco, de trago fácil y con excelente carga frutal. Intenso, aromático, con recuerdos de frutos rojos y fresón silvestre. 

Apenas 2000 botellas hechas con mucho esfuerzo en honor a nuestra hija Lola, quien con tan sólo 3 años y nada más verlo, dijo: “ese vino es rosa, es mi vino, ¿por qué no se llama Lola?” dicho y hecho. 

Salimos al mercado con cierta inquietud, no obstante Ribeira Sacra no es Côtes de Provence donde llevan años elaborando rosados, aquí todavía no hay un gran consumo de este tipo de vino, pero nuevamente el destino guardaba un as bajo la manga y AlmaLola tuvo una gran acogida.

Con una producción limitada de 1.100 botellas numeradas y elaborado con uvas procedentes de cepas con más de 75 años de antigüedad, AlmaMadre es nuestro vino 100% Mencía con una crianza de 12 meses en barrica de roble francés y entre 6-12 meses en botella. De nariz compleja y potente, es sabroso y tiene una sensación de fruta roja muy madura, teniendo un final de boca con taninos ligeros y amables.

Sentimos especial orgullo por cada uno de nuestros vinos, los que ya disfrutamos  y los que todavía se están preparando. 311 días de elaboración, 311 días desde que los racimos de uva se seleccionaron de forma manual hasta el día en que todo trabajo toma forma de botella de vino. Hablamos de dos “joyas” atesoradas en la bodega que verán la luz en los próximos días. 

 Es importante tener los pies en la tierra y ser conscientes de que en el sector del vino el factor tiempo es el que marca las pautas. Tiempo para crear tu historia, tiempo para elaborar vino de calidad, tiempo para que guste lo que con tanta pasión haces…. Nosotros queremos consolidar la producción y dar a conocer tanto nuestra marca como la zona donde estamos. En un breve futuro queremos introducir la parte del Enoturismo con el fin de promocionar tanto nuestra zona como los productos locales y las personas que lo componen. 

Nuestro objetivo es competir con un vino no tanto en cantidad, si no en la calidad que define este lugar, un vino que refleje la historia que hay detrás, un vino en el que se aprecie el duro trabajo de nuestros viticultores, un vino en el que se entienda y valore el concepto de Viticultura Heroica. 

Mientras escribo estas palabras viendo al Sil y tras todo un año de incertidumbres, miedo a las plagas y a los caprichos de la naturaleza, nos preparamos para una nueva vendimia en un lugar que te permite tener la constante sensación de estar dentro de una postal. 

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